Todo sobre la leche materna

 
 
 
por: Redacción Esmas.com
Fuente: Agencias
 

Conoce las ventajas de la leche materna y cuándo es necesaria reemplazarla por fórmula

 

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Es importante decir que la leche materna es el mejor alimento para el bebé y la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece que para obtener sus máximos beneficios, es conveniente que el pequeño se nutra exclusivamente de ella, mínimo hasta los seis meses.

Si te preguntas hasta cuándo debes darle pecho, la respuesta es hasta que quieras o tu bebé te lo pida. Hay madres que lo hacen hasta los dos años, incluso más tiempo. La alimentación complementaria para tu pequeño (cereales, frutas, verduras, carnes) se va dando poco a poco a partir del medio año, pero no excluye la leche materna, que para la Academia Americana de Pediatría es la mejor fuente de nutrición durante el primer año de vida.

Según el informe “La duración óptima de la lactancia exclusiva", publicado por la OMS en 2001, está científicamente comprobado que, incluso en los países desarrollados, la lactancia materna "protege contra infecciones respiratorias y gastrointestinales" y que dicha protección aumenta cuanto más tiempo dure la lactancia exclusiva.

Beneficios para los dos

El mismo estudio señala que este tipo de alimentación, si se mantiene de forma prolongada y exclusiva, se asocia con una reducción del riesgo de muerte súbita del lactante. Algunas investigaciones sugieren que la lactancia exclusiva acelera el desarrollo neurocognitivo y protege contra males y enfermedades como la obesidad, la diabetes, el linfoma y otros padecimientos crónicos.

En cuanto a las madres, se ha establecido que dar pecho prolongadamente puede proteger contra el cáncer de mama en edad premenopáusica, el cáncer de ovario y la osteoporosis. No obstante, el estudio previene contra las generalizaciones y recomienda un seguimiento individualizado de cada persona.

La matrona, tu aliada

No todo es color de rosa, algunas mamás mueren por dar pecho a su bebé y establecer con él ese vínculo de amor y comunicación, pero la realidad se torna complicada cuando descubren que no es tan fácil llegar a este proceso.

La matrona o enfermera, además de aconsejarte, quizá conozca y te informe sobre algún grupo de apoyo en tu zona, para que puedas disfrutar el proceso de dar pecho a tu bebé. Lo ideal es que hables con ella y le pidas consejo al nacer tu hijo antes de marcharte del hospital, porque así llegarás a casa informada.

Esta asesoría podrá ayudarte, porque en contra de la creencia popular, los bebés no nacen sabiendo mamar. Sí cuentan con el reflejo de succión, pero necesitan aprender a prenderse del pezón y tú también tienes mucho que aprender, además de buscar la mejor postura, que puede ir variando según tus necesidades.

Cuidados para tu pecho

1. Olvídate del dolor: Si te duelen los puntos de la episiotomía al sentarte, en casa puedes amamantar al bebé recostada de lado en la cama, con la práctica puedes incluso leer o comer algo mientras lo haces.

2. La práctica te ayudará: Si lo que te molesta es la cicatriz de la cesárea, existe una postura en la que tomas al bebé en forma horizontal bajo tu brazo, apoyado en la cadera y guías su cabecita hacia tu pecho. Extraño, pero efectivo.

3. Protégete de la irritación: Para las grietas en los pezones, que pueden llegar a doler constantemente, lo mejor es prevenir a lo largo de todo el embarazo, hidratándolos con crema de lanolina, que encontrarás en las farmacias.

4. Disfruta del aire: Si ya es demasiado tarde, esta misma crema puede ayudarte y para lavarlos, utiliza una gasa con agua o suero, pues el jabón puede resecarlos. Lo mejor para que cicatricen es que les dé el aire, así que descúbrelos siempre que puedas.

Miedo a que pase hambre

Por supuesto, el mayor terror de una madre al amamantar por un largo tiempo es que su bebé pueda estar pasando hambre y que no gane peso. El pediatra controlará este aspecto con eficacia, siempre y cuando tú le proporciones toda la información necesaria, como el tiempo que duran las tomas, qué tan seguido moja y ensucia los pañales, el tiempo que duerme, y te dará consejos sobre la frecuencia con que debes alimentarlo, aunque probablemente tu hijo te lo haga saber con su llanto.

¿Sabías que tu cuerpo produce leche según la demanda? Es decir, a mayor necesidad de leche por parte de tu bebé, mayor cantidad procesarás. Si el niño mama el tiempo suficiente y con la frecuencia adecuada, no deberías tener problemas de suministro lácteo.

En cuanto a la calidad de la leche, habrás oído más de una vez casos de madres que dejaron de amamantar porque creían que tenían leceh de mala calidad, estaba aguada u otras razones. Una vez descartado que haya un problema médico, es raro que esto ocurra si la madre se cuida y alimenta de forma adecuada.

Es vital que si das pecho no fumes, bebas alcohol ni consumas drogas, así como tampoco medicinas que no te haya recetado un médico. Recuerda, las palabras claves a la hora de intentar amamantar a tu bebé son paciencia, apoyo de profesionales y un control pediátrico adecuado. ¡Disfrútalo!

 
 
 
El ritmo para amamantar te lo dará tu organismo, ¿meses, años? Tú decides.
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Foto: AP
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