Es posible que estés constantemente preocupada por mantener responsabilidades cada vez mayores en tu trabajo, por tu economía, por el terrible tránsito del camino a la oficina, y todo esto te hace sentir que eres una ‘olla de presión’.
Aunque no todo el nerviosismo es malo y algunos niveles son necesarios en la vida, sobre todo para motivarnos a alcanzar nuestras metas, si estás sometida a demasiada angustia o has tenido preocupaciones por un largo tiempo, esta presión sí perjudica seriamente tu salud’, afirma el Dr. Christian Van Den Berg de la Clínica Mayo de Jacksonville, Florida.
Averigua si tus experiencias estresantes se están excediendo, si es que padeces alguno de estos signos de advertencia:
Dolor de cabeza, cuello, hombros, espalda, dolores inexplicables
Resfriados frecuentes, problemas digestivos, erupciones en la piel
Dificultades con la menstruación, infertilidad, disfunciones sexuales
Respiración excesiva, pulso elevado o irregular, dificultad para hablar o escuchar
Incremento del consumo de cigarro, alcohol o medicamentos
Desórdenes alimenticios, insomnio, fatiga crónica
Depresión, irritabilidad, falta de concentración, olvidos Si contestaste que sí a más de uno de los síntomas anteriores, estás padeciendo de estrés ocasionado por tus problemas cotidianos. Si quieres reducirlo de nivel, es indispensable que reconozcas qué es exactamente lo que provoca tu estrés. Para esto debes aprender a diferenciar tus conflictos cotidianos de tus problemas esporádicos.
Los conflictos constantes pero pequeños, como los problemas del trabajo, los viajes, demasiados compromisos, las responsabilidades familiares, etcétera, a pesar de que son fáciles de dominar, te pueden provocar más daños en la salud que las grandes situaciones que obviamente te causan presión, pero se presentan de vez en cuando, como los problemas en tus relaciones, una seria enfermedad o la muerte de un ser querido.
¿Por qué no empezar a trabajar en tu estrés inmediatamente, antes de que perjudique más tu vida personal? Te sugerimos llevar un diario en el que anotes:
1. Cuáles son tus responsabilidades de cada día
2. Cuáles de ellas te producen estrés
3. Qué se necesita para que dejen de producirte esa intranquilidad
4. Qué cosas de lo anterior está en tus manos cambiar
5. Cuál es el primer paso que darás para evitar que te sigan angustiando
De esta forma identificarás todos los factores estresantes que hay en tu vida y podrás atenuarlos o incluso eliminar por completo la tensión que te provocan, sólo proponte cambiar las cosas que están bajo tu control.