No seas tímida

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

¿Sientes ansiedad al hablar con otras personas o en público? La inseguridad en ti misma puede limitar tu vida, pero también puede corregirse

 

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"La timidez puede impedirte hacer todas las cosas que te gustaría en la vida."
The Smiths.

¿Al estar en contacto con la gente aumenta tu nerviosismo, te tiemblan las piernas, te sudan las manos, te ruborizas y se te acelera el pulso? ¿Además temes hacer el ridículo, tienes una sensación de amenaza, sientes miedo de que noten tu angustia, tu imposibilidad de hablar y tus ganas de esconderte o salir corriendo?

Aproximadamente el 40% de las mujeres se sienten así, intimidadas por la presencia de otras personas. Si eres una de ellas, seguramente para ti las relaciones sociales son un peligro que debes evitar, un desafío para el cual no estás capacitada. Esta inseguridad puede limitar tu vida y tu autoestima, pero también puede corregirse con estas sencillas tácticas.

Me siento mal de ser así

Con la timidez sientes malestar, porque la falta de seguridad en ti misma te hace evitar a las personas y situaciones, aislarte, deprimirte y esconder tu forma de ser.

Cuando enfrentas las circunstancias que te estresan, te sonrojas, sudas en exceso, te estremeces, te sientes ansiosa, te duele el estómago, no puedes razonar o expresarte bien, a veces te sientes mareada y temes mucho que los demás tengan una imagen negativa sobre ti.

¿Por qué soy tan tímida?

Si eres una mujer introvertida, seguramente la razón es una de las siguientes:

• Eres adolescente y tu cuerpo atraviesa cambios bruscos, te falta conocimiento de ti misma y tienes inexperiencia para relacionarte.
• Tienes algún defecto físico.
• Tienes un complejo de inferioridad, es decir, sientes que eres menos que los demás.
• Tienes un trauma psicológico por haber sufrido una crisis emocional, como una primera experiencia sexual desafortunada.
• Creciste en una familia sobreprotectora, muy religiosa, sin muchas relaciones sociales o con problemas afectivos, donde te enseñaron a ocultar tus sentimientos o te inculcaron la timidez.

¿Cómo me afecta esta inseguridad?

Si eres una chica tímida que evita sólo determinadas situaciones como hablar en público, no te preocupes demasiado, porque aún así puedes relacionarte individualmente con las personas.

Pero si eres de las que le rehuyen a tener cualquier contacto con la gente, este aislamiento te dificulta disfrutar de experiencias enriquecedoras y tener consecuencias negativas como las siguientes:

• En los momentos de contacto con la gente, la timidez te crea problemas para pensar claramente, expresar tus opiniones y comunicarte.

• Con los años tu timidez puede aumentar y llegar a bloquearte, llevándote a la soledad y a la depresión, e interferir también en tu vida académica y profesional.

• Ser tan retraída hace que la personas no tengan una imagen muy positiva de ti y te juzguen mal.

• Te sientes insatisfecha, con una baja confianza en ti misma, incapaz de enfrentar las situaciones que las demás personas y los ves como seres superiores.

• La timidez te impide establecer relaciones con las personas que quisieras y te excluye de los grupos.

• Vives imaginándote cómo sería tu vida si fueras extrovertida, piensas que todos a tu alrededor te juzgan, y casi siempre tienes experiencias negativas al tener contacto con la gente.

• Temes no poder enfrentar ninguna situación social, hablar en público o con desconocidos y relacionarte con personas del sexo opuesto.

• Practicas tus actividades en sola, rehuyes las miradas de los demás, te mantienes alejada, quieta y callada.

¿Tiene solución mi situación?

Los psicólogos proponen distintas estrategias para afrontar los grandes temores que te hacen temblar:

Hablar en público. Mira a una sola persona de la audiencia para distraerte de tu preocupación y desbloquear tu memoria. Siempre ten a mano el texto de tu discurso y ensáyalo antes tanto como puedas.

Entrar en una plática. Acércate al grupo poco a poco, escucha de qué hablan, haz un comentario o una pregunta que no pueda responderse con un o un no, y así comienza a participar en la plática. Practica primero este acercamiento dentro de la familia y después con personas nuevas.

Iniciar una conversación. Escribe algunas frases amables de saludo y despedida, y ensáyalas imaginando que te encuentras a una persona conocida o desconocida, hasta que te salgan naturales y espontáneas.

Entrevistas de trabajo. Un día antes de la cita, practica lo que dirás sobre tu experiencia profesional y tu personalidad, y repásalo pidiéndole a algún amigo o familiar que simule entrevistarte.

Un defecto físico. Si tienes algo que te hace sentir inferior, reflexiona en las virtudes que también tienes (eres bajita pero de rostro hermoso), compensa tus carencias (no puedes hacer deporte, pero puedes estudiar música) y corrige lo que puedas (la obesidad se remedia con dieta y ejercicio).

¿Yo misma puedo ayudarme?

La timidez es una conducta aprendida, por lo tanto puedes olvidarla practicando estas eficaces técnicas de autoayuda que te recomiendan los especialistas:

Entrénate en habilidades sociales. Toma un curso de oratoria, asiste a clases de actuación, haz más presentaciones en clase o en el trabajo. Con la práctica verás cómo le vas perdiendo el miedo a todo esto y al final lo dominarás.

Combina estrés con relajación. Al enfrentar las situaciones que disparan tu ansiedad y te intimidan, combínalas con técnicas de relajación como yoga, ejercicios aeróbicos, audiocassetes de sonidos de la naturaleza, etc.

Toma psicoterapia. Asistir con un psicólogo te será de mucha ayuda para percibir de otro modo las relaciones con las personas.

Piensa lo peor. Analiza lo más nefasto que podría sucederte, cómo te afectaría, que podrías hacer para afrontarlo y cuáles son las posibilidades de que te suceda, y te darás cuenta de que no es tan terrible.

Quiérete más. Si te concentras sólo en tu timidez, olvidas tus cualidades. Haz una lista de todas tus virtudes y descubrirás que son muchas más de las que percibías.

Cambia el mensaje. En lugar de las expresiones que te desaniman: es imposible cambiar, piensa lo contrario: si otros han podido, yo también.

 

 
 
 
Con los años la timidez puede llevarte a la soledad y a la depresión.
Con los años la timidez puede llevarte a la soledad y a la depresión.
Foto: © Photodisc
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