
Se estima que la cobertura de bosque templado en México es de 20% del territorio nacional, lo cual representa aproximadamente 410 mil kilómetros cuadrados de superficie.
Los bosques son productores del oxígeno que respiramos. Esto se debe al proceso de fotosíntesis en el que las plantas y árboles absorben el carbono que está disuelto en el aire en forma de dióxido de carbono y lo depositan en sus tejidos. Como producto secundario de este proceso, liberan oxígeno a la atmósfera.
El carbono en la atmósfera ha aumentado enormemente desde la Revolución Industrial, debido al incremento de actividades contaminantes que el ser humano lleva a cabo, como el uso de automóviles, el incremento de industrias y los incendios forestales, que en conjunto contribuyen al calentamiento global del planeta. Los bosques, por lo tanto, son importantes reguladores de la calidad del aire y disminuyen el calentamiento global.
Los bosques también nos proveen de agua, la cual captan de la atmósfera al atraer la lluvia o la humedad del ambiente. Esto sucede porque las zonas arboladas con bosques de las montañas detienen la humedad que proviene generalmente del mar. Ahí se lleva a cabo una acumulación de nubes cargadas de agua, quienes la liberan encima de estas regiones. Al contar con un buen sistema de filtrado a través del suelo, el agua llega hasta los acuíferos en el subsuelo que a su vez son la cuna de ríos y lagos de donde nos proveemos de agua.
Además, los bosques son importantes productores de suelo, es decir, a través del proceso de interacción y desarrollo de especies se generan deshechos que al ser descompuestos por bacterias, forman el suelo. Este suelo, que se conoce en forma de tierra, es el sustrato sobre el cual crecen la gran mayoría de las plantas y sin el cual serían imposibles los procesos de crecimiento y desarrollo de los bosques y, por lo tanto, de los servicios ambientales que nos proveen.
Otro servicio valioso que recibimos de los bosques templados es la recreación. Debido a su clima agradable y a su belleza escénica, millones de mexicanos disfrutamos ir a los bosques de fin de semana. En los bosques jugamos, hacemos deporte, exploramos y liberamos las tensiones de la vida urbana
Nuestros bosques incluyen varios tipos de vegetación, pero predominan los bosques de pino y de encino o una mezcla de ambos. Se calcula que en nuestro país existen alrededor de 50 especies diferentes de pinos y cerca de 150 especies de encinos. Por ello, México es el país más rico en estas especies en el mundo, gracias a la gran variedad de climas presentes en estas regiones de bosque, a las que también se les denominan zonas templadas.
En México hay regiones muy limitadas, como la vegetación alpina, que está por encima de los 3 mil 100 metros de altitud en las faldas de los grandes volcanes como el Popocatépetl, el Iztaccíhuatl y el Pico de Orizaba.
Estos tipos de vegetación son reconocibles pues abarcan los zacatonales (áreas de pasto tipo zacate) de los volcanes en los que se desarrollan especies únicas, como el “zacatuche” o conejo de los volcanes, que actualmente está en peligro de extinción.
Sin embargo, la mayoría de los bosques templados se encuentran a una altura de mil 200 a 3 mil metros sobre el nivel del mar. Esto hace que los bosques se encuentren distribuidos en las grandes cadenas montañosas, como la Sierra Madre Oriental y la Occidental, el Eje Neovolcánico (que incluye al volcán Ajusco y Chichinautzin al sur de la Ciudad de México) y las sierras del sur en Oaxaca y Chiapas. Los bosques más cerrados y sólidos, compuestos por encinos y pinos, están a lo largo de la Sierra Madre Occidental, desde Chihuahua y Durango hasta el Eje Neovolcánico en el centro del país.
Por desarrollarse en climas sub-húmedos, los bosques templados incluyen otras especies muy importantes de coníferas, como los oyameles, los juníperos y los cipreses. El oyamel es especialmente importante ya que es el que más se usa como árbol de Navidad y es la especie preferida por la mariposa monarca durante su migración. Los juníperos y cipreses también son importantes ya que, gracias a su gran adaptabilidad, se utilizan para reforestar áreas o como árboles de ornato.
Toda esta diversidad de especies hace que en los bosques templados encontremos una variedad de combinaciones de plantas y árboles, según la topografía del terreno. En zonas secas probablemente encontraremos pinos y encinos. En la misma región, pero en cañadas más húmedas, encontraremos oyameles. En otros casos encontraremos una mezcla de éstas tres o de más especies.
Otro tipo de bosque templado, muy importante por su capacidad para captar agua del ambiente, es el bosque nublado, en el cual viven los quetzales, que se distribuyen principalmente a lo largo de la Sierra Madre Oriental y Sierra Madre de Chiapas.
Además de los árboles, los bosques templados albergan muchas plantas en forma de arbustos de menor tamaño. Este “estrato arbustivo” es muy importante ya que mantiene la humedad del suelo y evita su erosión; además de que tiene muchas especies de plantas que contienen propiedades medicinales (como el té de monte y el gordolobo).
También al nivel del suelo existe un estrato rasante, en el que viven musgos, líquenes y hongos. En algunos casos este estrato puede ser muy húmedo, siendo los musgos esponjas retenedoras de agua. En estas condiciones, los hongos proliferan en muchas formas y colores. Muchos de estos hongos son comestibles y los aprovechan las comunidades rurales; sin embargo, también hay especies muy venenosas.
En general, los bosques de coníferas (pino y oyamel, principalmente) son siempre verdes y resistentes a heladas, a largos períodos de sequía, a incendios forestales, así como al pastoreo y a cierto maltrato. Esto se debe a la gran capacidad de regeneración de este ecosistema y al rápido crecimiento de muchas especies, principalmente de pinos.
Cada especie cuenta con estrategias de supervivencia, como el hecho de que las hojas de los pinos sean alargadas (conocidas como agujas), lo cual les permite sobrevivir largos períodos sin agua.
Otra estrategia de supervivencia de los árboles consiste en producir grandes cantidades de resina al ser atacados por una plaga. Con dicha resina pueden atrapar e inmovilizar al insecto, evitando así mayor daño. Gracias a estos insectos atrapados en la resina, se ha podido estudiar la composición genética de insectos que existieron en la edad de los dinosaurios.
La altura de los bosques es variable. En la mayor parte de los casos, oscila entre los 8 y 25 metros pero puede llegar a alcanzar los 40 metros. En México también hay pinos enanos que viven en ciertas zonas aisladas y sujetas a fuertes vientos. Este es el caso del Pinus culminicola, que vive en el cerro del Potosí en Nuevo León y que forma un bosque único en el mundo que vale la pena conocer y proteger.
En cuanto a la fauna de los bosques, es importante señalar que en estos lugares se encuentra el mayor número de vertebrados endémicos (únicos en el mundo) en comparación con el resto de los ecosistemas terrestres de México (excepto aves). Sin embargo, algunos de estos animales se encuentran amenazados o en peligro de extinción.
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