Fastuosas propuestas de diseño inundaron de estilo y glamour las pasarelas de la ciudad de los rascacielos
En la gran tienda de campaña instalada en el céntrico parque Bryant, se descubrió la creatividad de más de 100 diseñadores internacionales, tanto talentos reconocidos como nuevas promesas.
Como en temporadas anteriores, los diseñadores hispanos de larga trayectoria presentaron sus últimas tendencias, entre las que se mostraron sofisticados diseños de Carolina Herrera y Oscar de la Renta.
Tampoco faltó la firma Custo Barcelona del español Custo Dalmau, conocido inicialmente por sus camisetas, pero quien desde hace años ha expandido su originalidad hacia otras prendas como vestidos, pantalones y abrigos que se han hecho un emblema nacional.
La opulencia del colombiano Gustavo Arango, afincado en Puerto Rico, y la sensualidad del brasileño Carlos Miele, que viste a Christina Aguilera y Penélope Cruz, entre otras artistas, también repitieron en la Semana de la Moda neoyorquina. Estos dos diseñadores dieron muestra de su creatividad en sus nuevas colecciones, caracterizadas por su frescura y calidad, y ya constituyen uno de los máximos exponentes del diseño de esta década.
Asimismo, mostrarán sus propuestas el cubano-americano Alvin Valley, conocido por vestir a celebridades como Sharon Stone, Cher, Madonna y Jennifer López, así como la chilena María Cornejo, quien el año pasado obtuvo el prestigioso Premio Nacional de Diseño "Smithsonian Cooper Hewitt 2006".
Cornejo cuenta entre sus compradoras a las actrices Cameron Díaz y Marisa Tomei, así como la directora de cine Sofía Coppola. Alley y Cornejo presentaron sus creaciones en salas de exhibiciones situadas fuera del recinto principal del parque Bryant, pero no por ello con menor concurrencia.
En el gran acontecimiento también expusieron sus nuevas colecciones para el próximo otoño las grandes casas de moda como Nicolle Miller, Lacoste, Michael Kors, Ralph Lauren, Calvin Klein, Kenneth Cole y Diane Von Furstenberg, entre otras.
Las modelos anoréxicas
El buen gusto y el glamour que imperaron en estos siete días en Nueva York no estuvieron desprovistos de la polémica cuyas protagonistas son las propias modelos. La controversia que rodeó a la reciente muerte de la brasileña Ana Carolina Resto, que pesaba 38 kilos y de la uruguaya Luisel Ramos, que sufrió un ataque al corazón después de tres meses a dieta de lechuga y Coca Light, han hecho sonar la alarma.
Por primera vez, la industria de la moda en Estados Unidos ha admitido que las modelos están demasiado delgadas y que los desórdenes alimenticios como la anorexia y la bulimia son cada vez mayores entre las princesas de la pasarela.
Pese a las recomendaciones del Consejo de Diseñadores de EEUU, que fue la organización que fundó la Semana de la Moda en Nueva York, no se han establecido directrices obligatorias sobre la edad y el peso de las modelos en Nueva York.
Pero directivos de la industria local y de otras capitales como París y Milán fueron convocados para participar en un debate sobre el polémico asunto, que ha adquirido dimensión universal después de las primeras restricciones impuestas en Madrid.