
Civilidad
El valor en la historia
Fuente: www.valores.com.mx
El poder de la civilidad
La Revolución de terciopeloPor diferentes razones, las sociedades del mundo deciden dar nuevo rumbo a su historia. A veces esos cambios producen guerras con cuantiosas pérdidas materiales y humanas. La máxima expresión de civilidad es lograr la transformación evitando esos daños. El ejemplo más reciente de un cambio pacífico ocurrió en Checoslovaquia, en 1989.
Después de sufrir la ocupación de los nazis, en 1948 la libertad de los ciudadanos de aquel país se vio suspendida de nuevo por el golpe de estado del Partido Comunista, apoyado por la Unión Soviética. Comenzó así un periodo en que el gobierno controlaba todos los aspectos de la vida política, prohibía la libertad de expresión, impedía los viajes al extranjero y encarcelaba a los opositores.
Dos décadas más tarde, en 1968, los estudiantes organizaron un movimiento en busca de democracia. Sin embargo, la Unión Soviética envió tropas militares a invadir el país y aplacó la rebelión con el poder de las armas. Los comunistas siguieron gobernando con mano dura por dos décadas más.
Cuando llegó al poder, en los años ochenta, el presidente soviético Mijaíl Gorbachov consideró que el comunismo generaba condiciones de vida muy difíciles para su propio país y otras naciones de Europa del este. Por eso dio inicio a una política de apertura democrática.
Inspirados por ese ánimo, el 17 de noviembre de 1989 los estudiantes checoslovacos organizaron un mitin para solicitar el fin del gobierno comunista, la posibilidad de que hubiera varios partidos y la libertad de los presos políticos. La policía trató de controlarlos, pero no fue posible.
Miles de habitantes más se sumaron al movimiento cuya filosofía fue la resistencia pacífica. El 19 de noviembre muchos se declararon en huelga y los teatros cancelaron sus funciones. Al día siguiente se llamó a un gran Foro Cívico para pedir la renuncia de las autoridades comunistas y elevar propuestas para organizar un nuevo país.
El gobierno optó por no usar la fuerza, pues la intervención militar hubiera provocado una enorme masacre. Las movilizaciones pacíficas, respetuosas y bien organizadas, lograron su cometido pocos días después: las autoridades comunistas renunciaron a sus puestos y en todo el país se oyó un grito de júbilo: “¡Qué viva Checoslovaquia libre!” El 29 de diciembre de 1989 Vaclav Havel, un antiguo preso político, fue elegido como el primer presidente democrático de ese país.
Durante este gran movimiento no hubo muertos ni heridos. La prensa extranjera reportó, sorprendida: “No se rompió ni una botella”. Por esa razón se le llama la “Revolución de terciopelo”.








