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El término Síndrome de Clase Turista empezó a utilizarse a finales de los años 80, al detectarse varios casos de trombosis venosa profunda en los aeropuertos.
Las causas
El Síndrome de Clase Turista se produce porque el viajar en avión por varias horas nos obliga a tener las piernas en inmovilidad y la sangre que pasa por las venas de las piernas va tan lento que facilita la formación de coágulos sanguíneos, creando el riesgo de sufrir una trombosis venosa profunda.
El hecho de que las piernas estén dobladas o cruzadas prolongadamente puede producir una obstrucción sanguínea debido a la presión ejercida sobre las venas y cuando la circulación sanguínea se vuelve más lenta, aumenta el riesgo de formación de coágulos sanguíneos. Si el coágulo no se disuelve, existe el peligro de que viaje a través del sistema circulatorio hacia un pulmón, provocando una embolia pulmonar que puede ser fatal.
Según el hematólogo Francesc Casals, “la causa principal son los bruscos cambios de presión atmosférica en el avión, pero otros factores que contribuyen a la trombosis es la inmovilidad por la falta de espacio que hay entre los asientos y la dificultad del pasajero para estirar las piernas”. Cuando el avión ha alcanzado 10 mil metros de altitud, esto afecta al sistema circulatorio igual que una subida brusca a 1,600 metros o más.
También clase premier y personal aéreo
Sin embargo, el Síndrome de Clase Turista no debería seguir llamándose así, porque no sólo le sucede a los pasajeros de clase turista, sino que también afecta a quienes viajan en primera clase, ya que los bruscos cambios de presión atmosférica y la falta de movimiento en las piernas se da en cualquier parte del avión.
Además, “los problemas vasculares y la muerte por embolia pulmonar derivada de una trombosis venosa profunda en vuelos de larga duración son riesgos que corren tanto los viajeros como el propio personal aéreo que está expuesto continuamente, por el largo tiempo que pasan en cabina y las severas condiciones de trabajo”, según el cirujano cardiovascular Miguel A. Santos Gastón, Presidente de la Fundación para el Estudio y Prevención de Enfermedades de las Venas”.
Consejos para prevenirlo
Según el Dr. Casals, “las compañías aéreas argumentan que sólo se produce una muerte por cada dos millones de pasajeros durante el viaje o al llegar al aeropuerto, pero no dicen nada de aquellas personas que regresan a su casa ya con trombosis y a los pocos días desarrollan una embolia de pulmón y llegan a morir”. Así que si vas a tomar un avión, debes adoptar estas medidas preventivas:
• Busca un mayor espacio: solicita un lugar en el pasillo para poder estirar mejor las piernas y no pongas equipaje debajo del asiento delantero.
• Facilita tu circulación sanguínea: evita usar ropa o calcetines ajustados y no cruces las piernas.
• Cambia de posición constantemente, levántate y camina por el pasillo por lo menos cada hora y media.
• Si tienes várices o problemas circulatorios, debes usar medias elásticas de compresión que faciliten la circulación y tomar aspirinas tanto una hora antes del vuelo como los tres días posteriores.
• Si tienes antecedentes cardiovasculares u obesidad, tomas anticonceptivos o eres fumadora, acude a tu médico para que te recete un anticoagulante.
• Es difícil que se produzca una trombosis por culpa de la deshidratación en el vuelo. Pero hay que evitar los refrescos con gas porque se dilatan en el estómago, empujan el diafragma hacia arriba y reducen la capacidad de aspiración venosa en el tórax.
• No tomes somníferos ni demasiado alcohol, porque la somnolencia te hace inmovilizar las piernas prolongadamente. Si quieres dormir durante el vuelo, hazlo con las piernas lo más estiradas posible.
• Como la trombosis suele aparecer días o semanas después del vuelo, es importante que si después de bajar del avión notas las piernas hinchadas o con dolor persistente, acudas al médico para prevenir una trombosis.
Movimientos de piernas en el avión
Si vas a volar durante más de dos horas, no te quedes sentada o sin moverte. Te recomendamos hacer desde el asiento estos ejercicios de piernas y pies, eficaces para aumentar la circulación sanguínea y masajear los músculos. Hazlos cada hora y media durante el vuelo de ida y de regreso, procurando no molestar a los demás pasajeros.
Si durante el vuelo te empezara una trombosis, puedes lograr que no avance si haces los movimientos adecuados. En cambio, si te mantienes inmóvil mucho tiempo, el problema va en aumento.
• Pies: Pon los pies planos en el suelo. Levanta la punta del pie lo más arriba que puedas y deja los talones abajo. Levanta los talones y presiona con fuerza el suelo con la punta de los pies. Repite 30 veces.
• Tobillos: Levanta los pies del suelo y mueve los tobillos hacia arriba y hacia abajo, estirando el tendón de Aquiles. Haz círculos con un pie hacia un lado y con el otro hacia el lado contrario y luego inviértelos. Repite 15 veces.
• Piernas: Levanta, estira y baja ligeramente toda la pierna. Luego levanta, dobla y baja a la posición inicial. Repite 30 veces.
• Rodillas: Lleva la rodilla flexionada hasta el pecho y abrázala con las manos durante 15 segundos. Alterna con la otra pierna. Repite 15 veces.