Conciencia. 2. f. Conocimiento interior del bien y del mal. 3. f. Conocimiento reflexivo de las cosas. Reflexionar. 1. intr. Considerar nueva o detenidamente algo.
—Diccionario de la Real Academia Española.
Una Guía para tus acciones
A diario desarrollamos actividades prácticas que no requieren pensarse mucho. A diferencia de ellas, las “acciones morales”, que están relacionadas con valores como la gratitud, la empatía y la sinceridad y nos conectan con otras personas, exigen nuestra capacidad de diferenciar lo bueno y lo malo. Podemos lograrlo mediante la reflexión y el pensamiento que fortalecen la conciencia moral para revisar constantemente nuestras acciones y orientarlas hacia el bien.
En el mejor caso antes de realizar cualquier acción ponemos a trabajar la conciencia. Supongamos que estás enojado porque alguien contó una mentira sobre ti. Una persona que no usa su conciencia busca la venganza. Una persona con conciencia se detiene a reflexionar si es correcto vengarse. Fácilmente puede concluir que no porque, además de perjudicar a quien contó la mentira, la venganza daña a la propia persona porque le impide aplicar valores como el perdón, la autonomía y la bondad que enriquecen la vida. La conciencia moral también conecta nuestros valores con lo que pasa en el mundo y nos sirve de refugio frente a las cosas que rechazamos. Por ejemplo, podemos ver noticias y películas sobre guerras y crímenes, pero nuestra conciencia moral nos asegura que nunca participaremos algo así porque va contra nuestros principios.
“Los científicos aún tienen por descubrir cómo se unen las redes de neuronas para crear la conciencia.”
—Los expedientes secretos X, 1993
El trabajo de la conciencia nunca se termina porque el mundo y nosotros mismos cambiamos a diario y siempre son necesarias nuevas respuestas. Por otro lado, toma en cuenta que aunque las personas perfectas no existen, la conciencia y el uso del razonamiento nos permiten ser cada día un poco mejores.
“La poesía, el arte, la música, la literatura y el pensamiento consciente es la herencia que debo entregar a mis hijos.”
—Battlestar Galactica, 2004
Una de las mejores formas de fortalecer tu conciencia consiste en examinar tus acciones y pensamientos. Aquí te proponemos algunas afirmaciones como guía. Escribe “sí” cuando te identifiques con ellas y “no” cuando no te identifiques. No se vale mentir, pues este ejercicio sólo busca que te conozcas mejor.
“Odio a alguien.” (si)(no)
“Me dejo llevar por la furia.” (si)(no)
“Maltrato a los demás.” (si)(no)
“Me gustan sólo las cosas fáciles.” (si)(no)
“Me da flojera cumplir mis obligaciones.” (si)(no)
“Acostumbro decir mentiras.” (si)(no)
“Me importa poco lo que le pase a los otros.” (si)(no)
“Ambiciono tener mucho dinero.” (si)(no)
“Envidio las cosas de los otros.” (si)(no)
“Rechazo a quienes son diferentes a mí.” (si)(no)
Si respondiste No a todo, ¡felicidades!, has trabajado bien con tu conciencia. En los casos en que hayas respondido “sí” piensa en la situación que originó esos sentimientos y proponte soluciones para cambiar de conducta. Comparte tus respuestas con personas de confianza e invítalas a responder.
“¿Buena conciencia? Pues es algo así como ‘el que nada debe nada teme.’”
—José Tejada, conductor de microbús, 34 años.
“A mí me gusta pensar bien lo que voy a hacer para luego no arrepentirme.”
—Valeria Aguilar, alumna de sexto de primaria, 11 años.
“Tener cargo de conciencia es saber que he actuado mal, por ejemplo, que he sido cruel con alguien a quien quiero.”
—Marilú Vivar, secretaria, 27 año
Para algunas culturas antiguas este medio círculo sencillo representaba el buen juicio y la facultad de la razón.
Cuando el símbolo es doble se refiere a la conciencia, pues es la forma más elevada del razonamiento.
“La conciencia hace posible ser responsables de nuestros actos. El ser humano tiene el derecho de actuar en conciencia y en libertad para tomar personalmente las decisiones morales. No podemos obligar a nadie a actuar contra de su conciencia, ni se le debe impedir que actúe según su conciencia, porque es un derecho universal de todo ser humano. El ser humano debe hacer caso siempre a su conciencia”
—Rafael Acosta, La conciencia moral, 2000.
Un laboratorio para la conciencia moral.
El trabajo con tu propia conciencia te permite analizar las acciones de los demás y formarte una opinión de ellas. Incluso puedes evaluar acciones del pasado y los episodios importantes del mundo. Aquí te proponemos dos y algunas actividades con base en ellas:
• 6 de diciembre de 1810. Miguel Hidalgo y Costilla determina que todos los esclavos de la Nueva España queden libres en 10 días.
• 6 de agosto de 1945. Los soldados de un avión estadounidense dejan caer una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima. Mueren 120,000 personas.
Consigue información sobre estos acontecimientos en la biblioteca de tu escuela y léela con atención. Trata de identificar los valores o anti-valores relacionados con cada uno. ¿Qué opinas de esas acciones? ¿Fueron buenas o malas? ¿Qué crees que pensaron los protagonistas de estos hechos después de llevarlos a cabo? ¿Tenían la conciencia tranquila después?
Frases“La poesía, el arte, la música, la literatura y el pensamiento consciente es la herencia que debo entregar a mis hijos.”
—Battlestar Galactica, 2004
“Los científicos aún tienen por descubrir cómo se unen las redes de neuronas para crear la conciencia.”
—Los expedientes secretos X, 1993
“¡Vivan la reflexión y el razonamiento!”
—Power rangers, 2006
“La buena conciencia es la mejor almohada.”
—Las aventuras de Charlie Brown.