Todo un placer No sólo es algo delicioso, sino además muy refrescante y todo un placer al que muy pocas podemos resistirnos. Pero si piensas que el helado sólo te ayuda a combatir el calor, seguramente desconoces que este alimento te aporta gran cantidad de nutrientes valiosos como vitaminas, minerales, proteínas, carbohidratos y grasas.
En el Libro blanco del helado un grupo de expertos en nutrición te aclara las ideas erróneas que probablemente tienes sobre este alimento y te enseña nuevas formas de incluirlo en tu alimentación, sin que deje de ser sana y equilibrada.
¡Sin ninguna culpa!
Los nutriólogos aseguran que son sólo mitos el que el helado cause dolor de cabeza, daños a la garganta o al aparato digestivo. Se cree que comer helado no alimenta y además de engordar provoca caries y hasta diabetes, pero 100 gramos de helado contienen el 15% del total de calorías que debes consumir diariamente. Comparado con otros alimentos como pasteles o harinas, el helado es un alimento mucho menos calórico.
El helado contiene proteínas y vitaminas, por eso se le recomienda tomarlo a las personas de todas las edades, desde niños, adolescentes, adultos, ancianos y sobre todo mujeres en periodo de lactancia. Pero en especial deben consumirlo personas que tengan problemas relacionados con colesterol, anorexia, depresión e incluso problemas de deglución. El helado tiene una gran cantidad de calcio, por eso es un alimento que sirve como alternativa para la merienda de los niños.
¡A disfrutarlo!
Los autores del Libro blanco del helado aseguran que este alimento es algo más que una golosina, porque incluso puedes incluirlo en tu alimentación no sólo como postre, también como ingrediente principal de muchos platillos. José Ruiz, chef de la Escuela de Hotelería de Barcelona, recomienda el helado de naranja con fresas y kiwi, helado de limón con langostinos, helado de menta con salmón, helado de queso azul con ensalada de lechuga y nueces, helado de vainilla con manzana asada y ciruela, o helado de yogurt con frutas secas y miel.
Algo que debes tener en cuenta es que al tomar helado debes darte tu tiempo, disfrutándolo con las pausas adecuadas, pero ni muy rápido ni demasiado lento. En ese momento de degustación se unen la percepción del gusto, el frío de la lengua y la boca, los distintos aromas, la textura de su consistencia cremosa junto con la sólida y líquida que fluye por tu boca, y la plena sensación de frescura.