¿Te impresionan los edificios muy altos? ¿te has puesto a pensar en las personas que los construyen? ¿los has visto trabajar? Los albañiles son como hombres araña, suben, bajan, cargan bultos muy pesados, se empinan y mantienen increíblemente el equilibrio a grandes alturas y gracias a ellos tenemos casas, edificios, hospitales, escuelas, mercados, iglesias y todo tipo de construcciones.
Son personas muy valientes y trabajadoras que arriesgan su vida caminando sobre andamios, vigas o varillas de fierro, siempre cubiertos de polvo, cemento y cal, pero el 3 de mayo de cada año dejan de trabajar y colocan cruces y flores sobre los ladrillos, andamios y paredes sin terminar para festejar su día, el día del albañil.
Su festejo consiste en descansar de su pesada y laboriosa función y organizan entre ellos, con su familia, los ingenieros y arquitectos, una deliciosa comida en la que no pueden faltar los enormes y sabrosos tacos de arroz y frijoles, la música grupera y por supuesto los adornos en las construcciones que consisten en una cruz de madera adornada con flores y papel de china, que sirve para dar gracias a Dios que tienen trabajo y están bien. Las cruces son bendecidas antes por un sacerdote.
En los pueblos y comunidades donde viven muchos albañiles, también festejan con cohetes, música, baile y platillos típicos, con los familiares y amigos.
Pero, ¿cuándo y dónde nació esta tradición?
Esta tradición viene desde la época de la Colonia, es decir cuando los españoles conquistaron México y empezaron a construir conventos, iglesias y grandes haciendas. El festejo fue impulsado por Fray Pedro de Gante con los integrantes de los gremios o grupos de personas dedicadas a la construcción.
Esta celebración fue suprimida del calendario litúrgico, o sea el de la Iglesia Católica, por el Papa Juan XXIII, que fue Pontífice de 1958 a 1963, sin embargo los trabajadores de la construcción de México, siguieron manteniendo viva esta tradición, y como los mexicanos somos muy pachangueros, alegres, fiesteros y "devotos", el episcopado mexicano hizo las gestiones y trámites necesarios, para que en México se siguiera celebrando el Día de la Santa Cruz.