Al borde de un ataque de nervios

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

¿Es posible trabajar, ser madre, esposa, llevar la casa, estar en forma y cultivar tus intereses, sin morir en el intento?

 
Crisis en casa, problemas con tu pareja, preocupaciones de dinero, retos profesionales, compromisos con los amigos... Cada vez tienes más exigencias, tareas y prisas, y cada vez menos tiempo, tranquilidad y energía para cumplirlas. Pisa el freno y aprende a desagobiarte.

Cuando una situación te crea ansiedad, tu organismo se prepara automáticamente para afrontar ese riesgo y sufre cambios fisiológicos. Liberas hormonas, el corazón late más aprisa, la respiración se acelera, los músculos se tensan y el cerebro se exalta. Esta reacción natural es el tan conocido estrés, y si se vuelve constante tu organismo comienza a fallar como una máquina que funciona siempre al máximo.

ES PELIGROSO

Te das cuenta de que estás estresada cuando tienes lentitud para razonar y decidir, dificultad para concentrarte o memorizar, cansancio físico y mental, desinterés, inconstancia, irritabilidad, agresividad, cambios de ánimo, insatisfacción, tristeza por pequeñeces, impulsividad excesiva o intranquilidad.

Sin embargo el estrés ocasiona trastornos como cáncer, diabetes, hipertensión y problemas cardiovasculares, digestivos, respiratorios y mentales. Además disminuyen las defensas del cuerpo, haciéndolo más propenso a infecciones y enfermedades. Se ha comprobado que el estrés produce en la mujer desde ansiedad, irritabilidad, insomnio, cansancio, decaimiento y depresión, hasta anemia debida a la insuficiencia de hierro, osteoporosis y alteraciones importantes en el ciclo menstrual y reproductivo.

NO LO PERMITAS

Antes de que el estrés aumente tu desgaste físico y mental, perjudicando más tu salud, frénalo con estos cambios en tu estilo de vida que te sugieren los expertos:

1. Pon los pies sobre la tierra. No te exijas más de lo posible, mejor plantéate objetivos a tu alcance. ¿Cómo puedes trabajar, ser madre, llevar la casa, mantenerte en forma y cultivar tus propios intereses, sin estresarte en el intento? Es difícil lograrlo sin renunciar a algo, pero es posible si programas tus actividades del día, semana y mes, según tus objetivos y tus prioridades.

2. Olvida la omnipotencia. Para el psicólogo Bernabé Tierno "una persona estresada no sabe vivir, porque se preocupa por lo que va a ocurrir, se mete prisa, intenta hacer más de lo que puede, y no vive el presente ni disfruta lo que hace”. Quítate la idea de hacerlo todo mejor que nadie, mejor delega, comparte y vive el presente sin cargarte de responsabilidades. Una de las cosas que te producen más tensión es sentir que todo depende de ti.

3. Vive aquí y ahora. Resuelve cuanto antes lo que más te preocupa, porque al postergarlo acumulas toxinas en la mente, llegas a un adormecimiento, y disminuyes tu energía y tu capacidad intelectual. Para relajarte debes vivir aquí y ahora, disfrutando lo bueno de cada momento, en vez de pensar que vas a ser feliz cuando bajes de peso, te vayas de vacaciones o te cambies de casa.

4. Evita situaciones de riesgo. Reduce la tensión nerviosa huyendo de las situaciones que te producen tensión. Si no puedes evitarlas, prepárate mentalmente para afrontarlas lo mejor posible. Tal vez te provoca estrés aceptar las imposiciones de tu familia, entonces pregúntate si tus decisiones corresponden a tus verdaderos deseos, es importante que sepas decir no y no hagas cosas que no deseas, porque te producen un estrés innecesario.

5. Pon atención a las alarmas. Con el exceso de trabajo y obligaciones llega un momento en que tu cuerpo ya no soporta más y el estrés se vuelve peligroso. Detenlo cuando sientas que la tensión o nerviosismo son exagerados y comienzan a interferir en tu vida cotidiana.

6. No hagas nada. Mantén tu salud mental dedicando dos horas semanales a no hacer nada, mas que estar sola y sin ocupaciones ni preocupaciones. Reserva ese tiempo para encontrarte, sentir tu propio cuerpo, conectarte con tus emociones, quererte y hacerte consciente de las cosas positivas que hay en tu vida. Dedícate a escuchar música o dar un paseo. En ese tiempo libre y relajante tu cerebro produce una sensación de tranquilidad y disfrute, y tu cuerpo descansa.

7. Haz actividad física regularmente. El ejercicio es fundamental para liberar endorfinas y subir tu resistencia física al estrés. Una actividad física regular mas no exagerada, como natación, caminata, jogging o bicicleta, controla tu estrés y te produce bienestar. Practica la actividad física al menos 30 minutos diarios para hacer circular tu sangre, despejar tu mente y dominar el estrés.

8. Aprende a relajarte. Elimina la tensión practicando alguna técnica de relajación como meditación, yoga, respiración, visualización de imágenes positivas, masaje o estiramientos corporales. Uno de los métodos más eficaces es la relajación muscular progresiva, que consiste en relajar todos los músculos del cuerpo, uno por uno. Tensa cada músculo 5 segundos y aflójalo 30, una o dos veces, y hazlo al menos 15 minutos diarios.

9. Alimenta tu serenidad. Incluye en tu dieta los alimentos que ayudan a superar el estrés por ser ricos en magnesio (cereales integrales, legumbres, frutos secos, mariscos), vitamina C (frutas y verduras), potasio (jitomate, plátano, papa), vitamina B1 (quesos frescos, levadura de cerveza), vitamina B5 (salmón, brócoli, coliflor). Además evita el alcohol, café, té y refrescos, porque favorecen el estrés.

 
 
 
Pierdes la cabeza, por querer estar a la cabeza de todo.
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Foto: AP
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