Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y de hacerlo bien.

Templanza

 

Definición

Templanza. 1. f. Moderación, sobriedad y continencia. Autodominio. m.Capacidad de controlar las propias acciones y emociones. Prudencia. 1. f. Templanza, cautela, moderación. 2. f. Sensatez, buen juicio. Constancia. 1. f. Firmeza y perseverancia del ánimo en las resoluciones y en los propósitos.

Diccionario de la Lengua Española, Vigésimo segunda edición.

 

Un pequeño súper-héroe

Con seguridad has oído hablar de un famoso súper-héroe (dinos quién es) al que apodan “el hombre de acero” por su increíble fuerza y la valentía con que combate a pillos, delincuentes y malvados. El acero (una aleación de hierro y carbono) es, en efecto, uno de los metales más sólidos y fuertes que existen. Sin embargo, para darle esas propiedades es necesario someterlo a un procedimiento especial: el temple, que le da mayor dureza, resistencia al esfuerzo y tenacidad (capacidad de absorber grandes cantidades de energía sin romperse). La forma de lograrlo es muy interesante: primero lo calientan a una temperatura muy elevada que alcanza los mil grados centígrados; entonces, de repente, lo enfrían a una gran velocidad, sumergiéndolo en agua o aceite muy helados. La estructura interna del acero sufre una gran transformación y queda listo para miles de usos, como la elaboración de maquinaria industrial, la estructura de edificios y poderosos vehículos.

 

¿Y qué tiene qué ver todo esto con nuestro tema de los valores? Pues que existe uno, llamado templanza, que nos da una fuerza personal comparable a la del acero. Para conseguirlo no se trata de que primero te bañes con agua muy caliente y luego muy fría, sino que sepas resistir las diferentes situaciones de la vida y te conviertas en una persona cada vez más sólida: no sentir demasiado miedo a nada, no sufrir demasiada tristeza cuando te pasa algo malo, no entusiasmarte demasiado con algo que te gusta olvidando lo que en verdad importa. Controlar tus emociones con autodominio te permite, día a día, ir conquistando ese objetivo.

Extremos contrarios

  • Quien no mantiene la templanza se deja dominar por sus emociones.
  • Los imprudentes molestan a los demás y suelen tomar malas decisiones.
  • Quien no es prevenido vive bajo la amenaza de lo inesperado.
  • Las personas inconstantes desperdician el valor de su esfuerzo.

Sabiduría popular

Porque uno se tire por el balcón, no voy a tirarme yo

Nunca hay que seguir a ciegas el ejemplo de los demás, menos todavía cuando su conducta es resultado del pánico.

