WASHINGTON, Estados Unidos, jul. 15, 2003.- El presidente del Banco de la
Reserva Federal de Estados Unidos (FED), Alan Greenspan, redujo hoy
la estimación del crecimiento de la economía del país para este año,
a entre 2.5 y 2.75 por ciento.
Ello constituye un ajuste sustancial respecto del 3.25 y 3.5
proyectado por la FED en febrero pasado.
El anuncio de Greenspan cayó como balde de agua fría en los
mecardos, que aunque ya esperaban algo así, reflejaron su desencanto
por lo que asoma como una inusual resistencia de la economía a
responder al es~tímulo tradicional.
En su testimonio semestral a un comité congresional sobre el
estado de la economía nacional, Greenspan precisó que la FED está
dispuesta a reducir aún más las tasas de interés si lo considera
necesario para estimular la actividad económica.
Indicó que si la baja de tasas es la única vía para evitar una
caída de precios -que conlleven inherentemente el riesgo de
deflación- la FED no dudará en hacerlo.
El Banco Central mantendrá las tasas a bajo nivel "el tiempo que
sea necesario", destacó Greenspan, quien al frente de la FED ha
llevado los réditos a su nivel más bajo en 45 años en los últimos 24
meses.
Se prevé que la situación económica del país concentrará cada
vez la atención del público en los próximos meses a medida que se
caliente la campaña presidencial del 2004.
La Junta de la Reserva Federal tiene previsto reunirse el
próximo 12 de Agosto para analizar la política monetaria una vez más,
y se espera que ahí determine si un nuevo recorte es indispensable.
En los últimos dos años, los estímulos vía tasas no han hecho
despegar a la economía estadunidense y Greenspan destacó que junto
con colegas de la FED analizan otras "alternativas" para estimular la
economía, concluyendo que es improbable que se recurra a ellas.
"Una tasa de inflación muy baja aumenta el riesgo de que un
`shock` adverso a la economía sea más difícil de contrarrestar de
manera efectiva", dijo Greenspan.
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