Enamorada de Pinocho

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: Agencias
 

¿Tu pareja miente de forma compulsiva? Descubre si en el fondo esconde problemas psicológicos o conflictos emocionales

 

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Si él miente compulsivamente, aunque no lo creas el primer engañado es él mismo, porque no ve la diferencia entre verdad y fantasía, se aleja de la realidad. Tal vez te suene exagerado, pero las mentiras de tu hombre pueden ser sólo la punta del iceberg que en el fondo esconda a una persona con problemas psicológicos o conflictos emocionales. Aquí te decimos cómo descubrirlo.

Según los psicólogos, los adultos mentimos de vez en cuando para lograr algo o autoengañarnos si nos negamos a aceptar lo que nos incomoda. Aprendemos a mentir en la infancia por incomprensión o rechazo de los padres, para adaptarnos a lo que ellos quieren. Pero la mentira se vuelve enfermiza cuando se hace un hábito y se miente sin motivo.

Mentiras patológicas

Las personas que inventan, deforman o exageran la realidad son conscientes de su incapacidad para comunicarse con sinceridad, pero no pueden controlar su conducta y viven llenos de malestar sin solucionarlo. Algunos viven en un mundo irreal y ni siquiera se dan cuenta de que están mintiendo. Hay diferentes personalidades mentirosas, reconoce la de tu hombre:

El narcisista: Exagera sus propios méritos para ganarse la aprobación de los demás.
El histrión: Debido a alguna carencia emocional, exagera todo para llamar la atención.
El antisocial: Basa su conducta en las mentiras para lograr simpatía de los demás.
El enfermo: Simula enfermedades o se causa heridas para conseguir cariño y cuidados.
El mitómano: No puede evitar su compulsión enfermiza de decir mentiras o desfigurar la realidad.
El adicto: El drogadicto o alcohólico asegura que ha dejado su dependencia cuando no es cierto.

¿Por qué miente?

Según los psicólogos, las razones más comunes por las que alguien miente son para:

* Satisfacer su propia vanidad.
* Obtener placer a través de invenciones.
* Demostrar poder o control ante los demás.
* Dañar a los demás con rumores o falsas acusaciones.
* Obtener estima, atención y afecto de los demás.
* Compensar su propia inseguridad.

¿Qué siente?

Si él oculta o desfigura la verdad, te aseguramos que no se siente nada bien y además sufre lo siguiente:

Desgaste emocional: Tiene que controlar las palabras y forzar la memoria para no contradecirse.
Malestar: Al mentir no elimina ningún malestar, el problema de fondo subsiste.
Efecto bumerang: Al intentar disfrazar una realidad que no soporta, la demuestra con más fuerza.
Remordimientos: El sentimiento de culpa le pesa tanto que comete errores para ser atrapado.
Rechazo: Sus engaños terminan por deteriorar las relaciones con los demás.
Desconocimiento propio: Nunca llega a saber cómo es en realidad, vive en un mundo imaginario.

Atrapa al mentiroso

¿Recuerdas que cuando Pinocho mentía le crecía la nariz? Pues parece increíble, pero cuando la persona miente, los vasos sanguíneos de su nariz se llenan de sangre, por lo tanto le da comezón en la punta y se la rasca. Pero también existen muchas señas delatoras en sus palabras, actitud y lenguaje no verbal cuando él te está mintiendo, porque no puede dominar los cambios de su sistema nervioso:

Le cambia la cara: Se ruboriza o palidece demasiado, sonríe sólo con la boca pero no con el rostro, la frente le suda y adopta forma de V invertida.
Hace gestos repetitivos: Se toca la nariz, se cubre la boca, tose, se jala mucho el cuello de la camisa.
Cambia la mirada: Muestra las pupilas dilatadas, lagrimea, eleva las cejas, desvía los ojos, parpadea demasiado, no mantiene la vista fija en ti mucho tiempo.
Cambia su tono de voz: Habla más alto y agudo por el nerviosismo, habla más rápido o más despacio de lo normal.
No es natural: Sus movimientos lucen falsos, los controla o exagera en exceso porque teme que sus nervios lo delaten.
Sus gestos y sus palabras no concuerdan: Sus expresiones no aparecen antes de hablar sino después, no son frecuentes y duran demasiado.
Deja silencios en lo que dice: Le lleva más tiempo inventar en lugar de recordar.

Si descubres que tu amor es un mentiroso, te sugerimos que no lo condenes, castigues ni desenmascares, porque la humillación puede ser contraproducente. Lo mejor es que intentes hacerle ver que su vida funcionaría mejor sin los engaños, que quizá no pueda salir solo del problema y que necesita ayuda psicológica.

 

 

 

 
 
 
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Foto: © Stockbyte
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