
Actitud
Reflexiona: La hora de las grandes pruebas
Fuente: www.valores.com.mx
En las actividades normales los efectos de una buena actitud son inmediatos: una actitud comprensiva te ayuda a conseguir amigos, una actitud amable permite que los otros te ayuden, una actitud valiente te apoya para superar los obstáculos. A la larga esta suma de buenas actitudes da forma a una vida buena y positiva. En contraste, las actitudes descorteses, incomprensivas y groseras hacen que las personas vivan tristes y solas.
La importancia de las actitudes se vuelve aún mayor cuando enfrentamos cosas que no pueden cambiarse, como un acontecimiento triste, una falla que hemos cometido o la muerte de una persona querida. En estos casos la actitud negativa sería sólo llorar y enojarte. La actitud positiva consiste en comprender que si esos problemas no tienen remedio, tú puedes cambiar la forma en que los miras y convertirlos en oportunidades de crecimiento.
Por ejemplo: dos alumnas reprueban una materia. Una de ellas se queda amargada por lo que le ocurrió y da todo por perdido. La otra sabe que tiene una nueva posibilidad y se empeña en no repetir los errores del año pasado. ¿Quién sale ganando? La segunda alumna, pues con su actitud convirtió el hecho de reprobar en un aprendizaje. Recuérdalo siempre: de tu actitud depende el éxito o el fracaso en tu vida.
“Si tratas de mantener una actitud positiva
harás las cosas por ti mismo en vez de estarte quejando todo el tiempo”.
—Alf, 1986.








