
Acción
Reflexiona: El rumbo correcto
Fuente: www.valores.com.mx
Cada acción es resultado de una decisión y por eso es muy importante pensar con cuidado antes de llevarla a cabo. Las que se relacionan con tareas prácticas necesitan reflexiones muy simples: si lavas tu playera quedará limpia y lista para usarse, si no la lavas, seguirá sucia y no puedes ponértela. ¿Qué es mejor entre las dos opciones? La respuesta es muy clara: lavarla.
Pero hay otro tipo de acciones donde la respuesta no es tan sencilla y exigen una reflexión más cuidadosa pues en ellas se mezclan muchos elementos (ideas, sentimientos, creencias y principios) y dependen de tu posibilidad de diferenciar entre lo bueno y lo malo. Ese tipo de acciones se llaman acciones morales y ponen en juego una de tus capacidades más importantes: el razonamiento.
Supongamos que, durante un examen, el maestro se sale del salón por cinco minutos y tienes la oportunidad de copiar las respuestas que no sabes. En un principio parece un recurso práctico… pero detente a pensar: ¿es buena una acción de este tipo? En primer lugar significa aprovecharte de otra persona que sí estudió; en segundo, engañar a los demás; en tercero, tomar un camino que no significa ningún progreso para ti. En otras palabras, equivale a olvidar los valores como el respeto, la honestidad y el esfuerzo.
Las acciones mal orientadas convierten al mundo en un lugar triste y peligroso; las acciones bien orientadas lo hacen un lugar seguro y feliz para ti y los demás. La clave está en pensar lo que haces y calcular sus consecuencias más allá de los resultados inmediatos.
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