Trabaja sin sufrir

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

Acaba con los efectos secundarios del trabajo de oficina: dolores de espalda, cuello y cabeza, irritabilidad, cansancio y molestias en la vista

 

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Un empleo aparentemente seguro como trabajar en una oficina no está exento de riesgos. Cada vez aumenta más la cantidad de personas afectadas por dolores relacionados con el estilo de trabajar tras un escritorio, porque los movimientos repetitivos y las posturas prolongadas causan trastornos.

Prevén o alivia los dolores corporales que te causan las actividades repetitivas de la oficina con estos cambios en tu postura, recomendados por los especialistas en ergonomía, una disciplina que adapta las tareas diarias al ser humano y ahorra molestias y ausentismo laboral.

La posición

Ésta es la postura correcta frente al monitor de tu computadora:

• Centra el torso frente al monitor.
• Alinea verticalmente los oídos con la espalda y con los hombros.
• Pon los pies horizontales sobre el piso.
• Para aliviar la tensión de cuello y hombros, cambia periódicamente de posición, estira y gira el cuello, mueve los hombros hacia atrás y hacia adelante.

La silla

• Su altura correcta debe ser cuando los ojos estén al nivel de la parte superior del monitor.
• Debe ser una silla ajustable y acojinada para que tengas siempre apoyada la parte baja de la espalda.
• Si los pies no te llegan al suelo, colócalos sobre una caja sólida.
• Habla con tu área de recursos humanos y solicita que el mobiliario sea ergonómico; a la larga será menos caro para la compañía que la baja productividad por dolencias de oficina.

El escritorio

Ten en cuenta que la altura del escritorio o mesa de trabajo:

• Debe permitirte teclear con los antebrazos en un ángulo de 90 grados en relación al abdomen.
• La altura de la mesa debe ser de acuerdo a tu propia estatura, es decir:

1.50 m = aprox. 58 cm
1.62 m = aprox. 60 cm
1.67 m = aprox. 63 cm
1.73 m = aprox. 65 cm
1.85 m = aprox. 70 cm

La pantalla

Evita la vista cansada y las jaquecas con las siguientes recomendaciones:

• No trabajes con una pantalla cubierta de polvo; limpia el monitor semanalmente.
• Evita los molestos reflejos de las lámparas de la oficina, cambiando la posición del monitor o usando un protector de pantalla.
• Si tus molestias persisten, acude al oftalmólogo para que te prescriba unos lentes calibrados para trabajar con la computadora.

El teclado

Los movimientos repetitivos tensionan las manos, muñecas, antebrazos y hombros.

• No sobreflexiones las muñecas ni teclees en posiciones difíciles.
• Eleva el teclado y ajusta su inclinación para que los dedos, muñecas y codos se mantengan alineados horizontalmente.
• Adquiere un cojín especial para descansar las muñecas.
• Si en las manos o brazos padeces hormigueos, entumecimiento o dolor, alívialo así: mantén las muñecas tan horizontales como puedas, limita sus movimientos y estíralas cada hora, empujando tus dedos hacia atrás con la otra mano.

El teléfono

• Si pasas mucho tiempo hablando por teléfono y padeces tensión en cuello y hombros, la solución está en un teléfono "sin manos” o con micrófono y auricular ajustable a la cabeza.
• Controla siempre el volumen para cuidar tu oído de la pérdida de audición.

La iluminación

• Las luces de neón tienen un parpadeo de alta frecuencia que ocasiona fatiga ocular y dolores de cabeza, por lo tanto deben tener un filtro especial.
• Siempre que puedas, usa una lámpara ajustable de mesa para ver perfectamente tus textos.

La temperatura y la humedad

• El clima es otro de los factores con mayor impacto sobre tu organismo; si sientes demasiado frío o calor, ajusta la calefacción o el aire acondicionado de modo que trabajes a gusto.
• Tener plantas en tu oficina ayuda mucho a humidificar el aire y a absorber la energía que despiden las computadoras y monitores.

El estrés

El desgaste mental y la ansiedad ocasionados por las condiciones laborales te vuelven irritable, desconcentrada, desmotivada y te ocasionan insomnio. Además este estrés te produce dolores de cabeza, espalda o tórax, problemas gastrointestinales, herpes, frigidez o cansancio. Todo esto a la larga te puede causar depresión, hipertensión, conductas obsesivas o antisociales y adicciones.

Aprende a controlar tu estrés ante las situaciones de tensión, pero sobre todo descárgalo diariamente practicando alguna actividad física como el yoga, natación o cualquier ejercicio cardiovascular.

 
 
 
No te acostumbres a vivir con estos malestares, ¡elimínalos de inmediato!
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Foto: © Stockbyte
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