Se les debería caer la cara del vergüenza
Foto: Mexsport
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Retroceso



por: Arturo Brizio Carter
Fuente: Televisa Deportes




A la decepción producida por la eliminación del equipo nacional de futbol para los Juegos Olímpicos de Beijing, debe sumarse el hecho de que el arbitraje tampoco tendrá representante, lo que implica un serio retroceso a nivel internacional.



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Las damas, pupilas de Leonardo Cuellar, corrieron la misma suerte de sus colegas varones; sin embargo, Isabel Tovar y Rita Muñoz asistirán a la justa veraniega en calidad de Árbitras Asistentes situación que, dejando buen sabor de boca, parece insuficiente al no contar con un juez en el altamente competitivo certamen.

Desde 1964, en los Olímpicos de Tokio, Japón, nunca un árbitro mexicano había estado ausente de la lista de silbantes, aún con el equipo nacional eliminado, lo que hace aún más patética esta situación.

A don Rafael Valenzuela y Marín, hoy gozando de la compañía del señor, le correspondió el honor de ser el primer árbitro mexicano en ser convocado a unos Juegos Olímpicos y aunque sólo fungió como juez de línea, cinceló su nombre en la historia.

Para la fiesta deportiva de 1968, en México, la FIFA convocó a tres silbantes para representar a nuestro país, dos de ellos extranjeros y un nacional, a saber, Diego de Leo, italiano, Arturo Yamasaki, peruano y el Ingeniero Alfonso González Archundia, mexicano, quienes a la postre y en ese orden dirigieron la gran final.

Por cierto, ese encuentro entre Bulgaria y Hungría terminó como el Rosario de Amozoc, cuando el “profe” de Leo despachó temprano a cuatro balcánicos y los húngaros se colgaron la medalla áurea.

En Munich 72 y Montreal 76, México tuvo como representante a uno de los mejores jueces de su historia en la persona del elegante Marco Antonio Dorantes y para 1980, en Moscú, el honor correspondió a mi querido amigo el Teniente Coronel Mario Rubio.

Para Los Ángeles 84, Antonio R. Márquez tomó la estafeta y en Seúl 88, Edgardo Codesal fue el encargado de impartir justicia.

Para los Juegos de Barcelona en 92, su servidor vivió la hermosa experiencia de dirigir en Olímpicos y para Atlanta 96, el designado fue Armando Archundia Téllez.

En Sydney 2000, la Final la jugaron España ante Camerún y el juez central fue el mexicano Felipe Ramos Rizo, de pobre actuación.

Para finalizar esta semblanza histórica, en Grecia 2004 repitió Armando Archundia, empatando a Dorantes con dos Olimpíadas cada uno.

Le suplico tomar nota, amable lector, de la categoría de los silbantes que han representado a nuestro país; todos ellos, perdón la inmodestia, de clase mundial, por lo que ahora extraña y hasta molesta que nuestros dirigentes no hayan hecho su trabajo.

Es muy probable que a las altas esferas del poder en la FEMEXFUT les pase de noche esta situación; pero a los directivos arbitrales debería caérseles la cara de vergüenza.

Llama la atención que a Beijing, asistirá un juez de Estados Unidos llamado Jair Marrufo. Sí, acertó usted, hijo del Instructor de nuestra Comisión de Árbitros, Antonio Marufo.

Los mal pensados creen que don Toño, tan honesto él, grilló en CONCACAF para la convocatoria de su consanguíneo, aunque con ello hubiera que sacrificar a los silbantes mexicanos. Vaya usted a saber.


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