La imagen del cantante jamaiquino Bob Marley ha ganado popularidad continuamente desde su muerte en 1981, a los 36 años de edad, y es explotada ilegalmente para promover una cantidad de productos.
Ahora sus herederos están tratando de hacer valer sus derechos como únicos dueños de esa marca, colocándola en todo tipo de productos, desde videojuegos y zapatos hasta tablas para patinar en la nieve. Se calcula que la imagen y la música de Marley generan unos 600 millones de dólares anuales en ventas ilegales.
Las ventas legales reportaron apenas 4 millones a sus descendientes en 2007, según la revista Forbes. La familia del cantante no quiere dar cifras.
Los herederos contrataron a la firma de Toronto Hilco Consumer Capital para que vele por sus derechos comerciales. El director ejecutivo de Hilco, Jamie Salter, dice que los productos que usan la imagen de Marley podrían generar ventas de alrededor de los mil millones de dólares en algunos años.
"La familia administraba los derechos antes de que contratásemos a Hilco", comentó el cuarto hijo de Marely, Rohan. "No sabíamos mucho de esto".
Algunos admiradores del cantante no ven con agrado la comercialización de su nombre y dicen que va en contra de sus valores.
Marley rechazaba las riquezas materiales y promovía el credo rastafarian de comunión con la naturaleza. Consideraba el consumo de marihuana como un sacramento. Lorna Wainwright, quien administra un estudio en Kingston y un negocio de música llamado Tuff Gong -el apodo con que era conocido Marley durante su niñez en un barrio pobre vecino- cree que la familia obra bien porque "hay que vigilar lo que se hace con el nombre de Bob Marley".
"En estos momentos hacen lo que quieren. Está lleno de productos falsos, pirateados", manifestó. "Es importante seguir transmitiendo su mensaje porque el mundo está en crisis y las canciones de Bob Marley ofrecen una solución".