¿Sabías que el betacaroteno del color naranja de las zanahorias reduce el riesgo de sufrir un infarto? ¿O que la clorofila de las espinacas disminuye el progreso del cáncer estomacal? El morado de las berenjenas, el rojo del tomate y el amarillo del maíz también tienen sus cualidades protectoras y curativas.
Grandes beneficios de salud
El color de una fruta o de una verdura refleja en buena medida sus propiedades benéficas, esto se da por una serie de sustancias naturales conocidas como fitonutrientes, las cuales no sólo dan esas tonalidades características, sino que además poseen importantes cualidades saludables.
Existen cientos de fitonutrientes en la naturaleza, cada uno de los cuales favorece al organismo de alguna manera mejorando su pleno funcionamiento, ayudándole a combatir mejor las infecciones y a luchar contra algunos malestares que lo amenazan.
Come por colores
Para que un menú reúna los máximos beneficios, debe incluir alimentos de todos los colores: los platos y la mesa deben parecerse a la paleta de un pintor, aunque en este caso la mayor “obra de arte” a la que se aspira a llegar son la salud y la vitalidad.
Rojas: un escudo contra el cáncer. Los tomates, cerezas, fresas, frambuesas, sandías, betabel, ciruelas y rabanitos contienen dos fitonutrientes fundamentales que les dan ese característico color rojizo: el licopeno y el betacaroteno, ambos tienen propiedades anticancerígenas. Distintos estudios demuestran que el licopeno inhibe el desarrollo del cáncer, sobre todo el de páncreas, mientras que el betacaroteno tiene un efecto protector contra los tumores en pulmón, recto, seno, útero y próstata, y además protege de los efectos de los rayos solares.
Azules y moradas: poder antiinflamatorio. Los arándanos, ciruelas, col morada, grosella, berenjena, moras y uvas contienen abundantes fenoles que tienen la capacidad de bloquear la acción de unas enzimas causantes de la inflamación. Los compuestos fenólicos, además ayudan a evitar la oxidación de las células, a que se junten las plaquetas en la sangre y tienen un efecto anticancerígeno muy eficaz.
Anaranjadas y amarillas: la fuente de la juventud. Las naranjas, calabazas, melones, limones, papas, mandarinas, zanahorias y piñas tienen ese color gracias al betacaroteno, un compuesto antioxidante que protege la piel del sol y al organismo del cáncer. Cuánto más intenso es el anaranjado de un alimento, más betacaroteno contiene.
Además las frutas y verduras de este color tienen un elevado contenido en vitamina C y A, que reducen el daño celular del organismo, protegiéndolo del envejecimiento precoz y el crecimiento de tumores, y algunas de ellas, sobre todo la piña, contienen bromelina, un fitonutriente capaz de depurar y proteger el páncreas y suprimir el proceso de inflamación.
Verdes: máxima vitalidad. Las propiedades de estas verduras se dan gracias a los tocoferoles y tocotrienoles. Así se denominan los fitonutrientes más saludables y protectores que contienen las lechugas, espinacas, acelgas, brócoli, espárragos, pimientos verdes y aguacates.
Estos alimentos no sólo son anticancerígenos y antiinflamatorios, como muchos nutrientes vegetales, sino que además tienen cualidades energéticas gracias a su clorofila, contienen vitamina C que protege de las infecciones y ayudan a prevenir las enfermedades de la vista.
Mención especial merece el brócoli, que es considerado el vegetal comestible Nº1 en cuanto a su efecto protector contra el cáncer, ya que sus fitonutrientes son tan potentes, que ya se está investigando su posible empleo farmacológico.