El hombre justo no es aquel hombre que no comete injusticia, sino es aquel que pudiendo ser injusto no quiere serlo.

Justicia

Definición

Justicia f. Virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde. Derecho, razón, equidad. Lo que debe hacerse según el derecho o la razón. Pena o castigo y su aplicación. Poder judicial. com. Persona o tribunal que administra justicia.

—Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda edición.

La venda y la balanza
En un mundo donde todos tenemos derechos y obligaciones la justicia es indispensable para dar a cada quien lo que le corresponde. En ella se engloban algunos de los aspectos más importantes para el desarrollo de la vida personal, como las garantías de ser libre, mantener la salud y la integridad del cuerpo o recibir educación y alimentos, entre otras. Su otra función consiste en impulsar la civilidad; es decir, lograr que por sí mismas —sin la mediación de jueces o tribunales— las personas respeten mutuamente sus derechos: que nadie se apropie de bienes ajenos, que nadie lastime a los demás, que los padres se hagan responsables de sus hijos pequeños y que los hijos adultos protejan a sus padres ancianos.
    
Cuando estos derechos no se respetan corresponde al gobierno del país impartir justicia, imponiendo castigos a quienes no se ajustan a las leyes y normas de convivencia y obligándolos a reparar el daño que hicieron. La misión no es sencilla: los jueces deben ser libres e imparciales y llegar a una decisión respetuosa para las dos partes, pues con ello están poniendo un ejemplo a la sociedad. Por eso el símbolo de la justicia es una mujer que lleva los ojos vendados —no da preferencia a nadie—, en una mano porta una balanza que simboliza el equilibrio en sus decisiones y en la otra, una espada que representa la decisión de defenderlas. Lograr ese balance imparcial es el ideal de un gobierno democrático.
 
¿Ya lo pensaste?
La búsqueda de la justicia no se limita a los tribunales y a las autoridades, debe ser la misión de todos nosotros en la vida diaria como sociedad civil. Se trata de facilitar el camino para que cada quien expanda su potencial: respetar el derecho de nuestros familiares a realizar sus planes individuales, ayudar a las personas a que obtengan lo que les corresponde, no arrebatar a los demás sus derechos y luchar por conservar los nuestros. Con nuestras acciones podemos contribuir a construir una sociedad igualitaria, armónica y respetuosa que exprese las máximas virtudes de cada uno de sus integrantes.

Reflexiona

El matrimonio feroz
Don León —todos lo sabemos— es el rey de la selva, y como todos los monarcas, suele ser exigente y caprichoso. Estaba casado con doña Leona, hembra dócil y obediente, pero un día se cansó de ella y decidió entablar un juicio de divorcio en su contra. Solicitó sus servicios al abogado del valle cercano y éste, después de cobrarle una excesiva cantidad, le dio un mal consejo: si declaraba —aunque no fuera cierto— que Doña Leona tenía mal aliento, sería suficiente para obtener el divorcio.
    

Así pues, el melenudo le dijo a Doña Leona: “Mira, hijita, que yo me separo de ti desde hoy y voy a pedir el divorcio, porque tienes aliento de ajos podridos”. Herida en lo más profundo de su vanidad, ella le respondió: “¡Mentira! Las hembras de mi raza tenemos un aliento más agradable y oloroso que el de un cabrito recién nacido.” Muy enojado Don León repuso “pues yo estoy seguro de lo que digo, y te lo puedo probar mediante el juicio de mis vasallos.” Doña Leona, segura de sí misma, le respondió “pues que vengan, y ya verás que ninguna bestia podrá sostener tu calumnia.”

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Frases

“Las personas malas y mezquinas son personas inferiores, que no comprenden todavía, almas a las que debemos elevar, seres obscuros que no saben dónde está la luz. Con ellos una caridad lúcida, paciente y blanda todo lo puede.”
—Amado Nervo, Plenitud

 

“Cumplamos con los deberes que nos impone la patria sin dejarnos arredrar por los fantasmas que engendra nuestra imaginación ni por los peligros reales que encontremos en nuestro camino.”
—Francisco I. Madero

Historia Nacional


El Chamizal
A causa de la guerra contra Estados Unidos que se libró de 1846 a 1848, la República Mexicana perdió más de la mitad de su territorio original. Gran parte de la frontera quedó determinada por el curso natural del Río Bravo, también llamado Río Grande del Norte.
A la altura de Paso del Norte, población llamada hoy Ciudad Juárez, había una porción de terreno que se situaba del lado mexicano; pero en 1864, cuando el Río Bravo cambió su curso por un fenómeno natural, quedó del lado de Estados Unidos, lo que significaba el riesgo de perder una sección adicional de nuestro país.
    
En 1866 el presidente Benito Juárez informó al gobierno de Estados Unidos que este fenómeno natural no disminuía el territorio mexicano. Sin embargo, el país vecino se negó a aceptarlo, asegurando que cualquier área ubicada al norte del río era suya. Juárez murió sorpresivamente en 1872, antes de que el asunto quedara resuelto.
Aunque El Chamizal tenía una extensión de apenas 2.4 kilómetros, conservarlo como parte de la República Mexicana tenía un gran significado para la soberanía nacional, las relaciones con Estados Unidos y el respeto a la justicia internacional.
 
