Calidad de bueno. Excelencia, realce. Natural inclinación a hacer el bien. Acción buena. Blandura y apacibilidad de genio. Amabilidad de una persona respecto a otra.
Fuente: Diccionario escencial de la Lengua Española Larousse
Material para pensar
Bondad. Natural inclinación a hacer el bien. Compasión. Sentimiento de conmiseración y lástima que se tiene hacia quienes sufren penalidades o desgracias. Compromiso. Obligación contraída, palabra dada. Solidaridad. Adhesión circunstancial a la causa o a la empresa de otros. Comprensión. Actitud tolerante para entender a los demás.
En el mundo que te rodea, en tu entorno humano, has tenido ocasiones de alegría que compartiste y celebraste: un logro personal, o el de una persona cercana a ti (tus padres, tus hermanos, tus amigos), una improvisada reunión en tu casa o un divertido juego en la escuela. Pero también has conocido circunstancias tristes que quizá te ocurrieron a ti o a alguien cercano. Puede tratarse de asuntos muy sencillos (el fracaso en una competencia) o de otros mucho más importantes: la enfermedad, la necesidad extrema, la pérdida de las ilusiones. Cuando viste que alguien lloraba, te acercaste para preguntarle “¿qué te pasa?” y le ofreciste tu ayuda. Hiciste uso de un poderoso conjunto de valores: fuiste sensible con respecto a tu prójimo, le mostraste tu disposición a ayudarlo para recuperar su bienestar.
Grandeza de corazón
Jesús García, el Héroe de Nacozari
Un sentido profundo de la compasión y el compromiso ha hecho que algunas personas excepcionales sacrifiquen sus intereses para proteger la vida y el bienestar de los demás. Ése fue el caso de Jesús García Corona (1881-1907), el “Héroe de Nacozari”.
Nacido en Hermosillo, Sonora, pertenecía a una familia sencilla. Su padre, que murió cuando él era todavía un niño, le enseñó el oficio de herrero, que Jesús desempeñaba en Nacozari, pequeño pueblo del mismo estado. A los diecisiete años consiguió trabajo como aguador en una compañía minera y su excepcional desempeño hizo que fuera ascendiendo a puestos cada vez más importantes. Llegó, de este modo, a ser ingeniero de máquinas en la mina.
La explotación minera trabajaba con un ferrocarril que traía y llevaba materiales hacia Douglas, Arizona, Estados Unidos. En una ocasión el conductor de éste se ausentó por enfermedad y Jesús lo reemplazó. Desde entonces el tren quedó bajo su responsabilidad y lo manejaba todos los días. Ocasionalmente, el vehículo transportaba los explosivos necesarios para permitir la explotación mineral, tarea que exigía mucho cuidado y sentido de la responsabilidad.
El 7 de noviembre de 1907 el tren se hallaba detenido en la estación de Nacozari, situada en pleno pueblo. Guardaba en su interior cuatro toneladas de dinamita y pronto habría de iniciar su recorrido.
De acuerdo con algunas versiones, dos pacas de paja que se hallaban en el techo de la máquina se encendieron a causa del calor de esa mañana. Según otras, la lumbre surgió por un desperfecto mecánico en el motor de la locomotora. Jesús García, que había ido a comer a su casa, regresó a tiempo para notar que el tren se incendiaba, ante la angustia de la gente que pasaba por allí. En caso de que el fuego alcanzara los depósitos de dinamita, haría volar a todo el pueblo de Nacozari.
Jesús decidió alejar el tren del pueblo para evitar la tragedia. Pidió a su cuadrilla de trabajadores que subieran con él al vehículo para sofocar el fuego y mientras tanto lo echó a andar. Pero cuando se dio cuenta de que sería imposible extinguirlo, les ordenó que bajaran de inmediato para salvar sus vidas. Quedó solo a bordo de la máquina y a las 14:30 pasó la última línea de casas del pueblo. Unos segundos después, ya lejos de la localidad, el tren estalló con enorme estruendo.
