Gimnasia facial

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

Ejercicios que tonifican los músculos de tu rostro, mejoran su contorno y dan a la piel sostén para evitar su caída

 

Para mantener tu rostro joven y fresco no necesitas invertir mucho dinero, sólo haz estos ejercicios básicos y usa una crema enriquecida con vitaminas y antioxidantes.

La gimnasia facial son unos sencillos ejercicios para los músculos faciales que mantienen la juventud de tus rasgos y retardan lo más posible su envejecimiento. Sólo necesitas la ayuda de tus propias manos y un poco de práctica. Como resultados verás que se atenúan las arrugas, se relaja tu expresión y se devuelve la frescura a la piel.

El mejor momento para hacer los ejercicios es por la noche, porque relajas la tensión acumulada en el día y eliminas toxinas. Para ver sus beneficios, hazlos mínimo dos veces por semana en temporadas de estrés, y una vez por semana en épocas relajadas. También es bueno hacerlos antes de aplicarte un producto facial, porque activas la circulación y tu piel lo absorbe mejor.

Ejercicios

Frente sin arrugas. Coloca tres dedos sobre la frente y contrae los músculos de modo que los dedos suban y bajen.

Cejas altas y párpados deshinchados. Con la cabeza bien erguida inhala y exhala. Con los pulmones vacíos levanta las cejas lo más posible. Conserva esta posición contando hasta cinco.

Sin ojeras, bolsas ni arruguitas. Con los ojos abiertos, pon los dedos índice sobre los párpados inferiores. Inhala y al exhalar, intenta cerrar los ojos mientras los dedos se oponen al movimiento sujetando la piel.

Pómulos y mejillas firmes. Pon las manos sobre las mejillas, donde sientas cómo aprietas las mandíbulas. Inhala y al exhalar lleva los labios hacia adelante lo más posible, mientras las manos presionan los músculos de las mandíbulas hacia atrás.

Adiós a las arrugas del labio superior. Pon los pulgares sobre el labio superior. Inhala y al exhalar oprime los pulgares contra la encía, mientras intentas empujar el labio hacia adelante.

Reafirma cara y cuello. Con la boca cerrada, puños cerrados y pulgares bajo la barbilla, encaja el mentón en el espacio existente entre los pulgares e índices. Inhala y al exhalar empuja fuerte con los pulgares hacia arriba, al mismo tiempo que intentas abrir la boca todo lo que puedas. Inhala, relaja y abre la boca todo lo que puedas. Exhala y empuja con los pulgares hacia arriba para intentar cerrar la boca.

Frente y párpados tonificados. Para alisar la frente, mueve las orejas y el cuero cabelludo sin arrugar la frente. Para relajar los ojos, ábrelos y ciérralos fuertemente sin arrugarlos. Para tonificar los párpados, cierra y abre los ojos lenta y alternadamente.

Contra la papada. Cruza los brazos sobre el pecho y alarga el cuello hacia adelante hasta sentir cómo se tensa la piel. Gira lentamente la cabeza hacia la derecha y déjala así unos segundos, sin bajar el mentón hacia el hombro. Luego gírala hacia la izquierda y mantenla.

Fuera párpados caídos. Cierra los ojos y coloca los dedos índice y pulgar en el ángulo exterior del párpado. Abre los ojos y con los dedos estira la piel hacia arriba y abajo. Inhala y al exhalar intenta cerrar los ojos, aunque no podrás porque estás sujetando los párpados.

Labios bonitos. Jala con los pulgares el interior de las comisuras de los labios. Inhala y al exhalar intenta pronunciar la letra O y cerrar la boca, manteniendo la presión de los dedos.

Cuello siempre joven. Con la cabeza recta, inhala y al exhalar estira el cuello hacia arriba. Inclínala hacia un lado y continúa girando hacia atrás.

 
 
 
Relaja la expresión de tu rostro y haz que luzca en todo su esplendor.
Relaja la expresión de tu rostro y haz que luzca en todo su esplendor.
Foto: Cortesía
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