En la Pasarela Cibeles de Madrid se vieron tantos estilos como diseñadores, aunque en todos hay algo en común: la recreación de los años 60.
En las tendencias de la temporada primavera-verano 2004 hay propuestas para la mujer más sexy y ceñida, y para la más sutil y femenina.
La colección de día se nutre de vestidos camiseros cortos y suaves, camisas entalladas, divertidas camisetas, sofisticadas sudaderas, chaquetas cortas, pantalones en todas sus versiones, bikinis mínimos, minifaldas muy femeninas y faldas de tubo, tableadas o plisadas, que acarician la rodilla.
Las líneas muy sencillas se realzan con escotes en V, tirantes anchos, superposiciones ligeras, espaldas abiertas, lentejuelas de tela, hebillas, cierres, costuras, holanes pequeños y botones generosos, lo que proporciona una acentuada sensualidad a la silueta femenina.
Casi todos los diseñadores emplean tejidos como el algodón, la seda, el punto de seda, el cuero, el raso y el lino, todos ellos teñidos en colores coral, blanco, verde, amarillo, negro, rojo, azul marino, frambuesa, dorado, plata o chocolate, tonos que pretenden levantar el ánimo y captar todas la miradas.