La diferencia entre el balomíé nacional y el europeo es abismal
Foto: Mexsport
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  Discriminación
  Esfuerzo estéril
  No jueguen con los viáticos
  Exaltación de ineptitudes
  ¿Dónde está el instructor?
Un deporte parecido



por: Arturo Brizio Carter
Fuente: Televisa Deportes




Después de mirar por la televisión los encuentros correspondientes a los Cuartos de Final de la Liga de Campeones de Europa, la verdad, me dieron ganas de llorar





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Al ver los estadios rebosantes de aficionados, las imponentes medidas de seguridad, el colorido, el despliegue físico de los jugadores, el respeto a la esencia misma del juego, la capacidad técnica de los contendientes, la seriedad de los entrenadores, la nula exposición de los árbitros, la constante búsqueda del arco rival, en fin, el futbol exactamente como lo imaginaron sus creadores, decidí que en México se practica un deporte muy parecido que siendo lo mismo, no es igual.

En nuestro país se juega a no jugar; así de sencillo y de dramático. Los Directores Técnicos perfeccionan esquemas para no recibir goles, aunque con la renuncia a atacar, traicionen la filosofía del juego. Además, éstos timoratos del espectáculo se defienden diciendo: “el que quiera show, que se vaya al circo”; pues miren ustedes que el aficionado europeo no tiene que andar correteando a los hermanos Atayde para divertirse. Les basta ir al estadio o prender el televisor para gozarla como enanos.

Los jugadores, contagiados por la avaricia de sus entrenadores, regalan su habilidad a cuentagotas, hasta el grado de obligarnos a ponderar la entrega y el esfuerzo, como si ello no fuera un valor entendido en un atleta profesional que además, percibe millonadas por su trabajo.

En los juegos de la “Champions”, usted no ve al futbolista reclamar airadamente las decisiones del juez; en rara ocasión los verá tirarse clavados y menos, hacer tiempo en forma deliberada o retardar la reanudación del juego. Eso sí, se dan con todo; pero nadie chilla, porque no hay deslealtad ni “mala leche” y los golpes son, generalmente, producto de la férrea disputa por la posesión del balón.

Al nivel de estos gigantes, el directivo juega un papel fundamental. Allá no existen, normalmente, contrataciones absurdas y carísimas de extranjeros que solo vienen a robar. Tampoco sus Ligas están literalmente secuestradas por los promotores que ponen y quitan entrenadores y establecen alianzas de dudoso contenido ético con dirigentes.

En la UEFA, los directivos son profesionales al servicio de un gran negocio y proceden a cuidarlo. Son adversarios; pero también socios y en eso radica el respeto a las decisiones cupulares.

Así, mientras en el América juegan: Higuaín, López y Núñez, en el Barcelona vemos a: Henry, Etoo, Márquez y Messi. Cuando el aficionado Puma aplaude a: Sambueza, Scocco y Solari, el del Manchester colecciona posters de: Cristiano Ronaldo, Tevez y Van der Sar. Cruz Azul deleita a sus fans con las piruetas de: Bonet, Riveros y Caniza en lo que la Roma aplaude a: Pizarro, Vucinic y Doni.

Sin el menor afán malinchista, ¡Que bonito es el futbol! Pero el de verdad, aquel que privilegia la belleza de la maniobra individual y del esfuerzo colectivo por encima de la trampa, la falta artera y el reclamo constante.

Por eso afirmo que en México, se juega un deporte muy, pero muy parecido al futbol.


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