Adicta a los quesos

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

Los quesos frescos son excelentes para darle variedad y riqueza a tu alimentación, sin consumir demasiadas grasas ni calorías

 

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Para la nutrióloga Marta Aranzadi, directora del centro de nutrición Diet Catering, "lo más nutritivo de los quesos frescos es su contenido en calcio y proteínas, además de que son bajos en grasa. También son una buena opción como sustituto de otras proteínas como la carne, el pollo, el pescado o el huevo".

Los quesos frescos se elaboran de leche de vaca, oveja, cabra o búfala, que se cuaja mediante condensadores vegetales, animales o químicos para obtener la cuajada, una sustancia blanda. La cuajada se solidifica, se escurre y se prensa, separando el suero lácteo. El queso blanco recién hecho se moldea y se pasteuriza, pero no se somete a ningún proceso de maduración ni fermentación como en los quesos maduros, curados o azules.

Sus deliciosas ventajas 

  • Son una buena fuente de minerales, sobre todo calcio.
  • Contienen muchas proteínas y aminoácidos esenciales para el organismo.
  • 50 gr de queso fresco aportan la misma cantidad de proteínas que un vaso de leche.
  • Tienen la capacidad de aliviar diferentes problemas de la salud como la desnutrición.
  • Se digieren muy bien y ayudan a evitar el ardor estomacal, sobre todo en mujeres embarazadas.
  • Ayudan a controlar el peso, porque te sacian y te aportan menos calorías que los quesos maduros.
  • Causan menos reacciones alérgicas que los quesos maduros, que pueden provocar erupciones o migrañas en personas sensibles.
  • Por su bajo contenido en grasas saturadas, son más recomendables para las personas con problemas cardiovasculares o colesterol elevado.

    No abuses

    "Aunque el queso fresco es ligero y muy saludable, no debes abusar de él porque te puede ocasionar sobrepeso y enfermedades derivadas del abuso de las proteínas", señala la experta.

    La ración diaria de queso fresco recomendada para una persona sana, sin problemas cardiovasculares, diabetes, intolerancias o alergias, es de 50 gr para los niños, 80 gr para los adultos y 100 gr para las mujeres embarazadas.

    Los quesos no se aconsejan en ciertos casos: el requesón y el ricotta son más altos en lactosa y producen gases, hinchazón, calambres, diarrea y otros problemas digestivos en personas intolerantes a la lactosa; y el queso feta tiene un contenido mucho mayor de sal, por eso deben evitarlo las personas con hipertensión arterial.

    Familia numerosa

    Todos los quesos blancos son digestivos, nutritivos y saludables, pero cada tipo tiene sus características particulares:

    Queso panela: Es de consistencia sólida, suave aroma, sabor ligeramente salado y tiene un alto contenido en agua. Se elabora con leche de vaca, cabra o borrega. Es uno de los quesos frescos más bajos en calorías y además existe en versión light. 80 gr aportan 117 calorías.

    Queso Oaxaca: Se conoce solamente en México, es un queso en forma de hebras. Se elabora con leche de vaca. Es bajo en grasas, 80 gr aportan 117 calorías.

    Queso cottage: Es un queso no madurado ni hervido, de alta humedad. Su textura es blanda, granulosa y cremosa. Se prepara con leche descremada. Su contenido de grasa es menor del 2% y 80 gr aportan 117 calorías.

    Queso Quark: Es de origen alemán. Es un queso fresco batido, de textura untuosa, aroma fresco y sabor ligeramente ácido. Se fabrica con leche de vaca. Hay variedades con frutas y azucaradas, que son más calóricas. 80 gr aportan entre 37 y 90 calorías, según sea descremado o semigraso.

    Queso ricotta: Es un queso italiano muy similar al requesón. Su textura es blanda y untuosa, de sabor suave y aroma a leche. Se elabora con leche de vaca u oveja. 80 gr aportan 130 calorías.

    Queso crema: Son los quesos blancos para untar. Algunos se condimentan con ajo, hierbas finas y otros sabores. 40 gr aportan de 60 a 140 calorías, según sea semigraso, graso o extragraso.

    Requesón: Es grumoso y con sabor a crema. Se fabrica con leche de vaca o de cabra. Puede ser extragraso, graso, semigraso, semidescremado o descremado. 80 gr de semigraso aportan 157 calorías.

    Queso de Burgos: De textura fina y firme, sabor a crema y aroma muy leve. Es muy digestivo, se elabora con leche de oveja y no se somete a maduración. También se elabora sin sal, con frutas o semigraso. 80 gr aportan 160 calorías.

    Queso mozzarella: Conocido mundialmente como base de la pizza. Parecido en color y consistencia al queso español de Burgos. Es de textura fina y firme, apenas tiene sabor y tiene un aroma suave. Se elabora con leche de búfala o de vaca. 80 gr aportan 240 calorías.

    Queso petit suisse: Es un queso francés. Su aporte calórico varía según sea semidescremado, descremado o contenga azúcar, sabores, cereales o chocolate. 80 gr de semidescremado aportan 280 calorías y contienen 44% de agua.

    Queso feta: Es el queso griego tradicional. Es de consistencia fina y dura, sabor salado y aroma fuerte. Se produce con leche de vaca, oveja o cabra. 80 gr del tipo graso aportan 352 calorías.

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    El queso fresco debe consumirse rápidamente, porque se echa a perder enseguida.
    El queso fresco debe consumirse rápidamente, porque se echa a perder enseguida.
    Foto: EFE
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