Grado más alto del conocimiento. 2. f. Conducta prudente en la vida o en los negocios. 3. f. Conocimiento profundo en ciencias, letras o artes. Aprendizaje. 1. m. Acción y efecto de aprender algún arte, oficio u otra cosa. 2. m. Tiempo que en ello se emplea. Aprender. 1. tr. Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. Ingenio. 1. m. Facultad del hombre para discurrir o inventar con prontitud y facilidad. 3. m. Intuición, entendimiento, facultades poéticas y creadoras. 4. m. Industria, maña y artificio de alguien para conseguir lo que desea. 5. m. Chispa, talento para ver y mostrar rápidamente el aspecto gracioso de las cosas. Conocimiento. 1. m. Acción y efecto de conocer. 2. m. Entendimiento, inteligencia, razón natural. 8. m. pl. Noción, ciencia, sabiduría.
—Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda edición.
El laudista
Hace mucho tiempo vivían en Rusia el rey Iván y la reina Catalina. Una mañana el rey amaneció inquieto y, nada más porque sí, decidió hacer la guerra a Nicolás, rey famoso por su crueldad. Iván reunió a su ejército y se embarcaron a la tierra del enemigo. Al llegar iban conquistando todo a su paso. Sin embargo, Nicolás cobró fuerza y las cosas cambiaron. Una semana después Iván y sus oficiales estaban presos en un feísimo calabozo. Como castigo, de día tenían que arar la tierra atados a yuntas y de noche volvían a encerrarlos.
Así pasaron tres años. En ese lapso Iván se hizo amigo de un celador y le envió una carta a Catalina. En ella le indicaba vender todo y entregar el dinero al malvado Nicolás para que lo pusiera en libertad. Al leerla, Catalina se afligió. “No puedo ir a pagar el rescate pues Nicolás me arrestaría también a mí”, pensó, “¿qué haré?”. De repente tuvo una idea. Se cortó el cabello, vistió ropa de trovador (un músico ambulante de aquellos días) y salió del palacio. Disfrazada de joven, durante varias semanas caminó hacia el reino de Nicolás, interpretando hermosas canciones. Una vez frente al castillo del malvado entonó una melodía tan dulce que hizo callar a los pájaros. Nicolás ordenó que fuera ante él.
—Muchacho, tu música me tranquiliza. Canta y toca en mi palacio por tres días y te daré lo que me pidas —le ofreció.
—Así lo haré, majestad —respondió Catalina. Durante los tres días permaneció en el palacio cantando y tocando; al cuarto llegó el momento de partir.
—Usted me ofreció darme lo que yo le pidiera —le recordó Catalina.
—Así es, hermoso joven. ¿Qué deseas? —preguntó el rey.
—Quiero a uno de los presos del calabozo para que me acompañe.
—No hay problema —dijo el rey— vamos para allá.
Una vez ahí Catalina identificó a Iván quien, sin embargo, no la reconoció. Muy a regañadientes Nicolás aceptó entregarle al prisionero. Catalina inició su viaje al lado de Iván sin revelarle su identidad. Después de varias semanas, llegaron al reino de ambos.
—Trovador, yo soy el rey de estos campos. Si me dejas libre te daré una generosa recompensa —ofreció Iván.
—No hay necesidad. Toma tu camino y vete en paz —indicó la reina.
—¿Pero cómo? —respondió Iván— quiero hacer una fiesta para darte las gracias.
—No, alcornoque —respondió la reina Catalina y se fue andando.
El rey Iván caminó a su castillo. La reina Catalina conocía un atajo y llegó antes que él. Se quitó el disfraz, vistió sus ropajes reales y se sentó en la sala del trono. Entre la aclamación del público, el rey Iván entró. Al ver a la reina tuvo una reacción inesperada.
—No quiero saber nada de esta mujer que no hizo nada por liberarme. Me han dicho que en las últimas semanas no estuvo aquí. Seguro me engaña. ¡Fuera de mi vista!
La reina regresó a sus aposentos, se puso el disfraz de trovador, tomó el laúd y comenzó a cantar frente al castillo.
—¡Escuchen, escuchen! —dijo el rey— allí está el buen mozo que me rescató—. Acto seguido salió corriendo a encontrarse con el supuesto trovador y lo abrazó.
