Desde hace mas de dos años, Niurka Marcos y su madre Doña Celeste Calles están separadas. El motivo, según ella, fue una gran riña que tuvo con Juan Osorio. Celeste Calles:
Cuando llegué a Mexico estuve dos meses bien, normal, dentro de todo lo que pasaba. Entonces imagínate una madre cuando ve a una hija con una persona enferma de aquella forma. Que si voy a cambiar... y nada. Yo estaba alteradísima. Niurka y yo estábamos hablando. Yo dije Niurkita ¿Qué va a ser de ti? Él me oyó y me corrió de la casa.
Según Doña Celeste lo único que quería era cuidar a su hija de un hombre que estaba enfermo.
Yo no tuve mala relación con Juan de discutir en los problemas de ellos. El único problema fue ese y después el otro problema fue que salí defendiendo a mi hijo como una gata porque lo que se dijo no es verdad y hoy la vida me está diciendo que yo tenía la razón.
Desde ese momento no la vio más.
¿Qué madre no llora la lejanía de un hijo? Cualquiera que sea madre de verdad y que haya criado dola como los crié yo.
Me enfermé, me pasaba la vida entera llorando. Bajé, creo que 110 libras. Sufrí muchísimo, no hay una noche que no me cueste, que no me acuerde de ella.
Maribel Marcos:
Antes de que ocurriera esto, llegaba de trabajo, tocaba la puerta y mi mami estaba llorando y con la cara muy demacrada.
Doña Celeste no sólo cuidaba a su hija, sino también a sus nietos, a quienes crió y cuidó desde pequeños.
Celeste Calles:
¿Qué puede sentir una madre que no puede ver a su hija, a los nietos? Kiko, Romina, que los tuve yo aquí un año, que los adoraba.
Carmita Marcos:
Mi mamá todo este tiempo ha sufrido mucho, hemos sufrido todo y, obviamente nosotros a la hora que mi mamá está preocupada, que hay esa separación o había esa separación, es muy triste porque cada fin de año, cada Navidad estaba allí, esperando una llamada.
¿Cuál es su mayor anhelo?
Celeste Calles:
Tenerla aquí, verla entrar por esa puerta con sus tres hijos y verla, dando carrera como esos otros que están aquí.
La alegria de la casa era niurka y las grandes se ponian celosas, pero era la realidad. Me dicen que es la que más yo quiero, pero es la realidad.
Dentro de su corazón, Doña Celeste sabía que su hija regresaría.
Ella sabe que, dentro de ella yo la adoraba y ella me adoraba a mí. No teníamos problemas y jamás le he virado la espalda en los momentos difíciles de ella.
Y le envía un mensaje a su hija.
Que la adoro, que aquí nos tiene para lo que ella necesite, que no pasó nada. Ella me llamó y yo la escuché, hablé con ella y no pasó nada.