CHICAGO, Estados Unidos, se. 03, 2007.- Ante más de 19 mil personas eufóricas que cantaban sus canciones, los mexicanos Marco Antonio Solís y Juan Gabriel ofrecieron un concierto de más de cuatro horas, incluyendo un largo intermedio durante el cual los asistentes realizaron la ola futbolera. La noche del domingo las dos grandes figuras del espectáculo se presentaron en el Allstate Arena, la casa del equipo “Lobos de jockey sobre hielo”, en la ciudad de Rosemont, Illinois, ante un público en su mayoría hispano.
"¡Ay, este México que se viene a trabajar a los Esclavos Unidos, cada vez está más bonito!", manifestó Juan Gabriel , quien dedicó dos horas de actuación, 21 canciones y un cierre espectacular donde hasta los integrantes de su mariachi bailaron como stripers.
Aunque el primero en salir al escenario fue Marco Antonio Solís, quien presentó un sencillo pero versátil espectáculo que iba de la balada a la cumbia, y del norteño nuevamente a la balada.
Acompañado de un grupo de bailarinas, "El Buki" tocó la batería, la guitarra eléctrica, bailó y dedicó breves minutos para introducir algunas de sus canciones. "Sin amor, ni levantarse temprano vale la pena", expresó, mientras a su espalda se proyectaba la bandera mexicana en la escalera del escenario y empezaban a escucharse los acorde de "Antes de que te vayas".
"El Buki" se despidió pero regresó casi de inmediato al escenario para atender el reclamo del público que quería escuchar una canción más.
Pero no fue una sino dos canciones las que regaló a sus seguidores, y concluyó cantando con un coro multitudinario "!no hay nada más difícil que vivir sin ti!".
Media hora después Juan Gabriel apareció con canciones poco conocidas, en una de las cuales tuvo que recurrir a la lectura de la letra, aunque advirtió que eran de su autoría.
Aunque la gente escuchaba y aplaudía con entusiasmo, fueron sus viejos éxitos como "Querida" los que levantaron la euforia de los asistentes.
LA EUFORIA CONTINÚA
Al escenario que dejó "El Buki" sólo le agregó una mesa con florero, dos sillas y dos copas con bebida, una de las cuales derramó intencionalmente en el escenario y al público.
La llegada del mariachi elevó aún más el entusiasmo, así como la presencia entre el público de Pablo Montero, quien se acercó al escenario para solicitarle a Juan Gabriel cantar con él.
Montero no paró de besar al divo en la mano, mejillas y frente, hasta el punto de apenarlo cuando cantaron muy pegaditos, boca a boca, "háblame de ti, cuéntame, de tu vida".
Después Juan Gabriel cantó "Amor eterno", "Siempre en mi mente", y "Se me olvidó otra vez", en los que se fusionaron el mariachi y el grupo musical.
Las canciones que siguieron permitieron lucir su calidad interpretativa de manera individual y colectiva a trompetista, saxofonista, coro, bailarines y mariachi.
El artista se despidió cantando el que fuera el mayor éxito de Isabel Pantoja, "Así fue", con un personal estilo y acompañado por el público, quien, pese a sus gritos de !otra, otra!, no logró que regresar al escenario.