El conflicto se mantuvo igual durante el largo gobierno de Porfirio Díaz. El 24 de junio de 1910 se acordó someter el asunto a una comisión en la que habría representantes de México y Estados Unidos y un jurista canadiense, seleccionado por ambas partes, que debería hacer el papel de árbitro. El elegido fue el abogado Eugène Lafleur, quien gozaba de una excelente reputación en su país por su imparcialidad y conocimiento de las leyes internacionales.
    
El 15 de junio de 1911, por mayoría de votos, la Comisión resolvió que El Chamizal pertenecía al territorio mexicano y que se debía reintegrar oficialmente a éste. Pero Estados Unidos se negó a acatar la resolución en las décadas siguientes y el gobierno mexicano no pudo hacer gran cosa al respecto: iniciar una guerra sería absurdo tomando en cuenta el tamaño del área en disputa y la desventaja militar de México en comparación con Estados Unidos.
    
México optó por una estrategia política que tomó años desarrollar. Finalmente, en 1963 se reunieron los presidentes Adolfo López Mateos, de México, y Lyndon B. Johnson, de Estados Unidos, siguiendo lo determinado por la Comisión acordaron que el territorio en litigio se restituyera a México, hecho que se verificó a partir del 28 de octubre de 1967. El nuevo cauce del Río Bravo se rectificó para evitar cambios inesperados y fue inaugurado en 1968.
 
¿Lo sabías?
Una de las misiones esenciales de todo gobierno es impartir justicia. En México el poder judicial es uno de los tres que dirigen el rumbo de la nación. Los otros dos son el ejecutivo (el presidente) y el legislativo (las cámaras de diputados y senadores). Su máxima instancia es la Suprema Corte de Justicia de la Nación que se encarga de cuidar el equilibrio entre los poderes y solucionar los asuntos judiciales más importantes. No existe ningún órgano por encima de ella ni recursos que puedan oponerse a sus decisiones. Está conformada por once ministros y es presidida por uno de ellos. Éstos deben ser licenciados en derecho, honorables, eficientes y capaces, con buenos antecedentes como defensores de la justicia y una trayectoria libre de manchas.
 
Genio y figura: El Nigromante
Ignacio Ramírez “El Nigromante” (1818-1879) es célebre como autor literario, pero también fue uno de los mayores expertos mexicanos en leyes. Nacido en San Miguel el Grande, Guanajuato, se graduó como licenciado en derecho y fue secretario de Guerra y Hacienda en el Estado de México. Luchó contra la intervención de Estados Unidos y fundó un instituto en el que impartió la cátedra de derecho y difundió ideas liberales y reformistas. Formó parte del Congreso que preparó la Constitución de 1857 y fue ministro de Justicia en el gabinete de Benito Juárez. En 1867 fue elegido como magistrado de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cargo que ejerció con honestidad hasta el fin de su vida y en el que se opuso a las reelecciones del presidente Juárez.
 

Para la vida diaria

1. Conoce las leyes. Un grave problema de México es que, aunque tengamos leyes valiosas y bien construidas, hechas por hombres y mujeres sabios, casi no las conocemos. Ese desconocimiento tiene consecuencias muy negativas: a veces ignoramos que estamos protegidos por ellas, y a veces llevamos a cabo acciones contrarias a ellas. Consulta en tu biblioteca escolar el Código Civil, uno de los conjuntos de leyes más importantes de nuestro país.
 
2. Favorece la integración y la participación. A todos los niños de tu escuela les corresponde lo mismo que a ti. A todas las personas de tu hogar les corresponde lo mismo que a ti. Las únicas ventajas sobre los demás deben obtenerse por el mérito y el esfuerzo personales, como la dedicación al estudio, el deporte o el trabajo. Aparte de eso los privilegios y los deberes han de ser iguales, sin ningún tipo de discriminación.
 
3. Rechaza el abuso de poder. En las escuelas es común que algunos grupos de niños acosen o molesten a los demás con amenazas, insultos o violencia física. Combate esa conducta de tres maneras: si tú la tienes, olvídate de ella y discúlpate con las personas que molestaste; si tú la padeces, repórtala con la autoridad de la escuela; si ves que alguien más la sufre también repórtala y no te refugies en la indiferencia.
 
El extremo opuesto
La injusticia perjudica a los individuos y, además, debilita las relaciones sociales. Por ejemplo, si un juez corrupto no aplica la pena que corresponde a un delincuente, las víctimas de éste se verán afectadas porque no se reparó el daño que sufrieron; por otra parte, la sociedad en su conjunto tendrá un mal ejemplo al ver que no se siguen las leyes. Mientras la justicia permite que vivamos en un estado de derecho donde se respeta la vida y el desarrollo de cada persona, la injusticia pone todo ello en riesgo, impide una convivencia armónica y evita que construyamos un mundo basado en valores y acciones positivas pues carecemos de la seguridad para lograrlo. En muchas ocasiones la injusticia social impulsa levantamientos, guerras y luchas, como ocurrió en la Revolución Mexicana de 1910.