Reflexiona

Reflexiona: La liebre miedosa.
Las liebres corren tan rápido porque siempre andan huyendo de lo que temen. En alemán se dice que una persona tiene "patas de liebre" cuando es muy cobarde. Y nuestra querida liebre Leporela era así. Al escuchar un ruido brincaba y salía disparada.
Una tarde se sintió en especial inquieta porque llamó a su puerta un extraño personaje, muy relamido, vestido de blanco y negro, que cargaba un diminuto maletín. Era un predicador, astuto y mitotero, de la secta Pingüinos del Apocalipsis. Éste le advirtió, falsamente, que el fin del mundo estaba cerca, que pronto habría un temblor y que para salvarse todos deberían viajar a la tierra prometida del Polo Sur: "¡Qué espantoso —se dijo Leporela— me da pánico que el suelo me trague y tenga que vivir con los topos!"
Desde esa noche, para no permanecer en su madriguera, acostumbraba dormir bajo las ramas de un toronjo cargado de frutos y el predicador se le aparecía en sueños. En una ocasión unos malvados monos, miembros de una banda del crimen organizado dedicada al robo de fruta, se subieron a la copa del árbol para apoderarse de las toronjas. Las vendían en el mercado negro a precio de oro pues con las semillas se elaboraban costosas joyas. Cuando huían llevando consigo el jugoso botín dejaron caer uno de los frutos que golpeó el piso. Al sentir el impacto Leporela despertó creyendo que ya había empezado el terremoto y salió huyendo a gran velocidad. En su loca carrera se encontró con Matiana, una liebre mayor y más experimentada.
—¿Por qué corres? ¿Entrenas para los Juegos Olímpicos? —preguntó Matiana.
—No, acaba de empezar un terremoto y hay que irnos al Polo Sur para que la tierra no nos trague —explicó Leporela jadeando.
—Pues yo voy contigo —respondió Matiana y el par siguió avanzando tan rápido como el rayo. En su camino hallaron a varias compañeras que también se asustaron. En cuestión de minutos, millones de liebres corrían juntas.
A su paso, sus alaridos iban sembrando terror entre todos los animales.
—¡Córranle, córranle que el mundo se acaba! —decían en coro.
Pronto se unieron al grupo los ciervos, los tigres, los elefantes y todos los demás animales. Cada uno avanzaba empujando a los demás y el conjunto causaba gran alboroto. El único que permanecía inmóvil era un tecolote que, mirando toda esta locura desde su rama, se limitó a decir: "Bah, es una ola de pánico promovida por la secta de los Pingüinos para inquietar a los inversionistas" y siguió leyendo su Manual de Carreño.
El ruido provocado por este desorden llegó hasta el cubil del león, el rey de la selva, que se asomó a ver qué estaba pasando:
—¿A qué viene esta algazara? ¿Que ya estamos en carnaval? —preguntó.
—Alteza, la tierra se está abriendo y pronto nos tragará a todos, ¡Vamonos al Polo Sur! —le respondieron.
—A ver, a ver. ¿Quién vio que la tierra se está abriendo? —les preguntó.
—Pues yo no —dijo el elefante.
—¿Entonces quién? —insistió el león.
El elefante le preguntó a la jirafa, la jirafa al tigre, el tigre al búfalo, el búfalo a la cebra, la cebra al ciervo… y ninguno pudo decir que había visto abrirse la tierra. Llegó el turno a las liebres y éstas identificaron a Leporela como autora del rumor.
—Mmmhhh —dejó escapar el león mientras se acercaba a Leporela quien, viéndolo tan cerca, se hizo pipí del miedo. —Conque tu organizaste esta jarana —le dijo el león y le pidió que le explicara qué había ocurrido. Tras escucharla le propuso ir juntos hasta el toronjo. Al llegar encontraron todo normal, pero escucharon un golpe seco: era otra toronja que los monos bandidos habían dejado caer. El león les rugió con todas sus fuerzas y sus guardias los detuvieron.
—¿Ya viste, Leporela? —la tierra no se estaba abriendo. Ve con los otros animales y cuéntales cómo se aclaró el misterio.
Muy apenada, Leporela fue y les reveló su equivocación. Ya iban a darle pamba cuando el león intervino.
—Momento. Gracias a ella mis guardias han capturado a los ladrones de fruta. Además, ya aprendió que no debe ser tan miedosa y todo esto es también una lección para ustedes que se portaron como auténticos perros de pueblo: sólo el primero sabe a qué le ladra. Y al pingüino predicador no quiero verlo ni en pintura ¡que lo encierren en el zoológico! —ordenó antes de echarse tranquilamente a dormir. —Adaptación de un cuento popular español

Para reflexionar


¿Fue la liebre la causante de todo lo que ocurrió?
¿Qué debería haber hecho cuando escuchó la noticia del temblor?
En momentos de peligro ¿somos todos igual de miedosos?
¿Quién crees que fue el personaje más inteligente de esta historia?

