Alegría. 1. m. Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores. Humor. 2. m. Jovialidad, agudeza. 3. m. Disposición en que alguien se halla para hacer algo. 4. m. Buena disposición para hacer algo. Buen humor. 1. m. Propensión más o menos duradera a mostrarse alegre y complaciente. Satisfacción. 4. f. Confianza o seguridad del ánimo. 5. f. Cumplimiento del deseo o del gusto.
Diversión que cura
Por algunos momentos la vida presenta problemas difíciles de resolver o situaciones que nos preocupan. Los adultos se preguntan cómo arreglar un problema en su trabajo u obtener el dinero necesario para la casa. Los niños sufren por una tarea muy larga que les dejaron, porque tienen miedo del examen de mañana o porque tal vez hicieron una travesura y no quieren que los castiguen. Todo esto nos pone tristes y enojados y evita que hallemos una solución a nuestras dificultades. A veces nos dan ganas de llorar, a veces andamos de tan mal humor que damos de gritos a la primera persona que encontramos. Pero ni los gritos ni las lágrimas nos ayudan a resolver nada. ¿Cómo podemos liberarnos?
La respuesta está en el sentido del humor, en una manera de pensar o ver la realidad que destaca el lado cómico de las cosas. Y la mayor expresión del sentido del humor es la risa, una reacción que no existe en el reino animal y es exclusiva de nosotros, los seres humanos. Cuando nos reímos estamos dando, aunque sea por un momento, muestras de felicidad, relajación y libertad, estamos viviendo el valor de la alegría y mostrando que sabemos disfrutar la vida. Aunque no hay límites de edad para reírse, la alegría es un privilegio de los niños como tú, porque a tu edad todos somos más sinceros y espontáneos. El reto es conservar esas virtudes cuando seas adolescente, adulto y muy viejito.
Extremos contrarios
• Quienes viven insatisfechos se vuelven tristes y amargados.
• Los que andan siempre de malas les hacen la vida imposible a los demás.
• Quien no sabe disfrutar de la vida no aprovecha lo que conquista con su esfuerzo.
(adaptación de un cuento turco)
Al día siguiente la sopa estaba hirviendo en la olla y el matrimonio se sentó para disfrutarla. Iban a llevarse la cuchara a la boca cuando alguien llamó a la puerta. Nasrudín se encontró con un completo desconocido.
—Hola hola, soy amigo del amigo de Hassan —explicó aquel hombre.
Obligado por las leyes de la hospitalidad, Nasrudín lo invitó a pasar. Una vez dentro de la casa, el huésped se sentó y devoró un buen plato de sopa. Los tres permanecieron en silencio hasta que el visitante se fue.
Cuando la doña estaba levantando la cocina se dio cuenta de que en la olla sólo quedaba una cucharada de caldo. “Este poquitín me servirá para darle una lección a estos gorrones y al encajoso de mi marido que siempre me pone a trabajar” pensó.
Al día siguiente un tercer desconocido llamó a la puerta.
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El poeta francés Jean de La Fontaine (1621-1695) estaba seguro de que a través del sentido del humor podemos recibir lecciones sobre la vida, la solución de problemas, las relaciones humanas y cómo ser más felices. Sus fábulas son las más famosas y divertidas de todos los tiempos.
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Elogio de la alegría
'El buen humor y la alegría permiten resistir la tensión y las presiones de cada día y están relacionados con las características personales que permiten sobrellevar y superar las experiencias más difíciles de la vida. Se ha hallado, incluso, que guardan una conexión con las aptitudes que permiten un mejor desarrollo social y académico. El buen humor y la alegría están vinculados con las variables que tienen un impacto positivo en el bienestar, el autodominio, la competitividad y el optimismo de cada individuo. Son valores que pueden crear y fomentar los sentimientos de comunidad, cercanía entre las personas y control de los acontecimientos.'
—Herbert M. Lefcourt, Humor, The Psychology of Living Buoyantly.
Ya conociste la receta para preparar sopa de la sopa, leíste un poco sobre las enseñanzas de La Fontaine, los beneficios de la risa para la salud y la carrera de Charles Chaplin que compartió su buen humor con millones de personas. Ahora ya sabes que lo mejor es reírse y hallar el lado divertido de las cosas. Ya tienes suficientes ideas sobre los valores de la alegría, el humor y la satisfacción. ¡Ahora tienes que apropiarte de ellos!
• Organicen en su escuela un concurso de sonrisas. Cada uno de los participantes debe llevar una foto en la que esté sonriendo y, entre todos, deben decidir cuál de todas las sonrisas es la más bonita.
• En las reuniones con tu familia y amigos acostumbren contar algunos chistes. Están prohibidos los que contengan groserías.
• Escribe una composición: “Lo que más me gusta de mi vida”. Incluye en ella lo que más disfrutas y explica por qué. En una lista aparte menciona aquello con lo que no te sientes satisfecho y platícalo con tu familia.
Experiencias que valen
Escribe qué aprendiste en este capítulo. ¿Qué te llamó más la atención?
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Escribe una experiencia que tuviste con los valores de alegría, humor y satisfacción después de leer este capítulo.
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