El virus del papiloma humano

 
 
 
por: Gabriela Casavantes
Fuente: esmas.com
 

Es una de las ETS más comunes pero de las menos conocidas. Si no se detecta a tiempo, puede producir cáncer

 
El virus del papiloma humano (VPH) es un grupo de más de 100 tipos de virus, de los cuales la mitad causan verrugas benignas en manos, pies, brazos, piernas, rostro y boca. Éstas son indoloras y pueden producir comezón o ardor, pero son inofensivas y no crean anormalidades, además son fácilmente tratables o desaparecen por sí solas.

Sin embargo, la otra mitad de estos virus se transmiten por contacto sexual, se convierten en lesiones malignas graves y son de alto riesgo. Son en forma de coliflor y se alojan en el tracto genital o anal, tanto en mujeres como en hombres.

Las mujeres son más afectadas por esta enfermedad, porque el tejido del cuello del útero es más vulnerable al ataque del virus y cuando las verrugas se alojan en el canal cervicouterino, son difíciles de localizar a tiempo.

Contagio

El VPH es una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes y una de las menos conocidas. El mayor riesgo está en tener diferentes compañeros sexuales sin protección.

La infección puede aparecer semanas, meses o años después del contacto sexual con una persona infectada, o aparecer y desaparecer durante muchos años. Sin embargo a veces los síntomas no aparecen nunca y la infección causa anormalidades malignas en las células.

El VPH también puede ser transmitido de la madre al bebé en el momento del nacimiento, ya sea por canal vaginal o por cesárea.

Detección

Para identificar si se está infectada de VPH es necesario hacerse el Papanicolau. En él se recoge una muestra de células del cuello uterino y se envía al laboratorio, ahí se analiza y se detecta si hay células anormales. El Papanicolau se debe hacer cada año desde los 18 años de edad o a partir del inicio de tu vida sexual.

Si se diagnostica la infección, se debe establecer un control periódico con el ginecólogo para eliminar el riesgo de malignidad en el cuello uterino. También se debe examinar a la pareja, y si el hombre está infectado debe iniciar un tratamiento el con el urólogo.

Tratamiento

La infección de VPH no tiene cura médica; por ser virus no puede destruirse con antibiótico. En etapas avanzadas la cura es muy difícil, pero si se detecta a tiempo, el virus se logra controlar.

Lo que sí es posible es dar tratamiento a las verrugas que causa el VPH en forma local, mediante medicamentos, congelamiento, láser, electrocoagulación, extirpación o cirugía. Pero mientras se está en tratamiento es necesario el uso del condón en las relaciones sexuales.

VPH y cáncer

Si las células anormales provocadas por el virus no se extirpan a tiempo, lo más temible del VPH es su capacidad para originar cáncer, sobre todo cervicouterino, de vagina, vulva, ano, pene, boca, esófago, laringe y faringe.

Sin embargo, no todas las personas portadoras del VPH sufrirán cáncer, porque si es bien tratado con seguimiento médico, no tiene muchas probabilidades de convertirse en carcinoma.

Nueva vacuna

Los médicos han seguido buscando cómo prevenir la infección con una vacuna contra el VPH, y ya está disponible en México la primera y única vacuna para ayudar a prevenir el cáncer cervicouterino, el cáncer vulvar, el cáncer vaginal y las lesiones precancerosas de bajo grado, así como las verrugas genitales causadas por los tipos 6, 11, 16 y 18 del Virus del Papiloma Humano.

La vacuna fue desarrollada por el laboratorio Merck Sharp & Dohme (MSD) y aprobada en México por la Secretaría de Salud y en Estados Unidos por la Food and Drug Administration (FDA). Se ha considerado un tratamiento revolucionario para la salud, marcando el principio de una nueva era en la salud de la mujer.

Para que sea más eficaz, la vacuna contra el VPH oncogénico debe administrarse antes de la primera exposición potencial al virus. La única manera segura de lograrlo es inyectarla antes de que la mujer inicie su actividad sexual, y como este comienzo varía, se recomienda que se aplique entre los 9 y 10 años de edad.

En México, la vacuna puede ser aplicada por pediatras o ginecólogos particulares y está recomendada para niñas, adolescentes, mujeres jóvenes, niños, hombres adolescentes y jóvenes, antes de su primera relación sexual, para prevenir verrugas genitales y la transmisión del VPH. Es importante aclarar que aunque la vacuna puede disminuir la incidencia del cáncer cervicouterino en un 70%, no sustituye a la prueba del Papanicolau. La vacuna junto con el Papanicolau tienen la posibilidad de reducir en gran medida el cáncer cervicouterino.

 
 
Para identificarlo, es necesario hacerte el Papanicolau.
Para identificarlo, es necesario hacerte el Papanicolau.
Foto: © DigitalVision
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