La puntada y la costura
La diversidad es un fenómeno característico de la historia y las culturas del mundo, pero también se encuentra en el presente de nuestra sociedad. ¿En qué consiste? Simplemente en que todos somos distintos: existen diferencias de sexo (hombres y mujeres), de edad (niños y ancianos), de creencias (religiosos y no religiosos), de características físicas, orígenes familiares, proyectos e ideas… Sin embargo, a pesar de las diferentes puntadas tenemos una costura común: somos personas y miembros del género humano. En esa medida nos corresponden los mismos derechos y oportunidades de desarrollo, y las ventajas sólo deben obtenerse mediante el esfuerzo y el mérito individual.
Pero en la realidad las cosas no son así, unos se creen superiores a otros, piensan que sólo ellos valen. Es común que traten de imponer, a veces con fuerza y violencia, sus ideas, creencias y puntos de vista a los demás, a quienes consideran inferiores. Ese peligro se contrarresta con el valor de la tolerancia que significa aceptar a personas o grupos que no son semejantes a nosotros y respetar sus diferencias. Cuando se vive a fondo no consiste sólo en respetarlos, sino en comprenderlos, enriquecernos con sus experiencias y compartir con ellos las nuestras.
¿Ya lo pensaste?
Una de las luchas más importantes en nuestro presente histórico es la construcción de una sociedad democrática, en la que el poder no radica en un individuo, sino en todos los habitantes que participan en la dirección del país. En una sociedad democrática todas las personas que conviven son libres e iguales y establecen sus relaciones de una manera respetuosa y voluntaria. Para construir una sociedad democrática es indispensable reconocer y respetar la diversidad, promover la tolerancia. Cuando no se edifica una verdadera democracia corremos el riesgo de que el poder quede en manos de un grupo que someta y presione a los demás.
La niña del arroyo hondo
La pequeña Irenea nació dos meses antes de lo esperado en el rancho El Zacatón, cerca de El Triunfo, un pueblo de Zacatecas famoso por sus minas de plata. Sus padres eran de avanzada edad y a ambos les sorprendió su llegada. Él era ex combatiente de las filas de Don Panchito Madero.
A lo largo de la historia dentro de una misma sociedad se han establecido clases, castas y categorías para organizar a sus miembros. Ello ha tenido consecuencias muy negativas pues los privilegios y oportunidades se reparten de acuerdo con el origen de las personas y no según sus méritos o esfuerzos.
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1. En las escuelas existe un problema llamado bullying o acoso escolar. Haciendo uso de la fuerza algún alumno o grupo de alumnos molesta, ofende y le dificulta la vida a ciertos compañeros. Por lo general toman como pretexto sus diferencias: el color de la piel, una discapacidad física, modales femeninos en el caso de los varones, o varoniles en el caso de las mujeres… Esas actitudes proceden de la ignorancia, la intolerancia y la injusticia. Detecta los casos de tu escuela; con la ayuda de padres y maestros diseña un plan para resolverlos, proteger a los niños que los sufren y modificar la conducta de quienes los molestan. Todos saldrán ganando.
2. Evita toda discriminación a tu alrededor, especialmente contra las personas que, por algún motivo, se encuentran en situación de desventaja. Uno de los casos más difíciles es el de las mujeres que viven en una sociedad donde se sigue creyendo que los hombres son superiores: son víctimas frecuentes de la violencia doméstica y de la falta de oportunidades. Si eres niño, trata con respeto y consideración a tus hermanas y tus compañeras, tienen las mismas capacidades y potencial que tú. Si eres niña no aceptes maltratos o abusos por parte de los varones. Compartan sus experiencias y enriquezcan su vida común.
El extremo opuesto
La intolerancia es la incapacidad de aceptar y reconocer la diversidad de las personas, las culturas y las naciones, la falta de respeto contra quienes son distintos a nosotros o piensan de otra manera. Su consecuencia es la discriminación que consiste en separarlos, quitarles oportunidades o agredirlos. Estos fenómenos han estado presentes en grandes episodios históricos, cuando un grupo persigue o intenta exterminar a otro. También aparecen en nuestra vida diaria, cuando atacamos a quienes no se parecen a nosotros. Aparte de hacerles daño, perdemos la oportunidad de conocer otras formas de pensar que pueden enriquecer nuestra imagen del mundo.
“…Si otro hombre u otra mujer te han comprendido siquiera a medias; si lo que dices ha movido su espíritu o su corazón, debes sentirte satisfecho. Un solo germen de palmera fecunda a la palmera distante, y un solo grano de trigo caído en un milímetro cuadrado de tierra puede producir una cosecha.”
—Amado Nervo
“Hoy más que nunca se requiere que la tolerancia amplíe su presencia y norme las relaciones entre gobernantes, gobernados, ciudadanos, organizaciones, grupos étnicos, religiosos y naciones.”
—Isidro Cisneros