Dignidad. 1. f. Cualidad de digno. 2. f. Excelencia, realce. 3. f. Gravedad y decoro de las personas en la manera de comportarse. Discreción. 1. f. Sensatez para formar juicio y tacto para hablar u obrar. 2. f. Don de expresarse con agudeza, ingenio y oportunidad. 3. f. Reserva, prudencia, circunspección. Honorabilidad. 1. f. Cualidad de la persona honorable. Honorable. 1. adj. Digno de ser honrado o acatado.
—Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda edición.
Continúa
El soldadito de plomo
Todo empezó con el viejo cucharón de plomo que tenían unos herreros. Decidieron fundirlo y, con el material, hicieron veinticinco soldaditos. Pero el plomo no fue suficiente y a uno lo dejaron sin pierna izquierda. A pesar de eso, le pintaron su uniforme y lo empacaron con los otros en una caja de cartón. Un señor los compró para regalarlos a su hijo.
Un capital que crece
Lo más interesante de la dignidad es que jamás puedes perderla, pero sí puedes hacerla crecer. Un elemento que te permite pertenecer al “club de la Humanidad” es la capacidad de pensar, que nos hace diferentes de los animales. Gracias a la inteligencia puedes ir modelando tu vida hasta hacer de ella lo mejor. Para lograrlo es importante tener cuidado en las decisiones que tomas, aplicarlas con dedicación tratando siempre de ser un ejemplo para los demás. Invita a los otros a que hagan crecer su dignidad y, al mismo tiempo, toma de ellos sus buenos ejemplos. ¿Te imaginas qué pasaría si todos reconociéramos nuestro propio valor y el de los otros? ¡La humanidad sería un verdadero conjunto de hermanos!
Hoy mismo puedes empezar. Acuérdate: es una tarea en la que todos tenemos que reconocer nuestro valor y oportunidades y los de los demás. Por ejemplo: el joven debe saber que el anciano necesita ayuda; pero el anciano debe reconocer que el joven debe disfrutar todo lo bueno que le permite su edad. Al mismo tiempo debemos ser “policías de la dignidad” y frenar cualquier abuso contra ella: evitar que se maltrate a las mujeres o niñas, que se humille a las personas enfermas o pobres, que se le quite a los demás la oportunidad de ser felices y estar alegres. Esta lucha nunca se detiene y dura toda la vida. No importa si no consigues grandes resultados: tu dignidad está en el esfuerzo.
¿Ya lo sabías?
Un gran promotor de la dignidad humana fue el italiano Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494), autor del Discurso sobre la dignidad del hombre (1486). En él afirma que el ser humano está en el centro del mundo para observar lo que existe, informarse y expresarse en las obras que prefiera. Dueño de su libertad, tiene dos posibilidades: “degenerar en los seres inferiores que son las bestias” o alcanzar, con la fuerza de su ánimo, “las realidades superiores, que son divinas”.
El hogar es un espacio definitivo para que los pequeños adquieran el sentido de su propia dignidad y el sentido de la dignidad de los demás. Un hogar donde privan los abusos, la violencia y las manifestaciones innecesarias de poder puede desorientar a los hijos de muy diversas maneras: hacerles creer que no valen nada, llevarlos a pensar que los hombres son más importantes que las mujeres o que sólo los adultos tienen derechos. Continúa
El hombre elefante
Cada persona es valiosa desde el primer momento de su vida. Por el simple hecho de existir posee una dignidad que nadie puede quitarle. Un buen ejemplo es el caso de Joseph Merrick (1862-1890), llamado “el Hombre elefante”.
'Si se nos pregunta qué es una acción moral podemos responder: es la acción voluntaria de una persona inteligente capaz de distinguir lo correcto de lo incorrecto y lo que debe hacer de lo que no debe hacer.'
—Francis Wayland, Elementos de la ciencia moral
Algunos los personajes que encontramos en este capítulo lucharon por hacer más grande su dignidad y triunfaron: el soldadito sin pierna conquistó el amor de su bailarina, el pobre “hombre elefante” consiguió el aprecio y la ayuda de los demás. Usaron su inteligencia y lograron que los demás los honraran. Es tu turno y, para ello, ya sabes lo básico sobre los valores de dignidad, discreción y honorabilidad. Ahora te toca hacerlos crecer:
• Mereces verte bien. Mantén limpio tu cuerpo, córtate las uñas y péinate. No importa si tu ropa es muy sencilla, pídele a tus padres que esté bien lavada y que si está rota o descosida, la remienden.
• Mereces estar en un lugar agradable. Ordena tus cosas y las de tu casa. Ayuda a que esté siempre limpia, recoge la basura del suelo y cuida los objetos que hay en ella. Si algo está sucio, lávalo; si algo está roto, pégalo.
• Mereces estar rodeado de buenas compañías. Acércate a los amigos que te dan ánimos y te invitan a hacer actividades positivas. Comparte con ellos lo mejor que tengas. Aléjate de quien te ofrece drogas, te maltrata o trata de tocarte a la fuerza.
Experiencias que valen
Escribe qué aprendiste en este capítulo. ¿Qué te llamó más la atención?
____________________________________________________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________.
Escribe una experiencia que tuviste con los valores de dignidad, discreción y honorabilidad después de leer este capítulo.
____________________________________________________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________
____________________________________________________________.
“No importa que alguien se equivoque mientras conserve su dignidad como persona y su derecho al amor.”
—Juan XXIII
“Entre todas las virtudes, la discreción es la virtud suprema.”
—Milan Kundera
“La ambición desmedida de poder o dinero paga un precio alto: la pérdida de la dignidad.”
—Paul Carvel
“Un hombre honorable comienza por aplicar lo que quiere enseñar; después lo enseña.”
—Confucio
“Es preferible un fracaso honorable que una victoria cobarde.”
—Filóctetes
“La perseverancia y la dignidad nos conducen muy lejos.”
—Daniel Desbiens
“La sinceridad está hecha de vidrio; la discreción, de diamante.”
—André Maurois
“La razón y la libertad constituyen la dignidad humana que siempre debe fundarse en el respeto a los otros.”
—Luc Ferry
“Vive una vida honorable. Así, cuando seas anciano y recapacites sobre ella, serás capaz de disfrutarla una segunda vez.”
—H. Jackson Brown Jr.