Esperanza

Material para pensar

Fuente: www.valores.com.mx

Esperanza. Estado del ánimo en el cual se nos presenta como posible lo que deseamos. Alegría. Sentimiento grato y vivo que suele manifestarse con signos exteriores. Optimismo. Propensión a ver y juzgar las cosas en su aspecto más favorable. Entusiasmo. Exaltación y fogosidad del ánimo, excitado por algo que lo admire o cautive. Adhesión fervorosa que mueve a favorecer una causa o empeño.

—Diccionario de la Real Academia Española

 

¿Qué sabes de estos valores?

 

Algunos lo expresan con palabras: “todo va a salir bien”, “no te preocupes, todo se arreglará”. Otros no lo dicen de forma tan abierta pero tienen ese convencimiento en su vida diaria. En un mundo donde nada es seguro (cualquier hecho puede ocurrir en cualquier instante) todos creemos, en mayor o menor grado, que las cosas se darán de una forma positiva para nosotros. El corredor confía en llegar a la meta, el caminante perdido siente que hallará su casa y tú mismo esperas cosas buenas para tu vida: alcanzar la profesión que te gusta, vivir cerca de quienes quieres, resolver los problemas que, en particular, tienes tú o tu familia. Esa espera te inspira para comenzar cada día.

 

La esperanza y tú

 

La esperanza y el optimismo te enseñan a ver el lado positivo de las cosas y las situaciones que te rodean. Son una disposición del carácter para hallar soluciones y dar la bienvenida a un porvenir dichoso. Cuando los vives a fondo te sientes alegre incluso en situaciones muy difíciles, pues sabes que llegarán a término.
Hasta este momento todo ocurre dentro de ti, pero esos sentimientos no actúan solos: te sirven sólo como una plataforma para esforzarte con entusiasmo, trabajar con entrega y alegría en la búsqueda de tus sueños y comenzar de nuevo cuando todo parece perdido.

 

El antivalor y sus riesgos

 

El pesimismo o la desesperanza hacen que veas sólo el lado más desfavorable de las cosas, y aunque no por eso se vuelvan peores, no tendrás inspiración ni entrega en las tareas que llevas a cabo, ¿para qué compras un billete de la lotería si estás seguro de que vas a perder?

 

Los niños del temblor

 

El 19 de septiembre de 1985 un fuerte terremoto sacudió la Ciudad de México y derrumbó, entre cientos de edificios, el hospital Juárez, donde había una maternidad con varios recién nacidos. Toda la gente había perdido el ánimo en aquellos días de sufrimiento. Sin embargo, los bomberos y los socorristas, conocidos como los “Topos” estaban convencido de que algunos pequeños se hallaban vivos bajo los escombros. Usando los escasos instrumentos que tenían buscaron día y noche en las ruinas. Finalmente lograron rescatar a trece bebés. Hoy aquellos pequeños tienen casi 22 años de edad, estudian, trabajan y se abren camino. Son prueba de que el poder de la esperanza rebasa cualquier tragedia.

 

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