QUITO, Ecuador, Jul.14, 2003.- El gobierno ecuatoriano, empresarios y
especialistas encabezan un intenso debate sobre la dolarización de la
economía de Ecuador, a tres años y medio de su instauración, ante la
la pérdida de competitividad de la producción nacional.
En su más reciente defensa de la dolarización, el presidente
Lucio Gutiérrez responsabilizó a "mentes diabólicas" de conspirar
contra la economía del país, al referirse a conjeturas sobre los
efectos negativos que causa ese sistema monetario.
El debate sobre el futuro de la dolarización se ha tornado
público y cada vez más intenso, en la medida en que el sistema ha
sido cuestionado por sectores empresariales, que se suman a indígenas
y movimientos sociales.
Las agrupaciones sociales e indígenas nunca estuvieron de
acuerdo con la dolarización y desde hace mucho abogan por una salida
ordenada de ese sistema monetario.
Medios informativos se suman cada vez con mayor frecuencia a la
posición de los productores, quienes hablan de la pérdida de
competitividad frente a la producción de Colombia y Perú.
Desde que entró en vigor la dolarización en enero del 2000,
Ecuador comenzó a perder el saldo históricamente positivo de su
balanza comercial, la que se tornó negativa en el 2001 y 2002.
En lo que va de este año se mantiene en ese tenor, aunque en un
volumen menor al del 2002.
El analista económico Alberto Acosta, uno de los expertos que
más temprano lanzó voz de alerta sobre los efectos de la
dolarización, insistió en que el país debe salir de ella antes de que
se vea empujado a hacerlo por fuerza de las circunstancias.
Acosta citó la advertencia del catedrático estadounidense,
Kenneth P. Jameson, en el sentido de que mientras más tarda un país
en enfrentar la disparidad entre crecimiento de la productividad y
aumento de costos, más duro es romper esa relación.
Expertos locales advierten un constante crecimiento de los
costos de producción locales, que tornan incompetitivos los productos
ecuatorianos.
El ex gerente del Banco Central del Ecuador, Eduardo Valencia,
sostuvo que una de las alternativas que tiene el país para enfrentar
la compleja coyuntura económica es una "salida ordenada" de la
dolarización.
La otra, según Valencia, es mantenerse en el esquema, con
subsidios y más endeudamiento externo, lo que significa "prolongar la
agonía de la dolarización".
Afirmó que los empresarios que impulsaron la dolarización están
"cayendo en su propia trampa", porque creyeron que iban a mejorar sus
negocios, pero están quebrando.
Citó cifras de la Cámara de Industrias de Guayaquil que indican
que dos mil empresas quebraron el año pasado.
Agregó que los empresarios tienen desconfianza en la
dolarización y que por ello evitan traer al país los capitales que
tienen afuera, desconfianza que también se extiende a la banca.
"Si los bancos trajeran la plata que tienen afuera, donde les
pagan el 1.0 por ciento de interés, y la prestaran al 7.0 por ciento
tendrían ganancias del 700 por ciento, pero no creen en la
dolarización", acotó.
En cambio, el ex presidente de la desaparecida Junta Monetaria y
actual ejecutivo bancario, Abelardo Pachano, atribuyó las presiones
para salir de la dolarización a los exportadores, contrabandistas y
evasores de impuestos y tarifas, afectados por el modelo.
Pachano sostuvo que el país aún tiene recursos financieros para
sostener el modelo si corrige la administración de una empresa
telefónica estatal, elimina el robo de energía eléctrica y las
deficiencias en la operación de las refinerías estatales.
El también analista José Samaniego sostuvo que no hay razones de
"fondo en los indicadores macroeconómicos para pensar en un cambio en
el esquema económico del Ecuador".
Advirtió que el primer semestre de este año ha sido bueno para
el país, desde el punto de vista económico, porque -en su opinión-
hay una recuperación de las exportaciones y una disminución de las
importaciones.
Admitió que la tendencia de éstas últimas podría reflejar una
desaceleración de la economía que, sin embargo, podría ser
neutralizado por un proyectado aumento de la producción petrolera y
una caída de las tasas de interés.
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