La escritura que cura

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

Las desviaciones de la escritura reflejan alteraciones en la salud y pueden corregirse repitiendo ejercicios caligráficos

 

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Para la grafoterapia, si se quiere aliviar las disfunciones orgánicas o psíquicas, hay que mejorar la letra al escribir. La grafoterapia se utiliza con fines curativos, y surgió de la grafología, que es empleada en prácticas criminales y en la selección de personal en las empresas, y consiste en el examen de la forma, presión, inclinación, tensión y profundidad de la escritura.

El grafólogo español Vicente Lledó Parrés descubrió la relación entre la escritura y determinados síntomas, y desarrolló ejercicios caligráficos para corregirlos. La experta María del Carmen Martínez Darsés, discípula de Lledó, complementó el método con la posición del paciente frente al papel, la forma de tomar el bolígrafo, el movimiento de la mano y la fuerza empleada.

Esta técnica se complementa con la medicina convencional, no implica riesgos y el tratamiento consiste en corregir la escritura, adaptándola a un modelo armónico, para conseguir determinados beneficios terapéuticos.

Según escribes, así eres

Cada persona tiene en su forma de escribir una combinación de trazos que expresan la organización de su cerebro y la existencia de cualquier desarreglo. La grafoterapia aporta una imagen del estado físico y emocional de la persona, lo estudia con exactitud y trata los trastornos y dolencias, siempre y cuando no sean irreversibles.

Los rasgos de la escritura reflejan los procesos psicosomáticos, y al armonizar la forma de escribir es posible influir en ellos, propiciando la curación de las enfermedades. El diagnóstico se efectúa comparando un modelo de escritura armónica con un texto escrito pausadamente, pues no sirven las notas tomadas de prisa.

La salud, letra a letra

Al escribir, el cerebro envía impulsos eléctricos a la mano, plasmando en la letra las anomalías físicas, mentales o emocionales que se padecen. Al ejercitar los movimientos contrarios a esos desórdenes, la mano envía al cerebro información regeneradora en el mismo código, ayudando a restablecer el organismo.

Después del diagnóstico, el paciente escribe sus ejercicios de corrección y como resultado, después de un tiempo de tres a doce meses, en un porcentaje muy elevado de casos ocurre la curación.

Los mejores resultados se han logrado al combatir fobias, adicciones, depresión, estrés, anorexia, bulimia, atraso escolar, psoriasis, acné, alergias, asma, gastritis, úlceras, jaqueca, infertilidad, frigidez, impotencia, dislexia, tartamudez y diabetes.

Reglas para escribir mejor

Cada trazo influye en una parte del organismo, por ejemplo, el que sube y va a la derecha se relaciona con las rodillas, el que baja trazando una recta tiene conexión con el corazón y la columna. Para aproximarse a una escritura armónica, los grafoterapeutas recomiendan una serie de ejercicios caligráficos:

  • La conexión entre letras con movimientos redondeados favorece el buen filtrado del riñón y corrige el estrés
  • La escritura más alta que ancha y ligeramente inclinada hacia la derecha brinda una mayor seguridad emocional
  • La ‘m’ y la ‘n’ escritas sin las curvas de arriba envían mensajes de ansiedad y necesidad constante de comer

    ¿Es fiable, es segura?

    La grafoterapia aún no goza de la difusión de otras medicinas alternativas, pero tiene décadas de experiencia y aplicación, y desafía a los incrédulos a comprobar sus resultados. ‘Si la persona mantiene la escritura sana que ha aprendido y practicado, es imposible que reaparezca su trastorno’, señala Martínez Darsés.

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    La corrección de la escritura tiene un rápido impacto en el bienestar.
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    Foto: EFE
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