Si puedes ser feliz en tu trabajo aunque lo consideres imposible. Josefina era una gerente exitosa, tenía una buena relación con sus subordinados, hacía bien su trabajo y sus jefes estaban muy satisfechos con ella. Siempre llegaba a las metas impuestas y su nivel de satisfacción laboral era el óptimo.
Un día esta situación cambió por completo, el problema fue una discusión que tuvo con un cliente llamado Unicorn, en donde fue culpada de situaciones que ella no había provocado y que el resultado final fue la pérdida de uno de los mejores clientes de la empresa. Aunque todos sus compañeros de trabajo y jefes sabían que ella no tenía que ver con el problema del que se le culpaba y que esta persona de Unicorn había dicho todo lo que dijo para salvar su propia cabeza, esta situación le generó demasiado estrés al grado que su personalidad cambió totalmente.
-No lo puedo soportar más, y no puedo imaginar que ya no puedo ver a la cara a los directores de Unicorn porque piensan que soy absolutamente incompetente.
A partir de ese momento, desapareció la Josefina amistosa y entregada al trabajo y apareció la Josefina neurótica fastidiada de tener que enfrentarse al estrés cotidiano.
¿Cuándo empezamos a hartarnos? Cuando nos sentimos máquinas. En realidad muchas veces no es el cambio de la noche a la mañana como en el caso de Josefina, sino que nos volvemos amargados y mediocres porque que vamos poco a poco perdiendo el interés por el trabajo cuando estamos desmotivados. El resultado de la insatisfacciópn laboral genera estrés, baja autoestima, depresión, y las consecuencias no sólo son negativas para la persona sino para la empresa en sí porque empieza a tener empleados que dan la mitad de su rendimiento. Esta situación muchas veces ocurre cuando se pide demasiado esfuerzo a la persona y ésta no se siente retribuída de acuerdo con las exigencias del puesto.
¿Qué hacer? Si te sientes desmotivado en tu trabajo es importante que hagas una reflexión. La finalidad es que embones con el trabajo que realizas y que al mismo tiempo te sientas apoyado por tus supervisores. Se ha demostrado que si afrontamos de un modo activo los problemas laborales nos sentimos menos deprimidos y agobiados que quién sólo se queja pero no hace nada al respecto para mejorar la situación. Hay varias áreas clave para la motivación de los empleados, que hacen que se sientan contentos y motivados.
Estas áreas clave son: Tener un volumen de trabajo razonable, sentirnos con control de nuestras labores, ser susceptibles a recibir incentivos, tener un ambiente de trabajo agradable, y compartir valores con la empresa. Si ya no soportas la situación puedes hacer varias cosas: Como dice el dicho “ La unión hace la fuerza” es más fácil resolver los problemas si es una situación que un grupo en conjunto está sufriendo. No me refiero a que tomes actitud de líder del sindicato, pero sí es importante ver si las situaciones que te molestan también les molestan a los demás y qué puede hacer el grupo al respecto.
Ataquen los problemas de uno a uno, además no es posible llegar a plantear a un jefe un problema sin haber pensado en posibles soluciones viables para todos. Al plantear problemas sin solución aparte que no vamos a ser tomados muy en serio, vamos a ser considerados unos “grillos” y lo más seguro nos volvamos candidatos idóneos para el próximo recorte.
Cuando llegamos a plantear soluciones somos mejor recibidos porque además somos tomados más en serio. En muchos casos estos son problemas que si no fueron atendidos por tu jefe con anterioridad es porque probablemente él no tenía ideas para plantear una posible solución, sea como sea tus soluciones van a ser escuchadas con interés.
No postpongas tu paz mental hasta el momento en que esté resuelto el problema. Problemas siempre vamos a tener, nuestra forma de atacarlos es la que va a determinar nuestro grado de felicidad. Para ser feliz en el trabajo debemos reflexionar qué tanto contribuye ese trabajo para nuestra realización personal, si tú eres de las personas que piensan que les pagan por hacer algo que les parece tan fascinante y que lo harían gratis o como hobbie si no existiera un trabajo así, estás por un buen camino hacia la motivación. Nunca va a dejar de haber altibajos, pero estos no son motivos para que decidas cambiar de trabajo.
Si odias tu trabajo y piensas que de verdad mereces sufrir tanto para conseguir tu pago quincenal estás mal, y no sólo en vías de una depresión sino de una serie de enfermedades resultantes del estrés. Si este es tu caso sería buena idea que te hicieras unos exámenes de vocación profesional para ver en qué área o en qué tipo de trabajo te sentirías más motivado. Aquí es conveniente renunciar y buscar otra opción en un área más afin con tu personalidad.
Lo que sí te digo es que se vale y se puede ser feliz en el trabajo, y el resultado de esta felicidad es una mayor retribución económica ya que ésta se obtiene como consecuencia de una actitud positiva ante el mismo.
Danos tu opinión.