—Joven músico, pídeme lo que quieras, pues debo recompensarte —le dijo.
—Lo que quiero es quedarme contigo —dijo la reina mientras se quitaba el disfraz y revelaba su identidad. El rey Iván se quedó mudo por un instante. Entonces tomó las manos de su mujer y las apretó con amor. Le pidió perdón por haber dudado de ella y ordenó a sus súbditos hacer una gran fiesta en su honor. Vivieron felices para siempre.
—Adaptación de un cuento tradicional ruso
Para reflexionar
Oportunidad para todos.
Como alumno de una escuela te encuentras en una situación formidable para adquirir conocimientos. A veces se te olvida, pero precisamente a eso vas a la escuela. Si te fijas, éstos van avanzando poco a poco. Cuando eras pequeño sólo sabías dibujar, luego aprendiste a leer y escribir, ahora estás recibiendo información sobre el cuerpo humano, las plantas, los animales, la historia del mundo y la forma de hacer operaciones matemáticas. Así que una buena idea es aprovechar al máximo la experiencia del estudio.
escuela o incluso en la universidad (si llegas a estudiar una carrera) vas a adquirir sólo unos cuantos conocimientos. Tu responsabilidad es buscar muchos más por tu cuenta. Lo más divertido es saber un poco de todo, pero también profundizar en los temas que te interesan, buscar información por tu lado en los medios disponibles, como las bibliotecas, algunos canales de televisión y páginas de Internet. Es interesante combinar ese trabajo solitario con el aprendizaje que pueden ofrecerte las personas: tus padres y otros familiares, el señor que vende periódicos, la señora que ofrece verduras en el mercado y los operarios del camión de la basura. Todos ellos saben algo especial, tienen experiencias distintas que enriquecen tu panorama.
Tus conocimientos acumulados no son adornos: son recursos que te ayudan a pensar mejor y, por supuesto, a ser más feliz. El extremo contrario, la ignorancia, provoca aflicciones y sufrimientos. Si estás leyendo este libro significa que ya te interesa aprender nuevas cosas. No te detengas: lee siempre con cuidado, escucha con atención, aprende de tus errores y comparte todo lo que sabes. Cuando todos pensemos así la humanidad llegará a ser inmensamente rica.
Un mensaje para los padres
Educar a los hijos y darles una buena formación es el anhelo de cualquier padre. Ese proceso consiste, simplemente, en transmitirles los conocimientos adecuados y facilitarles el aprendizaje. La escuela cumple una parte importante de esa función pero no la agota. Los responsables de un menor deben enriquecer constantemente su vida con enseñanzas. No sólo con las que se incluyen en los libros, sino con la transmisión de sus propias experiencias vitales. Bien se dice por allí que un capital de conocimientos es lo mejor que podemos heredar a los chicos.
Acciones a seguir
Si usted se dedica a algún oficio, comparta sus habilidades y secretos con el pequeño. Con ello le estará abriendo la posibilidad de una digna forma de vida. El mundo no sólo necesita licenciados y doctores, sino también buenos carpinteros, albañiles y agricultores.
Así como a usted le gusta tener en casa lo necesario para alimentación e higiene, acerque a su hogar recursos que permitan obtener conocimientos. Vale la pena hacer el esfuerzo y adquirir una enciclopedia o formar una pequeña colección de libros a su alcance.
Aproveche las actividades culturales que, gratuitamente, se presentan en los medios urbanos. Visitar un museo, recorrer una zona arqueológica o asistir a un concierto al aire libre ofrece nuevos conocimientos a pequeños y adultos.
Un mensaje para los maestros
Su misión en el aula no consiste en vigilar y controlar a los chicos. Esas funciones son responsabilidades secundarias. Su objetivo real es transmitirles conocimientos. La verdadera transmisión no se limita a una actividad rutinaria y requiere mucho más que lo que usted aprendió en la escuela normal. Es indispensable que repase, rectifique y actualice sus propios conocimientos y la forma en que los comunica a los educandos.
Acciones a seguir
Solicite información a las autoridades educativas de su entidad sobre programas y proyectos de capacitación para docentes. Son excelentes para aumentar los conocimientos y compartir experiencias.
