El acontecimiento de moda por excelencia en nuestro país cumplió 10 años de impulsar las creaciones de artistas comprometidos con el diseño. Toques de colores fríos, prendas clásicas, atrevidas y vanguardistas que buscan realzar la belleza femenina, se vieron en la Semana de la Moda en México.
Sentimientos que nacen en el vestir
El diseñador catalán Toni Francesc fue de lo más aplaudido, ya que su manera soberbia de dar vida a las modelos radicó por mucho en el toque sutil de sentimientos en cada una de sus prendas.
La sobriedad de sus diseños en tonos oscuros y esa distinción de trabajo hecho a mano dejaron en claro la propuesta de este artista para la temporada: "Somos como sentimos".
Las modelos hicieron sentir a flor de piel a todos los asistentes alegría, tristeza, enojo o frustración con vestidos ocres y oscuros, con mangas de cuero negro, vestidos negros de tela plegada, pinceladas satinadas y capas de doble tela. Los detalles lucieron al máximo con encaje tipo chantilly en las faldas y escotes de los vestidos, cordones de lana y pequeños moños del mismo tono que la prenda.
El toque particular de Toni fueron los sacos y abrigos en forma de back pack que las modelos lucieron en la espalda con finos tirantes en el forro de las prendas, que se pueden llevar cómodamente con un toque muy chic.
Aires de talento y creatividad
La colección "Lola de Alejandro" de Alejandro Carlín mostró tonos morado, negro, dorado y blanco en vestidos ceñidos al cuerpo, faldas amplias y rectas, pantalones capri y blusas con pequeños holanes en dorado que se combinaron con zapatos de tacón alto y punta redonda, con cierto aire retro y que estilizan las piernas.
Los materiales como el satén, el encaje o el terciopelo, con moños y lentejuelas con peinados sencillos fueron las propuestas del diseñador.
Sofisticado estilo minimalista
La magnética elegancia de Jorge Castellanos quedó presente con vestidos de noche que buscan darle sofisticación y elegancia a una mujer joven, fresca y glamorosa. Sus piezas con cierto aire minimalista tienen toques de sobriedad y nuevas texturas y bordados sencillos.
Los acabados fueron finos, lo mismo que las telas, entre las que destacaron la seda, tafeta, satén y brocado. Su propuesta son vestidos cortos en tonos rojo, morado, azul y blanco, vestidos de dos piezas ceñidos a la cintura y de una sola pieza, con corte bajo la rodilla y volumen.
Cerrando con broche de oro
Para el gran cierre, la joven diseñadora Clara González presentó una colección inspirada en la Época de Oro de Hollywood y los años 40, que representa a una mujer misteriosa y dueña de una belleza clásica. El color predominante de su propuesta es el negro, con brillos y tejidos combinados con cinturones de piel de cocodrilo.
La paleta de colores también muestra el vino, rojo, morado y dorado en telas tipo chifón, organza, lana, con bordado y lentejuelas. Además de vestidos cortos y faldas amplias, los suéteres largos en tejidos gruesos se presentaron como un complemento ideal para estilizar la figura.
El broche de oro lo dieron las hermanas tapatías Julia y Renata, que describieron su colección con tres palabras muy invernales: inuits, esquimales que viven en zonas de frío extremo de Groenlandia, auroras boreales y aires de hielo ruso.
En sus prendas dominaron las tonalidades del polo norte como el blanco, perla, negro, azafrán, rojo, azul metálico, oro, arena y plata.
Los cortes y plisados desiguales se dejaron ver en faldas amplias, minivestidos y faldas rectas que visten la silueta femenina con terminados tiernos y bordados tipo chantilly, finamente adornados con exclusivos cristales Swarovski que le dan un aire de lujo y elegancia a cualquier mujer.