CIUDAD DE MÉXICO, México, Jul.16, 2003.- La mercadotecnia se ha convertido en
una de las principales herramientas para vender medicamentos, con
anuncios dirigidos, como a los médicos, a los pacientes y
consumidores, porque su comercialización no requiere receta médica.
Una gran variedad de las medicinas que se expenden no son de
tipo curativo ni alivian problemas agudos o urgentes, pero están
encaminados a mejorar la calidad de vida al ayudar a bajar de talla,
a comer menos, a tener mejores relaciones sexuales, a mejorar la piel
y el estado de ánimo.
De acuerdo con la publicación mensual Alto Nivel, en México las
farmacias vendieron el año pasado casi seis mil millones de dólares
en medicinas de patente, mientras que el valor total, incluyendo
productos de venta libre y otros genéricos, asciende a siete mil 226
millones de dólares.
En su edición de este mes, refiere que de acuerdo con la Cámara
Nacional de la Industria Farmacéutica (Canifarma), el sector salud
erogó en 2002 unos 11 mil 609 millones de pesos.
Debido a la mercadotecnia, muchos pacientes llegan con sus
doctores para que les receten los medicamentos que vieron en los
anuncios o en televisión, medios a los que se destina un buen
porcentaje de los presupuestos publicitarios.
Indica que un aspecto importante es la inversión que se hace a
los nuevos productos farmacéuticos, toda vez que la explotación de la
patente para la explotación masiva, que será de 20 años, acelera su
venta mediante cualquier recurso incluso publicitario, además de que
el precio al público es mayor.
Luego de recuperada la inversión o porque son desplazados por
nuevos productos, los medicamentos desaparecen o se convierten en
clásicos de precios bajos, como es el caso de las penicilinas o los
jarabes para la tos.
Alto Nivel menciona que en el país se puede comprar en la
farmacia cualquier tipo de medicamento, pese a que requiera receta
médica, además de que los dependientes de estos negocios recomiendan
tratamientos y dan consejos como si fueron doctores.
Expone que hace algunos años, ciertos medicamentos como el
Flanax y el Voltarén, que son antiinflamatorios, eran medicina de
patente que en la actualidad son anunciados en televisión sin ningún
problema.
Mientras preparaciones como M-Force y Power Sex se pueden
anunciar en televisión sin restricciones a pesar de que no son
medicamentos, otros como el Viagra, que sí lo es, aún no tienen
espacio en la pantalla chica.
La publicación mensual destaca que los medicamentos como el
Desenfriol, Alka-Seltzer, la aspirina, la Terramicina y el Mejoral,
son tan populares como los refrescos de cola o las papas fritas, que
sólo requieren la prescripción recomendada en el empaque.
Y aunque instancias como la Canafarma consideran que hay
fármacos que para ser vendidos se requiere de una receta médica, el
público consumidor rechaza esta medida porque saben que deberán pagar
una consulta para obtener una medicina que pueden conseguir más
fácilmente en la farmacia.
La mayoría de los medicamentos que son vendidos con más
naturalidad que antes ofrecen al consumidor los incisos básicos para
ser utilizados, tales como vía de administración, dosis y modo de
empleo, contraindicaciones, reacciones secundarias y recomendaciones
en caso de sobredosis.
La revista especializada refiere que la Canafirma promueve ante
el gobierno federal la manera de hacer más publicidad a los
medicamentos, pero sin fomentar la venta directa.
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