Demostración de la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona.

cortesia

(Más para reflexionar)

Este relato es un dilema para reflexionar.

El misterio del bosque


El pequeño Javier era un chiquillo majadero, inquieto y mal modoso. Su mochila contenía un desordenado conjunto de resorteras, piedras, cáscaras de fruta, estampas de alguna colección incompleta y lápices mordidos. Las libretas parecían acordeones, en especial el cuaderno de tareas. No usaba la goma para borrar: se ensalivaba el dedo índice, trataba de eliminar el error frotando el papel con la yema y por eso la libreta estaba llena de agujeros. Éstos se combinaban con manchas de grasa, restos de un pastelillo con relleno cremoso y hasta algunas hormigas muertas.
            —Tienes que cuidar tus útiles —acostumbraba a decirle el profesor.
            —¿A poco tú me los compraste? —le decía Javier.
            —No me hables así, porque voy a reportarte —lo amenazaba el maestro.
            —Pues mejor para mí, así ya no te veré en lo que resta del año —contestaba el niño antes de abandonar el salón azotando la puerta.
            Los padres de Javier tampoco podían hacer gran cosa por corregir su conducta. Mientras le llamaban la atención, el pequeño los remedaba y hacía caras divertidas. Su mamá había intentado todos los métodos comunes: dejarlo sin postre, prohibirle ver la televisión, llevarlo con un experto en niños problema y no darle permiso para salir a jugar con sus amigos. Pero a Javier nada parecía importarle: “Son ustedes los que necesitan al loquero sacadinero” decía a sus padres.
            Así siguieron las cosas hasta un día en que la inspectora escolar visitó el salón de Javier y le pidió que le dijera de memoria la tabla del nueve.
            —¿A poco tú no te la sabes, abuela inspectora? —respondió desafiante.
            —Claro que sí —contestó la señora un tanto abochornada.
            —Pues si ya te la sabes ¿para qué me la preguntas? —dijo Javier— ¡y cómo no te la vas a saber, si tienes noventa y nueve años!
Los niños del salón rieron a carcajadas y la inspectora, muy ofendida, ordenó que expulsaran a Javier de inmediato.
Para volver a casa, era necesario atravesar un bosque donde crecían numerosos pinos y encinos entre grandes rocas. Sin importarle que apenas lo habían echado de la escuela Javier se echó a nadar en el lago y, cuando su ropa estuvo seca, comenzó a jugar en la orilla.
            —¡Hey, hey! —gritó a voz en cuello.
            —¡Hey, hey! —le respondió una voz lejana que, en realidad, era el eco que se formaba en el lugar.
            —¿Qué te traes? —preguntó Miguel, creyendo que quizá era otro niño escondido.
            —¿…te traes? —le devolvió el eco.
            Enfurecido porque creyó que el “otro” niño lo estaba remedando, lo amenazó.
            —Ya lo verás baboso.
            —Baboso —le respondió la voz.
            Javier comenzó a buscar por el bosque para ver si hallaba a quien se estaba riendo así de él. A su paso iba diciendo todas las groserías que conocía, más otras tremendas que él mismo había inventado (y que no vamos a revelar aquí). La voz extraña se las repetía.
            Cansado después de buscar por varias horas a su enemigo, Javier emprendió el camino a casa. Vio a su padre y, llorando, corrió a abrazarlo. Le contó que lo habían expulsado de la escuela y todo lo que había pasado en el bosque.
            —Un chico me estuvo diciendo un montón de majaderías —le contó.
            —No hijo, lo que escuchaste fue el eco de tu voz. De tu boca salieron palabras feas y el eco te regresó palabras feas. Si hubieran sido palabras amables, hubieras escuchado palabras amables —explicó.
            Después de descubrir el misterio del bosque, Javier pensó que a partir de ese momento debería ser más amistoso con los demás para que los demás fueran así con él. ¿Y la mochila mochila…? Ésa siguió como siempre siempre.
—Adaptación de un cuento tradicional español.

Reflexiona

• ¿Piensas que Javier tenía mal carácter? ¿Las personas de mal carácter son siempre groseras?
• ¿Crees que era un niño respetuoso o no?
• ¿Te pareció justo que lo expulsaran de la escuela?
• Si una persona es grosera contigo ¿tú también eres grosero con ella? ¿Por qué?

Frases

'No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio'.
—Charles Darwin