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La historia es conocida por muchos: un chico bueno (el teniente Rick Hunter, aunque su verdadero nombre es Hikaru Ichijo) se enamora de una chica mala (Lynn Minmay), mientras una chica buena (la oficial Lisa Hayes) llora desconsolada por él tras un escenario bellamente decorado por el espacio infinito, en donde naves que se pueden transformar en robots pelean contra los Zentraedis, una raza de conquistadores alienígenas de piel azul, enorme tamaño y que, además de referirse despectivamente a los terrícolas con el nombre de “micronianos”, seguramente les olían feo los pies...
Bueno, esto último fue de nuestra cosecha. Ignoramos si a los Zentraedis les olían los pies, pero nadie que sea grandote y azul puede oler muy bonito que digamos, ¿no creen?
El chiste es que este es el argumento de una de las series animadas japonesas más conocidas de todos los tiempos: Robotech... o al menos su inicio, pues esta caricatura estaba conformada por tres partes distintas que supuestamente estaban separadas por varios años (para que te des una idea, la segunda parte ya no es protagonizada por el triángulo amoroso Hunter-Minmay-Hayes, sino por Dana Sterling, la hija del humano Max y la Zentraedi Miriya... pero mejor ahí le paramos para no confundirnos más).
Pero la verdadera historia es otra. Verás: en 1982 fue estrenada en Japón una serie animada de gran éxito que se llamó Super Dimensional Fortress Macross. Poco tiempo después también salieron al aire otras dos series: Super Dimensional Calvary Southern Cross y Genesis Climber Mospeda. Ninguna de estas tres caricaturas tenía relación la una con la otra, a no ser por el parecido de sus animaciones y el hecho de presentar diversos modelos de vehículos que se transformaban en robots.
En 1984 una compañía Norteamericana llamada Harmony Gold compró los derechos de estas tres series para transmitirlas en Estados Unidos. El único problema era que, para pasar una serie en la televisión de ese país, se necesitaban al menos 65 capítulos... y Macross sólo tenía 36. Carl Macek, ejecutivo de Harmony Gold, tuvo la idea de unir las tres series para crear una sola, adaptando personajes y presentando una nueva historia. Y así fue como surgió esta serie.
¡El arte de cortar y pegar, mis chavos!
El nombre de Robotech fue tomado de la compañía que fabricaba los juguetes basados en esas series japonesas, ya que los distribuía con ese nombre. La serie se estrenó en 1985 y, sin lugar a dudas, marcó el inicio del interés de la población estadounidense hacia el anime japonés.
¡Sayonara, micronianos!