Terrores nocturnos

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

¿De noche te sobresaltas, lloras, gritas, sientes pánico y te da taquicardia? Estás sufriendo un trastorno peor que las pesadillas

 

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El infierno de noche

¿Has tenido a media noche pesadillas, te sobresaltas, lloras, te despiertas gritando con mucha angustia, saltas de la cama, sientes pánico y te da taquicardia? Si esto se repite, debes saber que estás sufriendo “terrores nocturnos”.

En estos sueños aterradores y muy realistas te ocurren accidentes graves, caídas al vacío, pérdidas de seres queridos.

Este padecimiento puede traer problemas en tus relaciones sociales, cuando tratas de ocultarlo resistiéndote a ir de acampada, a pasar la noche en casa de amigos o familiares, incluso a dormir con tu pareja, porque despiertas con tus gritos a los demás, dejándolos por un rato asustados y sin poder dormir.

Terrores, pesadillas o sonambulismo

Muchas personas sufren terrores nocturnos en algún momento de su vida, pero la diferencia entre episodios aislados y terrores nocturnos como trastorno está en que éstos son recurrentes. Para saber si lo que padeces son terrores nocturnos, según el psiquiatra Juan José López Ibor-Aliño, éstos suelen tener las siguientes características:

• Son intensos, van acompañados de horror y gran agitación corporal.
• Te sientas en la cama aterrorizada, con los ojos abiertos, pero sin reconocer el lugar.
• Sufres tensión muscular, sudoración y taquicardia.
• Después de despertar bruscamente, generalmente puedes volver a dormirte.
• Pueden llegar a repetirse varias veces en la misma noche.
• Suelen ocurrir en la primera mitad de la noche, de una a tres horas después de conciliar el sueño.
• A la mañana siguiente llegas a sentirte físicamente como si hubieras tenido una pelea.
• No recuerdas bien, o sólo de manera fragmentada, el sueño que ocasionó este terror.

Estos despertares abruptos no debes confundirlos con pesadillas, pues éstas son menos preocupantes y tienen rasgos distintos:

• Aparecen casi siempre al final de la noche, entre las 4:00 y las 6:00 de la madrugada.
• Las recuerdas con detalle después de despertar.
• El sobresalto no es tan brusco como en los terrores nocturnos.

Algunas veces los terrores nocturnos coinciden con el sonambulismo, pero tampoco deben confundirse con éste, aunque la diferencia entre ambos aún no sea muy clara.

¿Quiénes los padecen?

Los expertos afirman que los terrores nocturnos son una de las sensaciones más intensas y angustiosas del ser humano. Su origen se desconoce, aunque se sabe que pueden favorecer su aparición factores como los siguientes:

Genética: Se ha descubierto que este trastorno lo llegan a padecer los dos hermanos, cuando son gemelos afectados por el síndrome o cuando lo sufre uno de los padres de la persona.

Entorno físico: Pueden ocasionarse por los efectos secundarios de un medicamento, el abuso del alcohol, el consumo de drogas, la falta de sueño o un acceso previo de fiebre.

Cambio climático: Cuando la temperatura ambiental aumenta, se incrementan los despertares cerebrales sin que la persona sea consciente, y la calidad del sueño se modifica, siendo éste menos reparador y ocasionando estos trastornos.

La angustia es real

Los terrores nocturnos son analizados por los psiquiatras para conocer lo que a la persona le pasa por dentro, y pueden estar relacionados con trastornos psíquicos o estados depresivos, según el psiquiatra Salvador Cervera. Y es que soñamos para reparar nuestra mente, para archivar las experiencias, para expresar nuestros deseos frustrados o para olvidar lo que nos abruma.

Las personas con sentimientos de inseguridad o ansiedades tienen más probabilidades de sufrir estas pesadillas perturbadoras, porque los sucesos traumáticos, las situaciones estresantes, las relaciones insatisfactorias y los fracasos favorecen la aparición de estos terrores nocturnos, que incluso aumentan durante los períodos de estrés.

Aunque la persona puede no ser capaz de identificar exactamente qué le está afectando, “los terrores nocturnos sobre un mismo tema indican que existe un conflicto psíquico no resuelto”, ha señalado el desaparecido psicólogo Vallejo-Nájera.

¿Entonces qué?

Hasta el momento no existe un tratamiento médico específico para este tipo de trastorno; los medicamentos tranquilizantes a muchas personas les aumentan la propensión a sufrir terrores nocturnos. Sin embargo, tú puedes lograr efectos preventivos:

Controla el estrés. La tensión, ansiedad y fatiga disparan estos terrores.

Relájate. Hay distintas técnicas que te pueden ayudar a aliviar este problema, por ejemplo el yoga, que es muy eficaz para relajarte física y mentalmente.

Haz ejercicio. La actividad física ayuda a tranquilizarte y dormir mejor, pues liberas endorfinas que tienen propiedades analgésicas.

Duerme bien. No te conviene desvelarte, ni dormir poco, ni en exceso. Lo ideal son ocho horas diarias.

Modera los estimulantes. Disminuye el consumo de cualquier bebida alcohólica o con cafeína como café, té, chocolate o refrescos de cola.

Aromaterapia. Respira esencias diluidas en agua para relajarte, como lavanda, romero, manzanilla, mejorana, menta o rosa.

Musicoterapia. Los expertos recomiendan escuchar música relajante como la ‘Serenata’ de Schubert o el ‘Sueño de Amor’ de Liszt, o música que reproduzca los sonidos de la naturaleza.

Terapia psicológica. Las pesadillas son una forma de identificar y resolver problemas personales. Si logras reconocerlas y tratarlas, podrás dejar de tener los terrores nocturnos.

 
 
 
Te despiertas gritando con mucha angustia.
Te despiertas gritando con mucha angustia.
Foto: EFE
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