Da clic en el test ¿Qué tan organizada eres?
Todas hemos analizado frente al espejo nuestros errores, siendo muchas veces demasiado perfeccionistas y autocriticándonos en exceso. Pero otras veces hemos sido demasiado tolerantes con nuestras fallas, las ignoramos o distorsionamos, y nos autoengañamos.
Si eres de las perfeccionistas que buscan no cometer errores, conseguir todo lo que se proponen, satisfacer expectativas ajenas y lograr que los demás actúen como tú, seguramente la presión por alcanzar la perfección y el fracaso al no lograrla, hacen que a veces caigas en la baja autoestima, ansiedad, depresión o autodesprecio.
Cambiar la actitud
El deseo de mejorar es constructivo, pero el autoanálisis desproporcionado o el afán por alcanzar metas inaccesibles puede convertirse en una obsesión o compulsión patológica y llevarte a la imposibilidad de ser espontánea en tus vivencias. Si tienes la percepción de que existe en ti un error que corregir, para el desaparecido filósofo austriaco Karl Popper el primer paso consiste en admitir que ‘es imposible evitar todos los errores’.
Tienes que cambiar la actitud hacia tus propios errores, no mantenerlos secretos ni olvidarlos, pues para evitar equivocarnos debemos detectarlos, examinarlos desde todos los puntos de vista, descubrir por qué se cometieron y aprender de ellos.
El riesgo de engañarte
‘Es importante aceptar tus errores, incluso con gratitud cuando te los señalen los demás’, señala Popper. Además mantener una actitud autoreflexiva te llevará a un mayor conocimiento de ti misma y fortalecerá tu autoconfianza para resolver problemas.
Pero debes cuidar no distorsionar la imagen que tienes de ti misma, si es que no coincide con la que desearías tener, pues sólo estarías autoengañándote y podrías impedir tu verdadero autoconocimiento. El autoengaño es más frecuente en quienes tienen baja autoestima y cuya autocrítica es demasiado severa.
Sin embargo muchas veces entramos en un círculo vicioso, pues no somos conscientes de nuestros autoengaños y por lo tanto no hacemos nada para salir de nuestras propias mentiras. Por consiguiente la sinceridad contigo misma es la única forma de afrontar tus errores.
Para modificar tus errores debes analizarlos lo más objetivamente posible, sin dejarte llevar por la insatisfacción del momento. Pero también después de esta reflexión y del compromiso de solucionar el problema, evalúa tus logros.
Mírate al espejo
Los psicólogos aconsejan seguir estos pasos para lograr una autocrítica saludable y útil:
1. La autocrítica te llevará a un mayor conocimiento emocional de ti misma. Haz que sea constructiva y positiva, reflexiona, descúbrete e identifica tus errores.
2. Abandona tu subjetividad e identifica el problema objetivamente. Sé realista y acepta tus capacidades y limitaciones, y el hecho de que todos cometemos errores. Acéptate tal como eres, no seas demasiado severa contigo misma, pues siempre podrás mejorar.
3. Valora distintas alternativas de resolver el problema, no temas a los juicios de lo demás, ten confianza en ti misma y elige lo que creas más conveniente para tu bienestar psicológico.
4. Si deseas modificar tu conducta, comprométete al máximo contigo misma. Sé flexible, todo requiere su tiempo, y no hagas juicios apresurados ni intuitivos en tu autoevaluación.
5. Cuando consigas algún objetivo propuesto, elógiate con pensamientos positivos y prémiate con algún capricho: un disco, una película, un regalo, una comida.
La clave de la autocrítica consiste en aprender de nuestros errores, no ignorarlos, ni olvidarlos, ni ser autoindulgentes, ni autoflagelarnos, simplemente analizarlos.