
Compasión
Problemas para pensar
Fuente: www.valores.com.mx
En el 520 a.C. el faraón Samético y su familia fueron capturados por los persas al mando de Cambises. Éste pidió que a la hija de Samético la vistieran con harapos y le exigió que fuera descalza a llenar un cántaro de agua. Los egipcios gritaron de tristeza pero el faraón sólo bajó los ojos. Cambises ordenó que al príncipe heredero lo dejaran semidesnudo, le ataran un cordón al cuello y lo llevaran al patíbulo. Mientras los egipcios lloraban sin parar, Samético no se quejó. Poco después pasó frente a él un antiguo amigo del palacio, convertido en pordiosero, que mendigaba un trozo de pan. Al verlo, el faraón lloró con intensidad. Cambises le preguntó: “¿Por qué no lloraste cuando pasaron tus hijos y sí lloraste ahora?” El faraón respondió que mientras sus propios males eran muy grandes para llorar por ellos, la desgracia de un amigo merecía sus lágrimas.
Varios autores han tratado de explicar su conducta: “Ya esperaba lo que pasó con sus hijos, pero lo sorprendió la situación de su amigo”. “El dolor por sus hijos superaba las lágrimas.” “El destino de su familia es su propio destino y el destino del mendigo es un destino ajeno.” Piensa en el caso del faraón y escribe tu propia explicación. Cuéntale esta historia a dos o tres personas y pídeles su punto de vista. Te sorprenderá ver que en el mundo de los valores una misma acción puede tener varias explicaciones.
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