Mini-relato

Todas las horas de todas las edades

Eso no significa que debas atreverte a cualquier cosa: si intentas volar como el superhéroe puedes descalabrarte; si tratas de derribar una pared con el puño, el dolor te hará ver estrellas. La templanza está relacionada con la cautela y la moderación: observar las situaciones, reflexionar con cuidado en ellas, saber distinguir dónde y cuándo enfrentas un peligro y decidir la mejor manera de actuar, guiarte siempre por la inteligencia y no dejarte dominar por el miedo. Ser valiente no es aceptar cualquier peligro, sino saber cuál sí y cuál no debes enfrentar recurriendo siempre a la información y el consejo de las personas mayores en las que más confíes.
Como viste, el acero queda templado en un momento. Pero las personas, sus sentimientos y emociones requieren un trabajo mucho más delicado y laborioso que se lleva a cabo a toda hora, todos los días. Es aquí donde entra en juego el valor de la constancia: mantenerte firme en tus principios; rechazar todo lo que intenta apartarte del camino que te has fijado; defender tus propias ideas ante los demás y evitar falsos apoyos como el alcohol y las drogas.
Todos, a diferentes edades, necesitamos de la templanza y tenemos la oportunidad de templarnos. Cuando somos niños, para resistir las dificultades que a veces se viven en la escuela o el hogar; cuando somos jóvenes para seguir con disciplina nuestra elección profesional, aunque exija esfuerzo y sacrificio; cuando somos adultos para formar una familia fuerte y segura y, cuando seamos viejecitos, para entender que ya no tenemos tantas fuerzas o posibilidades como antes, pero que la vida siempre es hermosa y emocionante. Así podremos convertirnos en hombres y mujeres de acero que guarden en su pecho un corazón de oro: los genuinos súper-héroes que el mundo necesita.
Mini-sección
¿Ya lo sabías?
El autor español Baltasar Gracián (1601-1658) escribió un libro completo dedicado a la prudencia, llamado El arte de la prudencia (1647). Está compuesto por trescientos principios pensados para resolver muchos retos que enfrentamos a diario. Éstos son algunos de ellos: no apasionarnos, no generar demasiadas expectativas, tratar de entender bien a los demás, sopesar las cosas, nunca exagerar, huir de los asuntos difíciles y peligrosos, nunca perder la compostura, conseguir y conservar una buena reputación y ahorrarse disgustos.

Problemas para pensar

Los adultos responsables de un pequeño siempre deben trazarse dos objetivos claros en su desarrollo: hacer de él un futuro adulto feliz y resistente. La combinación para lograrlo depende de muchos factores, pero algunos son sobresalientes: impulsar la seguridad del niño en sí mismo; crear las condiciones necesarias para su bienestar físico y emocional, pero no ocultarle nunca los problemas y desafíos que la vida trae consigo.
Acciones a seguir
Evite los consentimientos excesivos que crean una imagen falsa del mundo. El chico debe entender que en la vida no todo se le dará en bandeja de plata y necesita enseñarse a lidiar con la frustración. Escuche con atención los problemas, dudas e inquietudes que el niño le plantee y respóndale con la mayor naturalidad, en especial si se refieren a temas de difícil manejo como las drogas, la sexualidad y las sectas. Comparta con él las propias dudas y experiencias que, en su momento, enfrentó con respecto a estos asuntos.
Evite la sobreprotección. Aunque hoy más que nunca debemos cuidar a nuestros hijos y mantenerlos a salvo de peligros, deles el grado necesario de independencia y use un sistema de "riesgos controlados" (por ejemplo, dejar a su hijo nadar solo, pero permanecer atento a una distancia prudente) que le permitan sentir que está avanzando por su cuenta.
Fomente actividades recreativas que exijan constancia, como el modelismo, los rompecabezas, la jardinería o el coleccionismo de monedas, sellos postales o canicas.
Un mensaje para los maestros
La escuela es el gran laboratorio de la convivencia donde, en buena medida, se forja el carácter de los futuros adultos. El trato que dé usted a sus alumnos y la manera en que los oriente, contribuirán a que tengan un carácter templado y seguro, o temeroso y vulnerable. Recuérdelo en cada una de sus acciones y decisiones dentro y fuera del aula.
Acciones a seguir
Evite la intimidación, las amenazas y el recurso al miedo. Plantee los desafíos escolares como algo situado mucho más allá de las buenas o las malas notas. Se trata, más bien, de la forma en que cada quien construye su futuro.
Es común que los niños expresen (mediante su conducta) los problemas e inseguridades que sufren en el hogar. Aprenda a reconocer esos casos y promueva que se sientan fortalecidos en el aula, por ejemplo, destacando alguna habilidad especial que sirva de contrapeso a los aspectos problemáticos.
Si usted desea tener alumnos constantes, sea constante: trabaje con ellos en forma regular y ordenada, respetando con rigor los horarios. Si desea tener alumnos con autodominio, empiece por manifestarlo usted: no pierda la calma ni alce la voz, pues su imagen podría debilitarse ante ellos.

