CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 25, 2007.- Desde 1984, uno de los hijos favoritos de Puerto Rico ha conquistado el corazón de miles alrededor del orbe; pasión, entrega y una sensualidad nata han distinguido a un niño que se convirtió en hombre bajo la cegadora luz de una de las carreras más demandantes, la música. Hoy, sin duda, Ricky Martin se ha convertido en uno de los cantantes favoritos del México del siglo XXI y lo demostró anoche, tomando los micrófonos en el Palacio de los Deportes y ofreciendo un buen concierto cargado de ritmo, como parte de la gira Blanco y Negro.
Pasadas las 21:00 horas, un escenario espectacular recibió los acordes de "Pégate", obertura que aseguraba una noche mágica, la silueta de un hombre cargado en energía emergió en el centro de la gran estructura metálica, los gritos de los 18 mil espectadores no se hicieron esperar, "Por arriba, por abajo" también se escuchó y, ante la emoción que generó, el cantante apuntó:
"Quiero sentir el calor latino de los mexicanos, que llegue hasta Puerto Rico para estar como siempre unidos por la música", tras su comentario interpretó "This is good", en un despliegue de tecnología, desapareció en una de las pasarelas, colocadas a los costados del escenario. Segundos más tarde regresó para con el tema "Jaleo", causar éxtasis con sus movimientos de capoeira, que lo mostraron más en forma que nunca, mientras sostenido en sus brazos elevó sus piernas al aire.
Tres pantallas gigantes permitían a los asistentes no perder detalle de las reacciones de su estrella favorita, así el recital continuó con "Qué más da" y "María"; entonces el romanticismo se adueñó del recinto y con el coro monumental de sus seguidores Ricky 'enamoró' con "Vuelve".
"Muchas gracias México, es maravilloso estar aquí con sus miradas y su energía, eso es el DF para mí y esta noche quiero que seamos felices, que nos olvidemos de nuestros problemas y que nadie se sienta juzgado ¿Podemos?", preguntó para después cantar "Gracias por pensar en mí", siguió con la versión acústica de "Fuego de noche, nieve de día" y "Todo queda en nada".
La pantallas circulares mostraban imágenes de un Ricky Martin develando los misterios de su cuerpo desnudo, los tatuajes y la historia de una vida enmarcada por el éxito creando una "Revolución" y provocando el suspiro de las mujeres cuando les enseñó cómo se debe "Livin' la vida loca".
"Me la estoy pasando muy bien en esta gira y esta noche con ustedes, estoy seguro que me encuentro en este estado porque encontré el verdadero significado del agradecimiento, por mis amigos, por mi familia; porque puedo caminar, ver, bailar, cantar, pero sobre todo porque tengo fe, porque tengo fe. Uno ve los noticieros y te preguntas qué 'carajo' está pasando y muchas veces hay que ponerse la capa de Superman y tratar salvar el mundo de los líderes imbéciles que se dedican a hacer guerras y espero que entiendan que nosotros somos el cambio", expresó, y nada como las notas de "Somos la semilla" para terminar de explicar sus palabras.
El boricua presentó entonces su "Asignatura pendiente": "Esta canción es muy especial porque me hace regresar a casa, la escribió para mí Ricardo Arjona, hizo de mi experiencia en esta carrera un poema. He recibido muchas bendiciones, pero también cometí un error, perder a mi niño interior y esta canción es para él, a quien un día dejé en Puerto Rico y espero que conozcan un poco más de mí con la letra".
La parte final del recital llegó con "Save the dance", "Lola, Lola" y "La copa de la vida", que se convirtieron en el clímax de la noche, después, se retiró agradeciendo nuevamente al público su asistencia: "Muchas gracias México, que Dios los bendiga, mucha fuerza y gracias por esta noche". Pero, como era de esperarse, la gente no se retiró y pidió que regresara, al coro de "¡Otra, otra, otra!".
Martin no se hizo más del rogar y regresó para cerrar con broche de oro con "Tal vez" y, para finalizar decidió interpretar, acompañado de 'La Mari' el éxito: "Tu recuerdo", con el que el respetable literalmente se volvió loco.
Tras apuntar: "Gracias por su fuerza, nunca dejen de reír, siempre sean optimistas, los quiero mucho, Dios los bendiga y ¡Hasta la próxima!", el cantante desapareció con el marco de vítores y aplausos por su entrega digna de los grandes y con la seguridad de haber ofrecido un espectáculo, simplemente de gran calidad.