Amplíe su cultura general para responder con eficacia a las dudas que suelen plantear los alumnos, más allá del programa escolar. Lea el periódico, escuche estaciones de radio culturales y vea programas de televisión educativa.
Aprenda cada día de sus alumnos. Invítelos constantemente a expresarse, a compartir sus experiencias, inquietudes y puntos de vista con usted. En el genuino proceso de aprendizaje los papeles deben invertirse una y otra vez.
Niños prodigio de todos los tiempos
Cuando pensamos en las ideas de sabiduría y conocimiento las relacionamos con los adultos y los ancianos que se fueron haciendo sabios gracias a todo lo que aprendieron en sus vidas. Sin embargo en la historia ha habido fascinantes casos de niños de tu edad, o más pequeños, que destacaron por su ingenio, memoria y creatividad.
Elogio de la sabiduría
"La sabiduría es la rectitud y la hermosa composición del hombre en su conjunto. Consiste en dos aspectos esenciales: conocerse bien a uno mismo y permanecer constantemente bien ordenado y moderado en todas las cosas y para todas las cosas. No se trata sólo de las exteriores, que se dicen y se hacen en el mundo, sino, en primer lugar, de las cosas internas, los pensamientos, las opiniones y las creencias. Llamamos sabio a quien conoce lo que es, su bien y su mal; al que sabe hasta qué punto la naturaleza lo ha favorecido y dónde ha desfallecido, y que a través del razonamiento y la virtud trata de corregir y fortalecer lo que le ha dado de malo, de controlar sus debilidades y de hacer valer todo lo que tiene de bueno."
—Pierre Charon, De la Sabiduría, 1601.
Un laboratorio para la sabiduria
El conocimiento y el ingenio te abren puertas, te divierten y te entretienen. Ya viste cómo, gracias a su inteligencia, la reina Catalina rescató a su esposo. Aprendiste un poco sobre el origen de las enciclopedias y cómo muchos de los mexicanos prefieren quedarse "burros" en vez de ponerse a leer. Si eres un niño prodigio, hablas veinte idiomas y tocas como virtuoso el violín, simplemente te felicitamos y aquí nos despedimos. Pero sí no, a partir de este momento tienes que vivir al máximo el valor de la sabiduría.
¡A entrenar esa memoria! Si todavía no te sabes las tablas de multiplicar y los estados de la república con sus capitales, ponte a entrenar ahora. Desafía a los adultos de casa para ver si pueden recordarlos.
¡No "bajes" tu tarea de Internet! Muchos niños tramposos (ayudados por sus papás) se limitan a buscar cualquier información en la red y pegarla en un documento. Merecen un cero grande como una catedral. Busca en tus libros y aprende a usar la biblioteca.
¿Cuál es tu afición? ¿El cine? ¿Algún deporte? ¿Alguna manualidad? Escribe lo que sabes sobre ese campo y lo que te gustaría saber. Empieza a investigar desde ahora.
Experiencias que valen
Escribe qué aprendiste en este capítulo. ¿Qué te llamó más la atención?
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________.
Escribe una experiencia que tuviste con los valores de sabiduría, aprendizaje, ingenio y conocimiento después de leer este capítulo.
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________
______________________________________________________________.
"En el camino a la sabiduría, el primer paso es silencio; el segundo, escuchar; el tercero, recordar; el cuarto, practicar; el quinto, enseñar a otros."
—Salomón Ibn Gabirol
"El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona."
—Aristóteles
"El joven debe aprender. El viejo, aprovechar lo aprendido."
—Lucio Anneo Séneca
"El único error verdadero es aquel con el que nada se aprende."
—John Powell
"Hay muchas cosas que no quiero saber. Es de sabios marcar límites al conocimiento."
—Friedrich Nietzsche
"No basta tener buen ingenio; lo principal es aplicarlo bien."
—René Descartes
"Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos."
—Proverbio romano
"Es más fácil juzgar el ingenio del hombre por sus preguntas que por sus repuestas."
—Charles-Pierre-Gaston François de Lévis
"La mayor sabiduría que existe es conocerse a uno mismo."
—Galileo Galilei