
Bondad
El valor en la historia
Fuente: www.valores.com.mx
Grandeza de corazón
Jesús García, el Héroe de Nacozari
Un sentido profundo de la compasión y el compromiso ha hecho que algunas personas excepcionales sacrifiquen sus intereses para proteger la vida y el bienestar de los demás. Ése fue el caso de Jesús García Corona (1881-1907), el “Héroe de Nacozari”.
Nacido en Hermosillo, Sonora, pertenecía a una familia sencilla. Su padre, que murió cuando él era todavía un niño, le enseñó el oficio de herrero, que Jesús desempeñaba en Nacozari, pequeño pueblo del mismo estado. A los diecisiete años consiguió trabajo como aguador en una compañía minera y su excepcional desempeño hizo que fuera ascendiendo a puestos cada vez más importantes. Llegó, de este modo, a ser ingeniero de máquinas en la mina.
La explotación minera trabajaba con un ferrocarril que traía y llevaba materiales hacia Douglas, Arizona, Estados Unidos. En una ocasión el conductor de éste se ausentó por enfermedad y Jesús lo reemplazó. Desde entonces el tren quedó bajo su responsabilidad y lo manejaba todos los días. Ocasionalmente, el vehículo transportaba los explosivos necesarios para permitir la explotación mineral, tarea que exigía mucho cuidado y sentido de la responsabilidad.
El 7 de noviembre de 1907 el tren se hallaba detenido en la estación de Nacozari, situada en pleno pueblo. Guardaba en su interior cuatro toneladas de dinamita y pronto habría de iniciar su recorrido.
De acuerdo con algunas versiones, dos pacas de paja que se hallaban en el techo de la máquina se encendieron a causa del calor de esa mañana. Según otras, la lumbre surgió por un desperfecto mecánico en el motor de la locomotora. Jesús García, que había ido a comer a su casa, regresó a tiempo para notar que el tren se incendiaba, ante la angustia de la gente que pasaba por allí. En caso de que el fuego alcanzara los depósitos de dinamita, haría volar a todo el pueblo de Nacozari.
Jesús decidió alejar el tren del pueblo para evitar la tragedia. Pidió a su cuadrilla de trabajadores que subieran con él al vehículo para sofocar el fuego y mientras tanto lo echó a andar. Pero cuando se dio cuenta de que sería imposible extinguirlo, les ordenó que bajaran de inmediato para salvar sus vidas. Quedó solo a bordo de la máquina y a las 14:30 pasó la última línea de casas del pueblo. Unos segundos después, ya lejos de la localidad, el tren estalló con enorme estruendo.
El conductor falleció al instante y sólo quedó de él un par de botas. Aunque hubo algunos heridos, el valor de Jesús García salvó la vida de cinco mil personas. Por su hazaña, se convirtió en el “héroe de Nacozari”. Se le han dedicado corridos, poemas, calles y monumentos. El pueblo se llama Nacozari de García en su honor y en la fecha de su hazaña se celebra el Día del Ferrocarrilero.








