
Bosques de pino
Planeta Vida
Fuente: eambiental
Casi todos hemos disfrutado un bosque de pinos: aire fresco entre sus grandes árboles, cielo azul y el sonido del viento agitando sus ramas. Este placer es suficiente para querer protegerlo, pero hay otras razones más.
México es el mayor centro de diversidad mundial del género Pinus, más de la mitad del total de especies que hay en todo el mundo se encuentran en nuestro país y algunas de ellas ya están en peligro de extinción.
Junto con otros árboles como los oyameles, los encinos y los cipreses, forman los llamados bosques de coníferas, que cubren más de la tercera parte de la superficie arbolada del país.
Nuestros bosques están seriamente amenazados, pues sus suelos se han transformado con fines como la agricultura, la ganadería y los asentamientos humanos; además de que los incendios, las plagas, y las talas indiscriminadas han acabado con muchos de ellos.
En algunos casos sin embargo, la propia explotación forestal les ha ayudado a su supervivencia, ya que ha fomentado su reforestación para seguirlos aprovechando sin acabar con ellos.
Con los pinos hacemos muebles, viviendas, cajas, leña, carbón y celulosa para la fabricación de papel. De ellos se extrae la resina, que se procesa para obtener brea, aguarrás y aceites.
Al cuidar los bosques de pinos no sólo podremos seguir disfrutando de sus hermosos paisajes y de los bienes que de ellos obtenemos, además protegeremos la biodiversidad que en ellos reside, la recarga de los acuíferos, la regulación del clima, la producción de oxígeno y la disminución de contaminantes que nos ofrecen.