El valor en el mundo

El sitio de Cuautla

El sitio de Cuautla

Los grandes momentos de la historia ponen a prueba los valores. Cuando hay guerras, levantamientos y revoluciones, hallamos casos de traición y venganza, pero también de resistencia y heroísmo. Entre las grandes figuras de la lucha por la independencia de México destaca José María Morelos, pues aparte de ser un combatiente arrojado y decidido a entregar su vida por la libertad, dio una inolvidable muestra de templanza durante el sitio de Cuautla.

Cuando Miguel Hidalgo y Costilla y los demás caudillos que habían participado en el levantamiento del 16 de septiembre de 1810 fueron abatidos por los realistas que rechazaban la Independencia de México, Morelos tuvo sobre sus hombros la responsabilidad de mantener viva la lucha y organizó una exitosa campaña en el sur del país. Poco a poco fue consiguiendo triunfos gracias a la ayuda de sus seguidores, campesinos sin preparación militar, sencillos y mal armados, pero convencidos de participar.

Entre sus logros se cuentan la toma de Chilpancingo y Tixtla, donde Morelos recibió el apoyo de Vicente Guerrero, en mayo de 1811. Reforzados con los esclavos de las plantaciones y cientos de personas de las clases más desfavorecidas que se iban uniendo al movimiento en los diferentes puntos de su recorrido, el 25 de diciembre del mismo año entraron a la ciudad de Cuautla y la tomaron.

El virrey Francisco Xavier Venegas estaba preocupado por las victorias de los insurgentes contra los realistas y envió para combatirlos a Félix María Calleja, un hábil jefe militar. Aunque los realistas (12,000) eran más numerosos que los insurgentes (3,000), cuando llegaron a Cuautla, Morelos y su ejército lograron rechazarlos. Calleja, convencido de que no podía tomar la ciudad mediante el combate, ordenó el repliegue de sus hombres. Su nuevo plan, aplicado a partir del día 19 de febrero, fue sitiar la ciudad impidiendo la entrada y la salida de los insurgentes hasta agotarlos.

El sitio comenzó el 19 de febrero. Los realistas les cortaron el agua potable e impidieron que les llegaran alimentos o socorro médico para enfermos y heridos. Morelos, sus hombres y los heroicos habitantes de Cuautla sufrieron grandes privaciones pero en ningún momento parecían dispuestos a rendirse o a dejarse atemorizar por sus enemigos. Por las noches hacían alegres fiestas (o "Jamaicas") para mantener el entusiasmo y el espíritu de combate.

