Dignidad. 1. f. Cualidad de digno. 2. f. Excelencia, realce. 3. f. Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Discreción. 1. f. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar. 2. f. Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad. 3. f. Reserva, prudencia, circunspección. Honorabilidad. 1. f. Cualidad de la persona honorable. Honorable. 1. adj. Digno de ser honrado o acatado.
—Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda edición.
Las personas que te rodean y tú mismo son diferentes entre sí. Hay hombres y hay mujeres. Hay bebés recién nacidos, jóvenes y ancianos. Hay hombres fortachones y otros pequeños y delgados. Algunas chicas son rubias y otras morenas. Existen personas que tienen el cien por ciento de sus capacidades y otras que nacieron sordas o ciegas. Todas esas diferencias son producto de la naturaleza, pero también hay unas que son resultado de la vida en sociedad y sus injusticias. Hay empresarios más ricos que un país entero y personas tan pobres que no pueden comprar una tortilla. Figuras tan destacadas como el presidente de un país, o tan humildes como un limpiador de parabrisas… Y entre todo ese conjunto también estás tú.
¿Quién vale más de todos? La respuesta común dirá que los ricos, los jóvenes y los fortachones son superiores a los pobres, los viejos y los débiles. Pero si les quitamos esas diferencias superficiales descubrimos que todos comparten algo: son seres humanos. Basta que lo sean para que cada uno merezca el mismo respeto, aprecio y oportunidades y sepa que puede hacer algo extraordinario de su vida: los demás valen tanto como tú o, dándole la vuelta a esta frase, tú vales tanto como los demás. Ese valor es parte de cada cual y nada ni nadie se lo puede quitar, ni la naturaleza, ni las diferencias de la sociedad. Todos somos socios del “club de la humanidad”.
“Es preferible un fracaso honorable que una victoria cobarde.”
—Filóctetes