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Guía de árboles frutales
por: Metroscubicos.com
Fuente: EsMas.com

Ahora que ya tienes tu casa, prepárate para decorarla. Además, infórmate que tienes que hacer para acondicionarla.

Pocas cosas alegran tanto el espacio en el que vivimos como las flores y las plantas. Ya sea al exterior, o en interiores, su presencia contribuye no solamente a mejorar la apariencia de la casa, sino también la calidad de nuestra vida.

Planear un jardín no es fácil, especialmente si es la primera vez que se hace, y si no se cuenta con mucha experiencia. No basta sólo con seleccionar las plantas que nos parezcan más lucidoras, o que se adapten mejor a la decoración de nuestro hogar. Es necesario conocer el tipo de tierra, clima y cuidados que las plantas necesitan. Saber esos detalles nos permitirá armar el jardín de una manera fácil, creativa, y perdurable

Los árboles frutales han sido siempre los “consentidos” de chicos y grandes. Algunos se sienten atraídos por la posibilidad de crear una huerta en casa, otros por las flores olorosas. Hay quienes los eligen por su apariencia, o dan con ellos por accidente o casualidad. Cualquiera que sea su caso, déjeme felicitarlo, acaba de entrar a su hogar una fuente inagotable de vida, oxígeno, y salud.

Seleccionar un árbol frutal

Es importante dejar en claro que no todos se adaptarán bien a su jardín. Es necesario tomar en cuenta multitud de factores antes de elegir el que a usted más le convenga. Entre estos factores se encuentran:

Espacio: La primera consideración que debe tener es el espacio que va a destinar al árbol. En esta línea hay que tomar en cuenta dos dimensiones, el diámetro, y sobre todo, la profundidad del suelo. Es necesario disponer de por lo menos un metro de espacio. Una distancia de ese tipo, en diámetro, garantizará que las ramas del árbol crezcan sin ninguna traba, y puedan alcanzar su desarrollo completo sin tener que competir por el aire o la luz con otras plantas.

En profundidad es vital contar con un buen espacio. Las raíces del árbol pueden crecer mucho, tanto que en algunos casos llegan a romper banquetas (las jacarandas constituyen un buen ejemplo, aunque no se traten de árboles frutales), y es indispensable que cuenten con una profundidad adecuada para expandirse y obtener del suelo los nutrientes necesarios. La consideración de un metro es tan sólo mínima; en realidad, entre más profundo sea el suelo, más oportunidades tiene el árbol para sobrevivir y desarrollarse.

Algunos árboles pueden alcanzar alturas que sobrepasen sus expectativas y la idea original que usted tenía de él. Por eso es importante que, a la hora de comprarlo, pregunte cuál es la altura normal que llegan a alcanzar y con en base en ella, tome usted sus precauciones. Si bien los árboles frutales no se encuentran entre los grandes “gigantes”, si hay casos, como el del moral, que puede llegar a alcanzar un tamaño considerable, que tal vez usted no haya previsto a la hora de seleccionarlo para su jardín.

Tipo de Tierra: El tema es de una gran importancia, de hecho, se puede considerar como clave a la hora de hacer una elección adecuada. Por desgracia, también es uno de los más descuidados, en gran medida por la enorme ignorancia que hay al respecto.

A “grosso modo”, se pueden distinguir dos tipos principales de tierra; alcalina y ácida. La tierra alcalina es la mejor para los perales, duraznos, ciruelos, ciruelos rojos, manzanos, etc. La tierra ácida, por el contrario, es buena para los cítricos como limoneros, árboles de naranja, mandarinas, toronjas, entre otros.

Es importante saber que de que tipo de tierra dispone usted, o si está usted armando su jardín por primera vez, es importante que elija la que le conviene con base al tipo de árboles que piensa cultivar.

Una buena calidad de tierra se garantiza con la siguiente fórmula, muy sencilla y fácil de conseguir:

  • ½ medida de tierra de hoja.

  • ½ medida de tierra negra.

  • Un poco de arena (de río), para evitar que la tierra se apriete mucho, estorbando el desarrollo de las raíces.

Clima: Uno de los errores comunes a la hora de cultivar árboles frutales es que estos son traídos desde ciudades como Cuernavaca y Fortín de las Flores, donde el clima es muy cálido y el ambiente húmedo. A consecuencia de esto, al llegar a la Ciudad de México, el árbol sufre mucho para adaptarse al cambio de humedad y temperatura.

Es necesario entender que hay ciertos árboles que nunca se adaptarán a las condiciones del Distrito Federal. Algunos, como el caso de la toronja, darán frutos de poca calidad, aunque lograrán producir flor. Otros son de clima mucho más frío, y tampoco podrán florecer en la ciudad, como ciertos tipos de manzano y los cerezos (que ni siquiera pueden conseguirse en México).

En nuestro país padecemos una enorme carencia de invernaderos apropiados. Sin ellos, no se pueden obtener semillas adecuadas, ni desarrollar variedades de plantas que se adapten al clima de la zona y a las difíciles condiciones a las que nos enfrentamos, entre ellas la contaminación del agua, suelo, y aire.

Si bien hay ciertos árboles que pueden crecer en macetas (los limoneros), hay que señalar que todos necesitan el aire libre. No hay árboles frutales de interior.

Tipo: Basados en estas tres grandes consideraciones (espacio, tierra, clima) ya es posible elegir un árbol frutal adecuado a nuestras necesidades, gusto, y sobre todo, a las posibilidades que nuestro jardín tiene de garantizar que el árbol podrá alcanzar un buen desarrollo.

Hay muchas personas que eligen los árboles frutales por el hecho de que producen fruto. Sin embargo, no es ésta la única razón para optar por ellos. La flor del naranjo y del limonero, por citar sólo unos ejemplos, son opciones muy decorativas que producen un olor delicioso y vigorizante. El perfume del azahar es uno de los favoritos de todos.

Cuidados con los árboles frutales

Abono: La tierra se debe mantener abonada, para enriquecerla y garantizar que el árbol crecerá con los nutrientes necesarios. Los abonos son orgánicos y los hay de diversos tipos. El más recomendable es el abono “Triple 17”, que se vende en sitios especializados en jardinería, y se puede utilizar en la mayoría de los casos.

Riego: La pregunta que nos debemos hacer es: ¿Cada cuanto se debe regar un árbol? Lamentablemente no hay una respuesta general e inequívoca, cada árbol, (de hecho, cada ser vivo) tiene necesidades diferentes, lo mejor es que consulte con su jardinero o con la persona que le vendió el árbol respecto a las características específicas de la especie. Sin embargo, si hay un requisito esencial para cualquier planta (con sus excepciones, claro está, como las desérticas), es que la tierra siempre debe estar un poco húmeda. Hay que vigilar que no tenga un aspecto seco.

Poda: Hay dos preguntas fundamentales: ¿cuándo debe hacerse? y ¿cuál es la forma más adecuada para hacerla?

Respecto a la época, la mejor temporada es después del invierno, pero hay que asegurarse que hayan pasado las heladas, porque si no es así se corre el riesgo que la helada queme las ramas podadas.

La forma más adecuada es permitiendo que cada rama reciba mucha luz solar. Es importante que un follaje muy espeso no constituya una sombra sobre las ramas más bajas, porque si es así, éstas no alcanzaran su desarrollo adecuado. La luz solar es la mayor fuente de energía de las plantas, y uno de los fines de una poda regular es permitir que todo el árbol pueda disponer de ella en abundancia.

Con estos sencillos consejos usted podrá elegir sus árboles de acuerdo a sus gustos, pero también de acuerdo a las posibilidades de su jardín.



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