Al propio Calleja le sorprendía que los insurgentes no dieran señal de abandonar la defensa y se mantuvieran en pie de lucha. Hasta los niños estaban dispuestos a defender la ciudad. Narciso Mendoza, el "niño artillero", hizo retroceder a los realistas disparando un cañón. Juan Nepomuceno Almonte, hijo de Morelos, se puso al frente de una pintoresca compañía de niños soldados conocida como "Los Emulantes". La situación se volvió difícil para los insurgentes cuando a causa de las carencias y las insuficientes medidas de higiene empezaron a brotar las epidemias. Calleja les ofreció indultarlos si se rendían y dejaban la ciudad, pero Morelos se negó a aceptar la propuesta. Sin embargo, aunque estaba más convencido que nunca de la causa de la libertad, tuvo que reconocer que no podía exponer así las vidas de sus leales combatientes y, por eso, decidió que salieran de Cuautla.

Los realistas intentaron detenerlos pero después de un enfrentamiento de dos horas, en el que parecieron recuperar todas las energías perdidas, los insurgentes lograron escapar. El mayor número de bajas ocurrió entre los realistas que, una vez liberada la ciudad, ingresaron para destruir lo que quedaba de ella, despertando horror y rechazo entre los habitantes. La muestra de resistencia que Morelos y los suyos dieron durante el sitio, a lo largo de 72 días, aumentó mucho su prestigio militar y mantuvo viva la llama de la Independencia.


Un reto nacional: Seleccionar la información
En México hay cientos de periódicos, revistas, noticieros de televisión y programas de radio. Algunos son responsables y honestos y transmiten información correcta y confiable. Otros, como la llamada "prensa amarillista", sólo causan terror y miedo con datos falsos e imágenes sanguinarias. Hay que seleccionar a cuáles les hacemos caso, comparar la información que presentan, escuchar varios puntos de vista, investigar más y después evaluar con cuidado lo que leemos, vemos y escuchamos. Un ciudadano bien informado toma siempre las mejores decisiones y no se deja engañar por los mitotes.

Recuadro Don Belisario Domínguez: morir por la verdad Eran los tiempos de la Revolución. En febrero de 1913 el presidente Francisco I. Madero puso al frente del ejército al general Victoriano Huerta. Éste se alió con los enemigos de Madero, tomó la presidencia el día 18 de ese mes e hizo ejecutar a Madero. Su traición ocasionó gran descontento. Uno de sus opositores fue el senador chiapaneco Belisario Domínguez, quien imprimó un discurso en su contra. Acusaba a Huerta de haber empeorado la situación del país y de "derramar toda la sangre mexicana y cubrir de cadáveres el territorio nacional". El día 7 de octubre los agentes de la policía detuvieron a Domínguez y lo ejecutaron. Hoy es un ejemplo de quien sabe mantener firmes sus convicciones en los momentos más difíciles.

Lo que dicen los libros

Elogio de la templanza
Elogio de la templanza
"El primer efecto de la templanza —y el más inmediato— es la tranquilidad de espíritu. La templanza tiene un sentido y una finalidad, que es hacer orden en el interior del hombre. De ese orden y sólo de él, brotará luego la tranquilidad de espíritu. Templanza quiere decir, por consiguiente, realizar el orden en el propio yo. Actuar con templanza significa que el hombre se enfoca sobre sí y sobre su situación interior, que tiene puestas sobre sí mismo la mirada y la voluntad." —Josef Pieper, Las virtudes fundamentales

Frases

"La templanza es un adorno para la garganta más precioso que las perlas de mayor valor."
—Francisco de Quevedo "El necio muestra en seguida su enojo; el prudente pasa por alto la ofensa."
—Salomón "La templanza es el más fino y delicado de los placeres."
—Vicente Espinel "Con orden y tiempo se encuentra el secreto de hacerlo todo, y de hacerlo bien."
—Pitágoras "Si añades un poco a lo poco y lo haces así con frecuencia, pronto llegará a ser mucho."
—Hesiodo "La moderación y la prudencia pueden hacer y corregir muchas cosas."
—Carl Friedrich Zelter "La templanza es madre de todas las virtudes."
—Carlos Fernández "La previsión es una linterna mágica que proyecta las visiones del pasado sobre la pantalla del porvenir."
—Albert Guinon "La templanza es el vigor del alma."
—Demófilo