Después del sol

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

Evita daños irremediables como el envejecimiento prematuro, reparando tu piel inmediatamente con estos cuidados intensivos

 

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Al regresar de las vacaciones, además de recuperar la figura que lucías el primer día de playa, tu prioridad debe ser reparar los daños del sol, hidratando tu piel profundamente y dedicándole tiempo a tu cuerpo.

Hidratar más y más

Si tuviste un encuentro brusco con el sol sin la protección necesaria, seguramente dañaste tu piel y su reparación será lenta. Necesitas una hidratación profunda que le devuelva la tersura y le evite daños más difíciles de solucionar como manchas, arrugas, flacidez y envejecimiento prematuro.

En el mercado encuentras cremas hidratantes que le devuelven a tu piel el agua que pierde en la transpiración. Para que te hagan efecto debes aplicarte las adecuadas para tu piel y en la cantidad justa de de día y de noche.

Tu tipo de piel

La piel grasa: Cuando se asolea se vuelve gruesa, con arrugas profundas, brillo excesivo, más impurezas mayor dilatación de los poros. Los productos indicados para estas pieles son los fluidos sin grasa y de rápida absorción.

La piel seca: Con el sol se siente tirante y descamada, haciendo que rápidamente aparezcan arrugas. Debes usar una fórmula enriquecida y untuosa.

La piel mixta: Es la más común entre las mujeres. Después de asolearte, tienes zonas de resequedad muy frágiles y delgadas, y otras como frente, nariz y barbilla con acumulación de grasa.

Tu cuerpo también sufre

Los excesos solares también dejan huella en la piel de tu cuerpo. Zonas como la espalda, hombros, escote y busto se llenan de pecas, lunares y manchas, y las piernas, brazos y glúteos sufren de excesiva resequedad. Es fundamental que te apliques un after-sun, que más que refrescar tu piel la reparará, además de evitar descamaciones y prolongar tu bronceado. Usa uno que contenga vitaminas E y C que tienen una acción antioxidante y antirradicales libres.

Utiliza lociones con prolongador de bronceado para recuperar la humedad perdida durante la exposición al sol, checa que prolongue por más tiempo el tono dorado de tu piel y evite el despellejamiento. Utiliza productos que ofrezcan suavidad y elasticidad a tu piel, además de un brillo favorecedor. 

Tostada sin peligro

El bronceado con aerógrafo es lo último para estar morena sin ningún riesgo. Con sólo apretar un botón, una lluvia da color te crea un maravilloso bronceado natural y te aporta nutrientes como vitaminas A, C y E. Otra fórmula casera para estar morena sin riesgos es mezclar una pequeña cantidad de autobronceador con tu crema hidratante habitual. No esperes ni un minuto más y mima tu piel como si fuera la de un bebé.

 

 
 
 
Recupera la humedad, prolonga lo dorado y evita despellejarte. Foto: Nivea.
Recupera la humedad, prolonga lo dorado y evita despellejarte. Foto: Nivea.
Foto: Cortesía
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