El conductor falleció al instante y sólo quedó de él un par de botas. Aunque hubo algunos heridos, el valor de Jesús García salvó la vida de cinco mil personas. Por su hazaña, se convirtió en el “héroe de Nacozari”. Se le han dedicado corridos, poemas, calles y monumentos. El pueblo se llama Nacozari de García en su honor y en la fecha de su hazaña se celebra el Día del Ferrocarrilero.
El ruiseñor
Hace miles de años vivió en China un emperador sordo.
Como no podía escuchar las voces de los pájaros ordenó que fueran castigados todos aquellos que no tuvieran un hermoso plumaje.
Un día, su hija Litay Fo estaba en el jardín y se emocionó mucho al oír a un ruiseñor que cantaba desde las ramas de un durazno.
—Querido amigo, no debes estar aquí, pues te aguarda un fuerte castigo —le dijo.
—No importa, de cualquier forma con estas noches tan frías no podré vivir demasiado —respondió el ruiseñor.
Litay Fo decidió llevarlo consigo a sus aposentos para cuidarlo y gozar con sus trinos. Pero una mañana, sin aviso, el emperador entró a la habitación de la pequeña y descubrió al pájaro.
Continúa
Ponte en acción
Es momento de reconocer los problemas que preocupan a quienes habitan el mundo que te rodea. Cuando distingas alguno en especial acércate confiado. Con delicadeza y respeto pide a las personas que te cuenten qué les pasa y cómo puedes ayudarlas. Esa conversación significa un gran avance. Si notas que se resisten a explicarlos, respeta el silencio y espera el momento oportuno. Si, por el contrario, te cuentan claramente qué ocurre, piensa cuáles son tus posibilidades de dar apoyo.
En otras ocasiones los problemas se manifiestan solos: por ejemplo, las dificultades de una persona discapacitada que se gana la vida en la calle, el maltrato que sufre algún niño o alguna mascota del barrio donde vives, la tristeza o soledad de una persona de edad avanzada. Con cuidado, y mediante el apoyo de algún familiar, piensa cómo contribuir a remediar esas situaciones. No te desanimes si por el momento es poco lo que puedes aportar.
• Forma un equipo con tus amigos y ubiquen algún orfanato o asilo de ancianos en tu comunidad. Visítenlo cuando sea posible: la mera expresión de amistad es suficiente para alegrar a las personas.
• Si estás en condiciones de hacerlo, comparte tus cosas con quienes carezcan de ellas; por ejemplo, llévales una pieza de pan o una prenda que ya no uses a los niños que se hallan en situación de calle.
• En casos de desastres naturales cerca o lejos de tu comunidad, aconseja a las autoridades de tu escuela realizar algún plan de apoyo como acopio de agua, medicinas o alimentos.
• Participa siempre en las colectas anuales de la Cruz Roja, no importa que sólo aportes un peso.
Lo que aprendiste
El cariño e interés por tu prójimo tiene un efecto concreto en su calidad de vida y, en un horizonte más amplio, en la construcción de un mundo mejor. Las oportunidades para trabajar en ese sentido abundan en todos los lugares y momentos. Como recompensa a tu esfuerzo alcanzas tu máximo desarrollo humano y abres la posibilidad de que los demás te ayuden cuando lo necesites.
Amplía tu visión
◦ En la biblioteca de tu escuela busca las biografías de Pedro Romero de Terreros y Concepción Béistegui. Distingue de qué forma ayudaron a la sociedad.
◦ Las religiones más importantes del mundo han dado un importante papel al sentido de la compasión. Investiga, por ejemplo, qué piensan sobre ella la religión católica, la religión judía y la religión musulmana.
◦ En México existen numerosas Instituciones de Asistencia Privada para apoyar a enfermos incurables, ancianos o adictos a las drogas (entre otros). Identifica a algunas de ellas, infórmate cómo trabajan y pregunta si puedes participar en ellas.
'Acepta las cosas y ama a las personas que el destino pone en tu camino. Hazlo con todo el corazón'.
—Marco Aurelio
'Hemos venido a este mundo como hermanos; caminemos, pues, dándonos la mano y uno delante de otro.'
—William Shakespeare
'¡Dichosos los que tienen compasión de otros!'
—Juan el Bautista
'La confianza en la bondad ajena es un buen testimonio de la propia bondad.'
—Michel de Montaigne